Trabajadores no esenciales ¿Para quién? | Letras Libres
artículo no publicado

Trabajadores no esenciales ¿Para quién?

La suspensión de labores no prioritarias ha dejado a la deriva a millares de trabajadores por cuenta propia y pequeños empresarios, que han tenido que adaptarse a una crisis de dimensiones inéditas. Sus historias permiten ver los desafíos de una “nueva normalidad” en materia económica.

para Lluvia y La Tlacuacha librería y café

El 30 de marzo, el Consejo de Salubridad General declaró como “emergencia sanitaria por causa de fuerza mayor” a la epidemia de enfermedad generada por el virus SARS-COV-2 (covid-19). Al día siguiente se establecieron una serie de acciones extraordinarias para contenerla, entre ellas la suspensión inmediata de las actividades no esenciales, “con la finalidad de mitigar la dispersión y transmisión del virus SARS-COV-2 en la comunidad, para disminuir la carga de enfermedad, sus complicaciones y la muerte por covid-19 en la población residente en el territorio nacional”. La edición del Diario Oficial de la Federación en la que se publicaron estas medidas enunciaba cuáles son las actividades esenciales, una lista necesariamente corta: ¿cómo no entender lo que haces día a día como esencial si de eso depende que tu familia coma, que pagues la renta o que puedas mantener a flote tu negocio?

Luis, albañil

“¡Que le digan que no soy esencial a mi mujer e hijos! ¿Quién va a llevar para la papa si no trabajo?” Esto es lo primero que me suelta Luis cuando le pregunto por qué sigue trabajando en la remodelación de un departamento en la colonia Del Valle en plena pandemia. Luis lleva más de veinte años en la construcción y ha sido de todo: media cuchara, cuchara, ayudante, albañil y ahora maestro albañil. Con este oficio ha podido ofrecer educación a sus dos hijos: una chica que cursa la preparatoria en el CCH y su hijo mayor que estudia para ser ingeniero mecánico electricista y se hace tiempo los fines de semana para ayudar a su padre y aprender el oficio.

El 8 de abril la obra en el rumbo de San Ángel, en la Ciudad de México, en la que Luis había estado trabajando los últimos cuatro meses, y en la que cobraba por semana, lo mandó a él y a toda la cuadrilla, unas quince personas, a descansar. Les pagaron la media semana que ya habían acordado pagarles porque era Semana Santa, y las únicas instrucciones que les dieron fueron “llévense sus chivas [herramientas y ropa de trabajo que solían dejar en la obra] y ahí les hablamos cuando se pueda volver al jale”. Luis, como el 86% de los albañiles, trabaja sin prestaciones ni seguridad social, así que no hubo liquidación ni salario solidario. Por eso la “enchuladita” del departamento en la que trabaja ahora junto con su hijo, y a veces el compadre que también ha perdido su trabajo, ha sido un salvavidas.

El 1 de abril, un día después de decretarse el “resguardo domiciliario corresponsable” de todos los trabajadores no esenciales, la Secretaría de Hacienda presentó los “Pre-Criterios 2021” sobre las perspectivas económicas y de finanzas públicas para el cierre de 2020 y el ejercicio fiscal de 2021. La alquimia del optimismo permitió que, al combinar los efectos negativos de la pandemia sobre la actividad económica con una fuerte caída en la demanda por petróleo, Hacienda proyectara un “crecimiento” del pib para 2020 de entre -3.9% y 0.1%. Una estimación desoladora, pero todavía alegre en comparación con las que previamente habían hecho diversas agencias calificadoras. En el anexo macroeconómico de ese mismo documento, el precio de barril de petróleo se soñaba a veinticuatro dólares para 2020 y treinta dólares para 2021.

La OCDE ha dicho que es extremadamente difícil cuantificar la magnitud exacta que estas medidas de contención de la pandemia tendrán en el crecimiento del PIB, pero está claro que “implicarán contracciones agudas en el nivel de producción, gasto de los hogares, inversión corporativa y comercio internacional”. En un ejercicio con 47 países de economías avanzadas y de mercados emergentes, ese organismo estima que el impacto en el PIB de México será de un 30% en el corto plazo, solo superado por Grecia (-34%).

