Flor de noche | Letras Libres
artículo no publicado

Flor de noche

a Vivian Blumenthal

Esa mujer sueña dentro de un carrusel.
Esa mujer vocifera la caída del sol.
Festeja estridente el hueco de las cosas ordinarias
y se aparta un instante
para permanecer viva, simétrica. Los ojos
puestos en hilera para cerrarlos frente a sí.
Iluminar las guirnaldas.
Esa mujer ha formado columnas y espirales,
de sus pesadillas ha vuelto con nueva piel
púrpura; piel desnuda casi humana,
piel incendiaria.
Sus brazos se levantan para comenzar el teatro.
Rumor y llamado;
tambores desde el fin de los tiempos,
desde el todavía vacante futuro.
Esa mujer seduce desde el enigma,
viene a nuestro oído, joya errante,
brilla y se cierra como flor de noche,
su garganta quiere alcanzarnos.
Su señal es el color. Colores agitados.
Se peina y despeina tras bambalinas, lejana,
intocable. Su cabellera ígnea.
A la altura de las rodillas, emerge.
Un lugar con su fronda y su cielo; con su danza.
Con pulmones que conjuran al viento.
En el instante su canto –el último ¿o el primero?
Vastos jardines. Su vestido se eleva y avanza,
las hortensias llenan la escena,
constelaciones de hojas la acompañan,
pasa entre árboles –generosa. ~