¿Es el periodismo de soluciones la solución al periodismo? | Letras Libres
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¿Es el periodismo de soluciones la solución al periodismo?

Despertar y leer las noticias, bañarse y escuchar la radio, desayunar y abrir Twitter. Repetir la misma rutina todos los días, con el mundo como está, tiene un costo emocional. No miento, hay días en que me canso de tanta información y no soporto leer una noticia más; quiero cortar todo el ruido de las noticias falsas, el clickbait y los trending topics de situaciones sacadas de contexto por o acerca de alguien que se hizo viral. Antes me tomaba un receso cada dos meses; ahora lo hago dos veces a la semana. Estoy segura de que no soy la única.

Una encuesta de la Asociación Americana de Psicología reveló que los estadounidenses sienten que “las noticias les están causando estrés, y muchos dicen tener problemas de ansiedad, fatiga o pérdida de sueño como resultado”. Otro estudio del Pew Research Center explica que siete de cada diez estadounidenses tienen fatiga de noticias.

Y es cierto, las noticias sobre los grandes problemas que enfrentamos como humanidad –ya sea la emergencia climática, la desigualdad social, el racismo o las crisis económicas– son deprimentes si no se presentan posibles soluciones. Un enfoque no tan nuevo, el periodismo de soluciones (o solutions journalism), pretende contar “la historia completa” de una noticia. Para entender por qué se trata de una bocanada de aire fresco para aquellos lectores que ya no creen en los medios o para los periodistas que están a punto de tirar la toalla en su profesión, entrevisté a Liza Gross, vicepresidenta de Newsroom Practice Change del Solutions Journalism Network.

¿Qué es el periodismo de soluciones?

Es una técnica que busca aplicar el rigor del periodismo para comunicar problemas sociales junto con –y, además de– las soluciones que se están llevando a cabo para resolverlos, de las cuales se haya obtenido evidencia y datos que muestren que se está haciendo una diferencia en la comunidad.

También se puede entender por lo que no es: no son noticias para sentirte bien, no es periodismo activista. El sentido está en que, así como rigurosamente examinas un problema, examines las medidas que están ayudando a resolverlo, con datos comprobables, y ofreciendo a la comunidad un acercamiento distinto a los problemas de su entorno.

¿Cómo surge este enfoque?

Nace como una respuesta natural al deseo de periodistas o comunicadores que buscaban un nuevo camino que les ayudara a responder: ¿qué hay más allá de solo señalar con el dedo y decir: usted es culpable? Esto fue intuitivo. Lo que el periodismo de soluciones brindó fue la teoría, la intencionalidad; ofrecimos una metodología.

Es también una herramienta para construir una conexión con la comunidad, para que esta pueda confiar en el periodismo como una fuente que le provee información verídica y relevante para tomar mejores decisiones.

¿Cómo se inscribe esta metodología en la crisis de la industria periodística actual?

No es nuevo afirmar que la industria está en una crisis a consecuencia del desmoronamiento del modelo económico tradicional; solo en Estados Unidos se suman más de 7,200 personas que perdieron su trabajo en 2019,

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Benjamin Goggin, “7,200 people have lost 
their jobs so far this year in a media landslide”, 
Business Insider, 18 de septiembre de 2019.

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 lo que significa que menos reporteros y reporteras están haciendo más actividades, por lo tanto, baja la calidad de algunos productos. Sumemos la irrupción de las tecnologías a la manera en que damos y recibimos la información, además de lo que ahora se conoce como posverdad o fake news, que ha llevado a una erosión de la confianza en el periodismo como un elemento relevante en la vida del ciudadano.

Como dice el proverbio chino: en todas las crisis hay oportunidades. Hoy existe tal cantidad de nuevos experimentos, de emprendimientos por parte de periodistas, de periódicos que se están reinventando, de organizaciones noticiosas que se están uniendo para colaborar y trabajar mejor. Todavía no sabemos en dónde va a terminar. De aquí a diez años muchos periódicos tradicionales podrán haber desaparecido, no lo sabemos, pero como dice Clay Shirky, especialista en los efectos sociales y económicos de internet, lo que sí sabemos es que “la sociedad no necesita periódicos, necesita periodismo”.