Pero si, como a López Obrador, el PIB les parece “un término que debe entrar en desuso”, hablemos entonces de “bienestar”. ¿Pueden 97,730 millones de personas que están en situación de pobreza o en alguna condición de vulnerabilidad “estar bien”, ser felices y en lugar de en lo material “pensar en lo espiritual”, en medio de una crisis económica que ya estamos viviendo y que no hará más que recrudecerse?

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Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares, INEGI y Global Entrepreneurship Monitor 2019/2020

Eulogio, secretario general de la Unión Mexicana de Artistas Populares

Días antes de la primera marcha que organizó la Unión Mexicana de Artistas Populares, que reúne a payasos, zanqueros, artesanos y músicos de la zona metropolitana, para entregar a López Obrador un pliego petitorio exigiendo, entre otras cosas, apoyo económico “y alimenticio”,

Además, pedían espacios para realizar su trabajo, reconocimiento como gremio con los mismos derechos y obligaciones que el resto de los trabajadores de nuestro país y la creación de un fondo emergente de apoyo para los artistas populares que no serán contratados en la temporada de eventos especiales, que incluye el Día del Niño, 1 de mayo, 5 de mayo, Día de las Madres y Día del Maestro.

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revisé los resultados del último trimestre de 2019 de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo. Ingenuamente pensé que algo de lo que leería en ese reporte tendría sentido el día de la marcha.

Entiendo el deber institucional del Inegi de organizar la precariedad en categorías económicas: ¿eres un desocupado o estás subocupada? ¿Eres parte de la población ocupada informal, de la ocupada en el sector informal o te sientes como un trabajador independiente? Pero en medio de payasos, superhéroes y botargas de personajes de Disney todas esas categorías se vacían de contenido: “Soy un payaso que busca unas monedas y no las encuentra.” ¿En qué glosario metes eso?

Eulogio González, alias “El payaso Moño Toño Bobo”, es parte de la Unión Mexicana de Artistas Populares. Y me cuenta que el mismo día de su fundación, el 21 de abril, comprendieron que los objetivos de esta unión deberían ser de largo plazo.

Lo que los llevó a organizarse fue el parón en el que entró la economía: ya no hay gente en las calles, los restaurantes están cerrados y ellos, los artistas callejeros (“callejeros”, me explica, “no en el mal sentido, sino porque nuestro sustento está en la calle”), no tienen de dónde echar mano para subsistir. Por eso decidieron organizarse no solo para sortear esta crisis sino para conseguir que, en los meses por venir, se les reconozca como un gremio, pues cuando trabajan en las plazas públicas, al no ser reconocidos como artistas populares, no hay manera de que obtengan un permiso y terminan siendo “tolerados”, lo que implica el frecuente pago de refrescos para los policías que siempre andan merodeando por ahí.

¿Es esencial lo que hacen?, le pregunto. “Tanto como reír”, me contesta. Pero, ya más serio, añade: “Lo que hacemos es algo creativo, es parte de la cultura popular. Me gusta pensar que todos los lugares que han sido nombrados Patrimonio de la Humanidad, como Coyoacán, se lo deben en parte a los artistas populares que son parte del lugar. La creatividad y la cultura siempre van a ser esenciales. Pero, como decimos siempre en nuestro show, ‘no participará todo payaso que no quiera participar’.”

Rosa María, La Texcocana

De acuerdo con el Global Entrepreneurship Monitor 2019/2020, que entre otros tantos indicadores mide las motivaciones para embarcarse en un negocio, en México el 48% de los emprendimientos buscan darle continuidad al negocio familiar.

Ese es el caso de León Sánchez Ríos, nieto de León Sánchez Vázquez, fundador de La Texcocana. La historia me la cuenta Rosa María Rivera, su esposa. La Texcocana empezó con un jovencísimo don León, avecindado de Texcoco, vendiendo ahuautle y castaña dorada en Puebla. Pocos años después empezó a vender, mesa de tijera y charola en mano, tortas en las calles de la Ciudad de México y hacia 1936 pudo rentar un local en el número 87 de la calle de Independencia para poner una miscelánea.

Pero como lo más exitoso del negocio seguían siendo las tortas –porque “siempre han sido anatómicamente perfectas”, me dice Rosa María–, se decidieron a dedicarse solo a ese ramo. Así nació La Texcocana, una tortería con decoración que evoca la talavera poblana, consagrada a sus clientes, que se alegra de nunca haber sucumbido a la moda de la torta caliente y de haber sido recomendada por The New York Times en “36 hours in Mexico City”, un artículo de 2007.

