La arbolada | Letras Libres
artículo no publicado

La arbolada

para Leonor Báez

Todo lo que pasaba
con pesar fluía. Las piedras

sobre el pasto
como telas
en los ríos
lavadas.

(No había agua.)

Veía a los amantes
en los peñascos
que una vez bajaron
de la montaña.

A los guijarros
bajo las piedras
madres,
miraba. En un sendero

encontré para Leonor
una piedra
de rayo.

Vi una roca como Cristo
resucitado.

Eran días dolorosos
y cuánto,
lo mismo un día
que un año.

Me llamaban los pedazos
que a fuego y con buriles
tenía en mis adentros
grabados.

Estaba mi padre en su cama.

Extensos bosques
vimos levantarse
y en un claro
pastar
a los caballos.

Se hizo el milagro.

Las hojas
comenzaron a moverse
en las copas
de los matapalos,

y a caer de los mangos
sus dulces frutos
áureos. ~