Octavio Paz: el poeta editor | Letras Libres
artículo no publicado

Octavio Paz: el poeta editor

Este año se cumple medio siglo de la aparición de Plural. El siguiente perfil de Octavio Paz, cuyo papel de editor no se entiende sin su compromiso con la poesía y la crítica de artes visuales, inaugura una serie de breves retratos dedicados a quienes hicieron posible aquella publicación.

¿Cómo editar una revista?, ¿cómo editar una revista si eres Octavio Paz? O, reformulo la pregunta, ¿cómo editar una revista si eres Octavio Paz y después de una década en el extranjero has vuelto a un país donde hay represión? Es ese México –tan lejano a la pluralidad– el que recibe a Paz (quien, después de su renuncia como embajador en la India en protesta por la matanza del 2 de octubre de 1968, había ejercido como profesor visitante en las universidades de Pittsburgh, Texas, Cambridge y Harvard); y es ese mismo México donde el poeta idea la publicación llamada irónicamente Plural.

En este breve espacio me acercaré a Paz –como poeta, traductor y editor– y su papel en los tres primeros números de Plural. Esta decisión es por espacio: si obedeciera yo a mi capricho y no a mi editor, entonces llenaría cuartillas de lo que más admiro de Paz: su poesía como fruto de sus lecturas y, por consiguiente, de sus traducciones. Sin embargo, me limitaré a exponer cómo, desde mi perspectiva, su vocación de poeta-traductor definió el arranque de su labor editorial en Plural, en octubre de 1971.

Reglas de formación de Plural

Los inicios de Paz como editor los encontramos en Barandal (1931-1932), Cuadernos del Valle de México (que constó únicamente de dos ejemplares entre 1933 y 1934) y Taller (1938-1941). Esas primeras revistas retratan a un poeta y ensayista naciente y su intención era meramente literaria. En unas décadas, esto cambiará. A pocos meses de la masacre del Jueves de Corpus en 1971, Octavio Paz se lanza a una nueva empresa editorial: la revista Plural. Paz fue invitado por Julio Scherer, director general de Excélsior en ese entonces, a dirigir una revista semanal de opinión; sin embargo, el poeta se decantó por hacer una publicación cultural mensual “un poco con esa idea de redescubrir los valores liberales y democráticos en la sociedad mexicana”.


Jaime Perales, “La pasión del colibrí. Entrevista con Octavio Paz”, Estudios, 59, invierno 1999-2000, Instituto Tecnológico Autónomo de México, p. 9.
 

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 Plural se nutrió de los principios y valores políticos de la tercera vía, cuya propuesta ideológica es amplia puesto que se encuentran socialdemócratas, socioliberales y partidarios del capitalismo del Rin. Este punto medio, que el mismo Paz define como “ni con la izquierda, ni con la derecha”,

Ibidem, p. 8.

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es detonador de la revista. Por eso confluyen en el primer número de Plural (octubre de 1971) una serie de textos que enmarcan la apuesta editorial por la diversidad. Como bien apunta Paz en el conversatorio “¿Es moderna la literatura latinoamericana?” incluido en esa edición: “Es el tiempo del salvaje, el negro, el chicano, el loco, el niño, el enamorado, la mujer, el homosexual, el perseguido [...]. Ese tiempo está entre nosotros y el poeta y el novelista deben nombrarlo...”

Plural de los nombres de las letras

La semblanza de Octavio Paz en este primer número resulta definitoria para la trayectoria de Plural. En ella se lee lo siguiente: “Entre sus últimas publicaciones se cuentan Topoemas, Discos visuales y la reedición de Sendas de Oku. [...] Renga, poema plurilingüe escrito en colaboración con tres poetas, será publicado en diciembre por Joaquín Mortiz.” Los Topoemas, poemas visuales publicados primero en la Revista de la Universidad de México en 1968 para después ser editados por Era en 1971, son un homenaje a poetas como Matsuo Bashō y los calífragos chinos,

 La lista ampliada se encuentra en Poemas (1935-1975) de Seix Barral.
 

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 y, a la vez, plantean una postura poética. En el topoema “Nagarjuna” hay una reelaboración semántica de la palabra “niego” que “cae, se parte en dos y así niega al ego, se niega” y, entonces: “niego” es “ni ego”. Las tres palabras, entonces, confrontan a la negación: se niega a la negación. El yo se encuentra suspendido y lo expone así Paz: “la vacuidad vacía de su vacuidad”. El título del topoema nos remite a Nāgārjuna, un filósofo indio al que se le atribuye el criterio budista de la vacuidad. El ego (que nos provoca sufrimiento según las enseñanzas budistas) es antónimo de la vacuidad. La primera regla que debes tener al editar, creo yo, es vencer a tu propio ego puesto que la mejor cualidad de un editor es la generosidad. Paz, como editor de Plural, no dejó de indagar en sus obsesiones como poeta y, al mismo tiempo, las compartió con los lectores. Al hojear el primer número de la revista encontramos “Ideogramas en China”, de Henri Michaux

La traducción es de Tomás Segovia, jefe de redacción de Plural.

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 (texto que en sus inicios era un prólogo para un tratado de caligrafía), y como suplemento unos fragmentos de El libro del ocio.