Al momento de escribir esto, las dos sucursales de la tortería se mantienen abiertas, pero solo con servicio a domicilio. Danaé, la hija de León y Rosa María, sigue alimentando las redes sociales para que las ventas no se desplomen. Considerando que La Texcocana ha vivido prácticamente todas las crisis económicas, tanto las locales (las de 1976, 1982, 1987 y 1994) como las globales y una pandemia (la de 2009), le pregunto a Rosa María cómo sobrellevan esta. No duda: “Esta es la peor. Empezamos a dejar de tener clientes porque tenían miedo y en sus trabajos ya los habían mandado a sus casas, aunque el gobierno no había dicho nada. Después el gobierno fue anunciando muy lentamente nuevas medidas y ahora estamos así: sin clientes y sin claridad de cuándo va a acabar esto.”

Desde el fondo de la tortería, Danaé sigue revisando los comentarios que llegan a las cuentas de Facebook e Instagram de La Texcocana y Rosa María me cuenta que fue su hija quien trajo “la modernidad digital” al negocio. En la cuenta de Instagram hay una leyenda que dice: “Somos una tortería de cuatro generaciones.” Danaé está segura de que los nubarrones económicos de los años por venir no serán el final del negocio familiar. Y que en unos años, “cuando nos levantemos de esto”, esa leyenda dirá “Somos una tortería de cinco generaciones” y ella estará al frente.

Siempre me han atraído los procesos que hacen que una palabra se sature a tal punto que termina vaciándose de contenido o cambiando de significado. Por ejemplo, la palabra empresario. Las primeras quinientas imágenes que me arroja Google cuando tecleo la palabra “empresarial” son de hombres blancos de corbata, firmando documentos con plumas fuente o poniéndole mucha testosterona a un apretón de manos. Si busco en la sección de noticias, los primeros resultados hacen referencia a la abierta hostilidad que López Obrador les profesa a los empresarios: “Si quiebra empresa que asuma empresario”, “No habrá rescates para potentados”, “No estoy en contra de empresarios, solo de los que tienen riqueza mal habida”.

Pero ni el estereotipo de Google ni el constante ánimo de AMLO por antagonizar con “los empresarios conservadores” refleja la realidad de las empresas en México. De acuerdo con la Confederación de Cámaras Industriales de los Estados Unidos Mexicanos (Concamin), el 95% de las y los empresarios de México están al frente de una microempresa con entre dos y diez trabajadores.

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Fuente: Confederación de Cámaras Industriales de los Estados Unidos Mexicanos (Concamin).

Marcela, Apuntes.mx

Apuntes.mx es una microempresa, la empresa de libretas de Marcela Garza. “Apenas desde el año pasado me refiero a ella como ‘empresa’”, me dice Marcela. Todos los años anteriores decía que era “un proyecto”.

Marcela fue productora de cine hasta que su perenne búsqueda por hobbies la llevó a un taller de encuadernación en la extinta librería Conejo Blanco. “Siempre me han gustado las libretas y ese taller me abrió los ojos: ¡Ahora podía fabricarlas!” Por un instante dejo de verla en Zoom porque en primer cuadro de mi computadora aparece una libretita verde. Su primera libreta, su primera experiencia creando una.

A partir de ese momento, desde casa, empezó a practicar y experimentar con distintos formatos y materiales, y a vender las libretas que podía hacer en sus tiempos libres. En 2014 nació oficialmente, con un primer asistente incluido, I make notebooks, su taller de encuadernación especializado en pedidos de cuadernos personalizados para empresas, museos, arquitectos y artistas.

Dominados los formatos y el trabajo que implica coordinar el trabajo del taller, Apuntes.mx llegó de manera casi natural, en 2015. Ese mismo año Mac anunció el lanzamiento de la cuarta generación de iPad Mini. ¿Libretas hechas a mano en la era del iPad? ¡Claro que sí! Y tan sí que el año pasado su marca participó en dos ediciones del NY NOW, y fue seleccionada como diseñadora emergente dentro de la sección del National Stationery Show. La participación en este evento consolidó su presencia en nueve puntos de venta en Estados Unidos, incluida la sección de Good for the study de McNally Jackson Books. 2020 se veía prometedor. El año pasado invirtieron trescientos mil pesos para tener una impresora propia, había planes de consolidar la parte comercial e internacionalizar de manera más sistemática la marca.

