La ciudad arrasada | Letras Libres
artículo no publicado

La ciudad arrasada

Robin Myers

Tener / Having

Traducción de Ezequiel Zaidenwerg

Ciudad de México, Ediciones Antílope, 2019, 131 pp.

Adentro del libro más reciente de Robin Myers el lector encontrará llantas de caucho incendiadas, balas de goma y de acero, babushkas de Chernóbil, granadas, Gaza y sus fronteras móviles. El paisaje arrasado de la guerra es el trasfondo de estos poemas. En contra de este aciago bajo continuo, se levanta letra a letra el lenguaje brillante y minimalista de la autora. Una pregunta atraviesa el libro: ¿cómo es posible habitar un mundo en el que, solo por existir, uno es parte de la violencia?

Tener es el segundo título de Robin Myers (Nueva York, 1987), publicado tres años después de su debut Amalgama. Mientras que aquel primer libro es un compendio de poemas independientes, Tener participa de una vocación claramente unitaria: lo atraviesa una voz lírica distinta de la de la autora y una serie de preocupaciones recurrentes. Sorprende el yo lírico ajeno de este segundo volumen, porque la voz íntima e introspectiva de Amalgama estaría en las antípodas de los monólogos dramáticos o persona poems (como se les conoce en la tradición inglesa) y de su elemento inherentemente performático. Sin embargo, los poemas de esta nueva colección no se distraen de su vocación lírica ni se detienen en los detalles del personaje, cuya vida se revela poco a poco. Solo a partir de una serie de pistas marginales, el lector reconstruye a un yo lírico masculino que habita una zona de conflicto. Poco más se sabe con certeza.

Robin Myers logra algo difícil en la amplia tradición del monólogo dramático, pues Tener se siente tan auténtico, íntimo y próximo como su libro anterior. La autora se sirve de la perspectiva particular de un yo lírico distante para calibrar su propia voz en otra tesitura y tratar las preocupaciones suscitadas por ese punto de vista ajeno. A lo largo de 55 poemas, casi todos ellos breves, la voz poética en absoluto se siente impostada. La caracteriza un lenguaje sencillo, despojado de adornos y distracciones. A diferencia de ciertos pasajes casi barrocos en Amalgama, donde Myers se deleita con el sonido y la riqueza del lenguaje, aquí sostiene un lirismo minimalista, adelgazado.

Podría incluso decirse que la destrucción es el otro personaje principal de Tener. Enfrentado a ella, al yo lírico le tortura reconocer que es imposible abstenerse de la violencia. Por el simple hecho de existir, uno participa. Nuestra existencia misma solo es posible gracias a los muertos; estamos hechos, tendón y estría, de materia sometida a distintos tipos de destrucción. Dice la autora en un poema escalofriante: “Claro que me avergüenzo / de estar hecho de lo que me hizo [...] / Claro que me avergüenzo / de estar hecho // de bomba, / techo, / ala.”

En otro poema, estructurado como un diálogo interno, el yo lírico se debate: “Podrías a fin de cuentas haber sido parte de algo que no respetas. / Así que soy parte. Así que todas las partes son ciertas. Y se derriten, se desplazan, dan a luz, nacen.”

La colección no solo habla de la guerra. Esta se convierte en una metáfora cruda de todas las manifestaciones de la impermanencia, de la fugacidad con la que todo cambia o se desintegra. En otro de los poemas, la ciudad arrasada, el trasfondo real del libro, se convierte también en una poderosa metáfora de la separación amorosa: “¿Qué se hizo de las cosas que pensábamos que queríamos? [...] No sé nada de ti. / No sabía nada de ti / ni de lo que querías. // Ruinas recién nacidas, / la misma aldea diecinueve veces arrasada / y vuelta a levantar.”

La preocupación por la violencia se manifiesta en el lenguaje de la colección. Los poemas mismos son “ruinas recién hechas”: su minimalismo parece ser el efecto de una página en blanco que ha carcomido todo excedente verbal para dejar lo indispensable. Si bien en el caso de Safo el tiempo fue el agente de la destrucción, en Tener la poeta se ha encargado de un adelgazamiento léxico extremo. Sus poemas parecen ser los despojos de otros más largos y se asemejan así a las ruinas de construcciones expuestas a la sórdida rutina de la destrucción. Eso explica lo esquiva que resulta la identidad del yo lírico: los poemas son apenas algunas fotografías instantáneas de su vida.

En sus momentos más enardecidos, este minimalismo desemboca en una ambigüedad lingüística sugerente. En la siguiente iteración se utilizan dos palabras muy similares, pero con significados distintos: “You can have the rest of it. / You can rest.” La segunda parece ser una versión acotada de la primera, aunque el significado cambia drásticamente. Este tipo de juegos verbales es difícil de traducir. Sin embargo, el poeta y traductor argentino Ezequiel Zaidenwerg afronta estas dificultades con elegancia. Logra darles la vuelta a estos desafíos léxicos y mantener los momentos de ambigüedad. La traducción que propone de los dos versos anteriores es: “Puede ser tuyo lo que queda. / Puedes quedarte descansando.” De tal forma, logra utilizar la iteración sonora sin perder de vista el significado.

Más aún que en el minimalismo, la violencia se manifiesta en la estructura misma de la metáfora. Varios poemas reflexionan en torno a este tropo y parecen sugerir que esa equivalencia entre lo disímil, esa alquimia verbal, constituye una agresión dentro de la ciudad amurallada del lenguaje. Esta inquietud se nombra de forma patente cuando dice: “No me interesa desterrar el deseo. // Cuando veo la urgencia del espino / por clavarse en el aire, / qué sé yo si su anhelo / se parezca al mío. // Pero quiero que se parezca, / que era lo que quería decir.”

En repetidas ocasiones, la violencia se contrapone al amor, palabra peligrosa en la poesía. Sin embargo, lejos de ser cursi, el amor adquiere novedad y poder en una colección que se enfoca en la pérdida. Estas dos fuerzas contrarias no se anulan mutuamente. Más bien, existen lado a lado y cada una aguza el filo de la otra. En su segundo libro, Myers emplea un lirismo depurado, minimalista y urgente para hablar de la pérdida. Enfrentada a la tierra baldía de la guerra, la autora desemboca, de forma conmovedora e insospechada, en una profunda reflexión sobre el amor. ~


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