 La traducción es de Kazuya Sakai. El Tsurezuregusa de Yoshida Kenkō también se conoce, en español, como Ocurrencias de un ocioso.
 

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Quiero pensar que la preocupación por la distribución gráfica de las palabras en los topoemas también influyó en el Paz-editor: el diseño editorial de Plural da un giro a partir del segundo número y, desde mi perspectiva, tiene páginas (como el cuento de Julio Cortázar o el ensayo de Gabriel Zaid) que nos recuerdan a un bien logrado poema visual gracias a la presencia de los artistas Vicente Rojo, con quien Paz colaboró para hacer los objetos circulares-poéticos de Discos visuales, y Kazuya Sakai, argentino-japonés vinculado con la Generación de la Ruptura. Al observar los precisos bocetos de los poemas-objetos de los Discos visuales, encontramos cómo la exploración visual se traslada a esta época de Plural. Es posible imaginar a Paz diagramando la revista de la misma manera en que diagramó sus libros relacionados con la materialidad del texto y su distribución en la página (Blanco, por ejemplo, tuvo una edición extremadamente cuidada). El interés por la poesía espacial de Paz y el enérgico geometrismo de Vicente Rojo de “Juventud”, “Concorde”, “Pasaje” y “Aspa” marcaron a la revista, dotándola de movimiento y, así, de fuerza evocativa. Tanto el recién estrenado diseño de Plural en noviembre de 1971 como los Discos visuales rompen con aquella “tiranía tipográfica que nos impone una visión longitudinal del mundo”.


Octavio Paz, “Los signos en rotación”, El arco y la lira, México, FCE, 1967, p. 267.
 

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Plural de los acortamientos

Vuelvo a citar la semblanza de Paz en el primer número: “Renga, poema plurilingüe escrito en colaboración con tres poetas, será publicado en diciembre por Joaquín Mortiz.” Escrito a cuatro manos por el francés Jacques Roubaud, el italiano Edoardo Sanguineti, el británico Charles Tomlinson y el propio Paz, Renga aparecería hasta 1972. Este poema colectivo nos muestra a un Paz no solamente experto en la tradición poética japonesa sino a un creador en su máxima expresión. El poeta, en este experimento, se sumó al concierto “del mismo poema en lenguas diferentes” (así se condensa la defensa de lo translingüístico en El signo y el garabato). Renga es un diálogo, “un árbol de idiomas, voces entrelazadas”. Renga es la poetización de lo plural. Paz, en su brillante universalidad, recrea el tiempo y su poder sobre la memoria: “fugaces construcciones de reflejos / en el agua del tiempo suspendidas / por ese largo instante en que unos ojos / recorren, distraídos, esta página: / yo camino por ellas en mí mismo”. En este sentido paciano de la universalidad del lenguaje, ya que “los lenguajes son traducciones de otro lenguaje”, Paz poeta-traductor-editor apuesta por la traducción en Plural desde el lanzamiento de la revista. Son imperdibles la versión de La caza del Snark de Ulalume González de León en el segundo número, y los fragmentos de los Cuadernos de Paul Valéry, de la mano de Tomás Segovia, en el número tres de Plural.

Desde los inicios de Plural, Paz apuesta por una de sus mayores pasiones: la crítica de las artes visuales, ese otro lenguaje (Harold Rosenberg y Luis Cardoza y Aragón colaboraron en el primer número). Es así que el Paz-editor también es el Paz-crítico de arte, el que entiende el alcance de la mirada. En la contemplación también se hace la historia. Plural fue una labor editorial titánica en un país convulsionado.

Plural de los símbolos

En el segundo número de Plural, Paz escribe la primera entrega de la columna “Corriente alterna” (acompañada de ilustraciones de José Luis Cuevas que también colaboró con las viñetas del número inicial de la revista). Y, haciendo caso omiso de la temática de ese texto, puesto que trata del erotismo y no es lo que nos ocupa aquí, hago uso de esta frase, “La diferencia no radica tanto en lo que se hace como en la actitud ante lo que se hace”, porque retrata a un Paz caracterizado por la apertura mental. Esto último lo encuentro en la visión de Paz como editor de Plural. La experiencia de lectura (y la disección del proceso editorial) de Plural me recuerda a una de mis frases favoritas de El arco y la lira. En este libro, el Paz-crítico escribe que “cada palabra –aparte de sus propiedades físicas– encierra una pluralidad de sentidos”.

Ibidem, p. 21.
 

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 Si bien esta es una reflexión en torno al quehacer poético, me parece que esta misma frase puede aplicarse a una labor comprometida con la palabra (“un símbolo que emite símbolos”) como lo que hizo Paz-editor en Plural, que se caracterizó por ser una publicación profunda sin dejar de ser personalísima y eso fue, precisamente, lo que la hizo ser plural.

En el tercer número encontramos una revista que será el semillero de futuras publicaciones donde el diálogo prevalece por encima de todas las cosas y el gran “instrumento mágico” es, siempre, el lenguaje. Eso es, principalmente, de lo que se trata el trabajo de editar. Y, hoy más que nunca, Octavio Paz como editor de Plural nos recuerda que el debate público sigue siendo urgente en México y en el mundo. Hay que aferrarnos a ese cometido pues su vigencia es lo que prevalecerá ante la cerrazón de la ignorancia. ~