Pero los estragos económicos de la pandemia cambiaron rápida y drásticamente esos planes. Marcela tiene claro que la dinámica del taller exige pedidos por volumen y no los tiene ni sabe cuándo los tendrá. Los créditos de veinticinco mil pesos, a una tasa de interés de 6.5% anual, que ofrece el gobierno le parecen una burla y una deuda innecesaria. Por otro lado, no está segura de que su empresa sea parte de la “cadena de valor” de las grandes empresas para aplicar por las alternativas de financiamiento del BID, vía factoraje inverso, una operación financiera que permite a las micros, pequeñas y medianas empresas adelantar sus cuentas por cobrar.

La última semana de abril, Marcela anunció en la cuenta de Instagram de Apuntes.mx que ella y su socia habían decidido destinar el dinero que pensaban invertir para crecer a dar indemnizaciones de tres meses de sueldo para el personal operativo. Apuntes “es un barco muy chiquito”, me cuenta. “Si nos quedábamos nos íbamos a hundir con él, por eso decidimos darle una tabla de flotación a cada uno de nuestros compañeros, para que por lo menos tengan una reserva, y entrar en modo de supervivencia. Necesitábamos volver a ser pequeños para ser ágiles.”

Cuando hablamos, después del anuncio de hibernación indefinida en la que entraba su empresa, no había en ella un dejo de tristeza ni frustración. Me dijo que no quería ser una mártir que se aferra a un proyecto, que honraba las pérdidas y agradecía lo aprendido. No sabía si en la era post covid-19 las libretas serán un producto esencial, pero tampoco importaba, “Because I’m the producer!”, me dijo entre risas. Ya estaba ideando nuevos planes.

Al final de su post en Instagram, Marcela añadió una nueva línea a su síntesis curricular que parece escrita desde el futuro: “Sobreviviente de la era covid-19.”

El 13 de mayo, durante la conferencia matutina de López Obrador, el secretario de Salud presentó el plan “La nueva normalidad: Estrategia de reapertura de las actividades sociales, educativas y económicas”. Durante su presentación tuvo un lapsus que yo no atribuiría a un olvido o falta de atención, sino a un exceso de realidad. Dijo: “pues, vayamos hacia esa nueva mortalidad...” y, aunque corrigió de inmediato, lo que dijo es apabulladoramente cierto, pues sin una vacuna de coronavirus hay poco que podamos hacer para evitar su propagación. Las medidas para aplanar la curva solo empujan los casos graves hacia el futuro, y en el mejor de los escenarios los distribuye en el tiempo, pero no los evitará.

Sumada a la nueva mortalidad, la “nueva normalidad” será una crisis económica global que en México, de acuerdo con el Coneval, puede significar 9.8 millones de personas cuyo ingreso será insuficiente para adquirir una canasta alimentaria, bienes y servicios básicos. El número total de personas en situación de pobreza extrema por ingresos (las personas cuyo ingreso es insuficiente para adquirir una canasta alimentaria) puede incrementarse entre 6.1 y 10.7 millones de individuos y “la crisis podría provocar que la población que en 2018 no era pobre ni vulnerable, tenga afectaciones que los lleven a encontrarse en alguna de estas condiciones”. Y, desafortunadamente, hay pocas noticias para los empresarios, salvo quizá que el mismo 13 de mayo se publicó una modificación a los lineamientos para la operación del Programa de Apoyo Financiero a Microempresas Familiares y ahora los potenciales beneficiarios de un crédito de 25,000 pesos eran, además de las “personas microempresarias”, las personas que trabajan por cuenta propia, las prestadoras de servicios, las trabajadoras del hogar, las trabajadoras independientes y las empresas solidarias del sector formal.

No hay soluciones únicas ni sencillas. Diversos economistas, grupos empresariales y organizaciones de la sociedad civil han presentado propuestas para tratar de sortear una recesión económica que encontrará terreno fértil en un Estado con instituciones débiles para proveer servicios básicos y altos niveles de desigualdad, pobreza y violencia. El Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP) ha compartido algunas consideraciones de política fiscal ante la covid-19 que pasan por incrementar el presupuesto para la Secretaría de Salud (en los últimos diez años, el gasto público en salud ha oscilado entre 2.5% y 2.9% del PIB, cuando debería ser por lo menos el doble), condonación del pago de cuotas obrero-patronales, transferencia monetaria a personas mayores de dieciocho años y la suspensión temporal de proyectos prioritarios. Pero no hay una bala de plata y ninguna de estas acciones funcionará de manera aislada.

