Nostalgia de las sectas | Letras Libres
artículo no publicado

Nostalgia de las sectas

Me interesé en el obispo Epifanio de Salamina (siglo iv) porque Octavio Paz lo cita en un tríptico de “Curiosidades gnósticas” (1979). Se manifestó luego en la Historia de las creencias y las ideas religiosas de Mircea Eliade. Y luego se me apareció en Isis sin velo, el clásico teosófico de Helena Blavatsky.

Su fama deriva de Panarion (“baúl de remedios”) –en inglés y en línea, en la erudita traducción crítica de Frank Williams–, en el que despotrica contra ochenta sectas “mordidas por la serpiente” herética, sobre todo la judía, la gnóstica y la maniquea, de las que derivan otras como los pepuzianos, los pneumotomáticos y los cuartodécimos. Ahora que la función de las sectas fue usurpada por los partidos políticos, es amable recordar algunas.

-Los gnósticos creen en Barbelo, que a pesar de su nombre es no solo mujer, sino la Madre, “la emanación primera de Lo Divino”. Es una emanación, como Sophia, que algunas sectas asocian con la Virgen María.

-Los simonianos creen en una Barbelo negativa, Prunicus, que enloquece de lujuria a los hombres y puede convertirse en vaca. A veces es Ennoia: Helena de Troya.

-Los nicolaitanos creen que Sophia-Barbelo fue emanada por Dios y es la madre de Sabaoth, quien proclamó ser “el primero y último Dios: no hay más Dios que yo”. Eso orilló a Barbelo a restaurar la unidad perdida, por lo que se aparece en sueños a los hombres y se apodera de su semen para reintegrarlo a la unidad.

-Las coliridianas se llaman así porque emplean un pan en forma de vagina con semillas de sésamo con el que se reconocen y hacen sus rituales. Están convencidas de que la Virgen María es tan Diosa como el fruto de su vientre. Dice Epifanio que es una “tontería de mujeres” que, desde Eva, “son inestables, propensas al error y malvadas”.

-Los valesianos decidieron obedecer la orden que cita Mateo en su evangelio: “si tu ojo te hace pecar, sácalo; mejor perder un miembro que ir al infierno”. Como detectaron pronto al miembro más pecador, se castran y predican la castración.

-Los valentinianos arguyen que la resurrección de la carne es solo una alegoría, pero a la vez sostienen que Jesús descendió corporalmente del cielo y pasó por María “como pasa el agua por un canal”. Creen que Jesús llevó a María a una montaña, se sacó una mujer del costado y fornicó con ella, recogió su semen y dijo: “Esto debemos hacer para poder vivir.” María se aterró. Jesús le dijo: “Mujer de poca fe, ¿por qué dudas?”

-Los encratitenses concluyeron que el matrimonio fue una idea del demonio, lo mismo que comer carne y beber vino. Lo único que no es idea del demonio es el agua y la resurrección de la carne.

-Los ebionitas creían que Jesús era solo la palabra Jesús pronunciada por Dios Padre, quien autorizó a esa Palabra entrar al vientre de una virgen y engendrar una nueva carne, que es la misma del Dios Padre. Pensaban también que María es una novilla, una res que no ha parido ni ha sido uncida a yugo alguno.

-Los antidicomarianos sostenían que la Virgen María comenzó a tener comercio carnal con san José después de dar a luz a Jesús, pero que aún así continuó siendo virgen eternamente.

-Los carpocratianenses creían que para conseguir ascender al cielo era necesario realizar toda obscenidad y cometer todo pecado imaginable para satisfacer la voluntad de los demonios y que se hartaran y dejaran a la gente en paz.

-Los barbarianistas negaron no solo a cualquier autoridad, incluyendo a Dios, sino que negaron la posibilidad misma de pactar un consenso cualquiera sobre nada, que era la única regla con la que estaban (más o menos) de acuerdo.

-Y por último, tres sectas complementarias: los goroteanos que cambian súbitamente sus festivales para no coincidir con los de los sebuanenses, a los que odian. Como estos a su vez odian a los goroteanos, también cambian sus festivales, y todo es un caos. Esto entristece a los esenios, que aman los festivales y les da igual en qué día se realizan.

Los que son medio tántricos son los fibionitas, también llamados secundianos o borboritas o, como prefiere Paz (que sigue a Jacques Lacarrière), barbelognósticos. Pero son horribles y ya no hay sitio... ~