Solo para poner un ejemplo: si se suspendieran temporalmente el Tren Maya, el corredor en el Istmo de Tehuantepec, la refinería Dos Bocas y el aeropuerto de Santa Lucía que llevan, lo que va del sexenio, enconando el ambiente político en México, podrían liberarse 43 mil 197 millones de pesos. ¡Eso es el 0.17% del PIB! Nada comparado con lo que se avecina. Por ello insistir exclusivamente en que se suspendan estos “proyectos prioritarios” es inútil, pero me sorprende que López Obrador, siempre hábil para entender el valor de los símbolos, no vea que en esta crisis sanitaria y económica todos estamos renunciando a algo. Luis, Rosa María, Eulogio, Marcela y miles de empresarios se ven forzados a pausar sus proyectos, aprenden “el arte del desapego”, ¿por qué no esperar lo mismo del presidente? ~

 

Línea de tiempo

 

24 de enero El gobierno federal empieza a publicar los “Comunicados técnicos diarios”.

29 de enero Comienzan las conferencias vespertinas con Hugo López-Gatell Ramírez, subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud.

29 de febrero Se reportan los primeros 4 casos confirmados de covid-19.

18 de marzo México registró su primera muerte debido a la enfermedad covid-19. Se trató de un hombre de 41 años.

20 de marzo Presentación en sociedad de Susana Distancia.

23 de marzo El Consejo de Salubridad General reconoce la epidemia de enfermedad por el virus sars-cov-2 como una enfermedad grave de atención prioritaria.

Inicia la Jornada Nacional de Sana Distancia, que en un primer momento estaría vigente hasta el 19 de abril.

26 de marzo AMLO participa en la cumbre virtual de líderes del G20 por covid-19.

27 de marzo Se declaran acciones extraordinarias en las regiones afectadas de todo el territorio nacional por covid-19.

La OCDE advierte que no es posible hacer pronósticos certeros de la caída anual del PIB de los principales países. De 47 países de economías avanzadas y de mercados emergentes, estiman que el impacto en el PIB de México será de un 30% en el corto plazo, solo superado por Grecia (-34%).

30 de marzo El Consejo de Salubridad General declara como emergencia sanitaria, por causa de fuerza mayor, a la epidemia de enfermedad generada por el virus SARS-CoV-2.

31 de marzo Se establecen acciones extraordinarias para atender la emergencia sanitaria generada por el virus SARS-CoV-2. Se ordena la suspensión inmediata, del 30 de marzo al 30 de abril de 2020, de las actividades no esenciales.

1 de abril La Secretaría de Hacienda presenta los Pre-Criterios 2021.

5 de abril En su “informe al pueblo de México”, AMLO dice que los programas sociales se mantienen. Sigue en marcha la construcción de Dos Bocas, Santa Lucía y Tren Maya. Como medidas para reactivar la economía anuncia:

  • “Decidimos no aumentar los precios de los combustibles.”
  • Fondo de 35 mil millones de pesos del ISSSTE para entregar créditos personales que van de 20 mil a 56 mil pesos.
  • El FOVISSSTE y el Infonavit destinarán 175 mil millones de pesos para otorgar créditos de vivienda.
  • No aumentarán impuestos ni se crearán nuevos.
  • Devolver el IVA con prontitud a los contribuyentes.
  • Entregar a los medios de comunicación el tiempo fiscal dedicado a publicidad del gobierno.

6 de abril El Consejo Coordinador Empresarial presenta un plan de noventa días para enfrentar la contingencia económica provocada por la covid-19.

7 de abril Dolores Padierna, diputada por Morena, externa su preocupación por “el ánimo golpista de algunos empresarios que esperaban los onerosos rescates financieros que solo les beneficiaban a ellos a costa del bienestar de los más vulnerables”.

8 de abril Último día que Luis asiste a la obra en la que había trabajado los últimos cuatro meses.

21 de abril Se declara la fase III en México y se modifican las acciones extraordinarias para atender la emergencia sanitaria generada por el virus SARS-CoV-2, publicadas el 31 de marzo de 2020. La Secretaría de Economía establece que la suspensión de las actividades no esenciales se extiende hasta el 30 de mayo.

Se funda la Unión Mexicana de Artistas Populares.

23 de abril El gobierno federal presenta los programas “Apoyo a Empresarios Solidarios” con un universo potencial de 645,102 candidatos elegibles (patrones que al 15 de abril no hubieran despedido a nadie) y “Crédito a la Palabra: Programa de Financiamiento a Empresas Familiares”.

24 de abril Se publican los lineamientos para la Operación del Programa de Apoyo Financiero a Microempresas Familiares.

26 de abril BID Invest y el Consejo Mexicano de Negocios unen esfuerzos para lanzar un programa para dar créditos por hasta 12,000 millones de dólares a 30,000 mipymes de México y hacen un llamado a financiadores locales e internacionales para unir esfuerzos.

27 de abril La Unión Mexicana de Artistas Populares marcha del Monumento a la Revolución al Zócalo para exigir apoyos. Marchan cerca de ochenta artistas.

29 de abril Apuntes.mx anuncia el fin y el principio de una etapa más.

6 de mayo Segunda marcha de la Unión Mexicana de Artistas Populares, ahora parte de la Confederación de Artistas Mexicanos. En esta ocasión marchan ciento cincuenta personas.

12 de mayo El IMSS anuncia que en abril se perdieron 555,247 puestos de trabajo.

México registra 1997 nuevos casos, el mayor número de casos diarios reportado hasta el momento.  

13 de mayo Se presenta “La nueva normalidad: Estrategia de reapertura de las actividades sociales, educativas y económicas”.

Se publican las modificaciones para ampliar la población beneficiaria del Programa de Apoyo Financiero a Microempresas Familiares.

14 de mayo La Secretaría de Salud publica la estrategia para la reapertura de las actividades sociales, educativas y económicas, así como un sistema de semáforo por regiones para evaluar semanalmente el riesgo epidemiológico relacionado con la reapertura de actividades en cada entidad federativa.

15 de mayo Termina el plazo para inscribirse al programa “Apoyo a Empresarios Solidarios”.

16 de mayo Zoé Robledo, director general del IMSS, anunció que se aprobaron 191,981 solicitudes de “Apoyo a Empresarios Solidarios”, 29.7% de la meta anunciada el 23 de abril.

20 de mayo La Ciudad de México define su plan gradual hacia la nueva normalidad. La ciudad estará en semáforo rojo hasta el 15 de junio

27 de mayo México registra 3,463 nuevos casos, el mayor número de casos diarios reportado hasta el momento.

29 de mayo Se publica el acuerdo por el que se establecen los Lineamientos Técnicos Específicos para la Reapertura de las Actividades Económicas.

31 de mayo Se termina la Jornada Nacional de Sana Distancia. López-Gatell pide continuar con la restricción de la movilidad. Pese a ello AMLO mantiene sus planes para retomar sus giras en el interior de la República. 

1 de junio López Obrador retoma sus gira. Y desde Isla Mujeres anuncia que "la nueva Normalidad reactivará la economía". 

Se publican los resultados de la primera Encuesta Telefónicade Ocupación y Empleo (ETOE) que fue levantada en abril de 2020. Reporta 12 millones de personas "en un estado de suspensión laboral temporal" (¡vaya eufemismo!) ocasionado por la cuarentena. Y especifica que esta es "una suspensión sin percepción de ingresos de por medio y sin certeza de si se mantiene el vínculo laboral o de retorno al trabajo".

2 de junio México registra 3,891 nuevos casos, el mayor número de casos diarios reportado hasta el momento.

3 de junio México registra 3,912 nuevos casos, el mayor número de casos diarios reportado hasta el momento.

4 de junio México registra 4,442 nuevos casos, el mayor número de casos diarios reportado hasta el momento.

10 de junio: México registra 4,883 nuevos casos, el mayor número de casos diarios reportado hasta el momento.

12 de junio: Claudia Sheinbaum anuncia que que el 15 de junio la Ciudad de México iniciará la transición al semáforo naranja. 

 

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13 de junio: AMLO pronuncia su "Decálogo para salir del coronavirus y enfrentar la nueva realidad".

14 de junio: En un mensaje en sus redes sociales, AMLO dice que "se ha dejado atrás la peor parte de la pandemia". 

2036 La Texcocana cumple cien años.

 


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