¿Qué ganan los periodistas que trabajan con el periodismo de soluciones?

Unas de las cosas que más me duele es ver a periodistas desilusionarse de su trabajo y dejar la profesión. Para mí esta es una cruzada para reavivar el entusiasmo por la misión periodística de los colegas. El periodismo de soluciones nos regresa a la razón primordial por la cual nos metimos en esta industria: para informar a la gente y empoderarla como sociedad.

Al narrar una noticia que explica “la historia completa” das una visión fresca, ofreces un análisis más profundo, das la oportunidad de que haya un compromiso ciudadano, por lo que tiene un mayor impacto, y añades conocimiento valioso a la sociedad. Es una forma de mostrar a los lectores que el progreso es posible; si haces evidente que en otro lugar se está haciendo un mejor trabajo, un problema pasa de ser “inevitable” a ser “inaceptable”.

A algunos periodistas les preocupa que este enfoque termine siendo un periodismo solo de noticias positivas o buenas.

A ellos les respondo con una cita de Tina Rosenberg, cofundadora de SJN: “el periodismo de soluciones no siempre es feliz pero siempre es útil”. También se puede abordar la historia de un fracaso y qué se aprendió de él. Este tipo de periodismo explica las posibles respuestas a un problema, que no necesariamente son felices o efectivas pero que tal vez ayuden a resolver un aspecto particular de esa dificultad y el impacto que tuvieron. El propósito no es contar buenas noticias sino investigar soluciones que buscan un cambio sistémico de ese problema, que ayuden a cambiar las condiciones de la realidad.

¿Hay medios latinoamericanos que ya están trabajando con esta técnica?

Ha estado ganando terreno en los últimos años. La Fundación Gabo, con base en Colombia, se ha dado a la tarea de enseñar las posibilidades que tiene este enfoque cuando se entiende y se adopta en las redacciones.

Cabe mencionar que no tienen que ser grandes investigaciones periodísticas que involucren muchos recursos. Se puede utilizar en un video de tres minutos, en las historias de Instagram o en una nota de menos de mil palabras. Un ejemplo puede ser el video: “Cómo las tobilleras electrónicas promueven la reinserción social de mujeres presas” del medio argentino Red/Acción.

En tu opinión y a partir de tu experiencia en medios, ¿cómo puede el periodismo de soluciones ayudar al futuro del periodismo?

Puede ayudar a los periodistas y a la comunidad que sirven. Ahora estoy abocada es en crear organizaciones noticiosas que se enfoquen en el ecosistema local y que apliquen una perspectiva de periodismo de soluciones para tratar los diversos desafíos de una comunidad en específico. Porque si un ciudadano no está comprometido con las noticias a nivel local, mucho menos con los grandes temas del país.

Esa es mi gran batalla ahora: hacer que sucedan colaboraciones periodísticas por todo el mundo bajo este enfoque. Imagínate que los medios de Ciudad de México decidieran mañana colaborar todos juntos para reportear un solo tema. Imagínate cómo esa colaboración de medios puede cambiar el diálogo alrededor de estos problemas sociales. Ese es mi sueño en este momento.

¿Crees que el periodismo de soluciones es una solución al periodismo?

Voy a dar una respuesta de periodismo de soluciones: es una de las respuestas. Es efectiva pero también puede haber otras y no estamos cerrados a ninguna de ellas.

 

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El periodismo de soluciones puede sonar como la panacea pero, en este gremio, bien sabemos que nada lo es. Una crítica común a esta técnica es que, si no respeta los principios básicos del periodismo, termina siendo una mera propaganda de noticias positivas. El periodismo de soluciones ayuda a que la gente tenga los datos y la información suficiente para que no se paralice cuando se habla de la emergencia climática, pero jamás debe llegar al extremo de contar únicamente lo positivo ni mucho menos vender soluciones mágicas a problemas complejos. El punto está en comprobar con datos qué opciones están funcionando y cómo una comunidad se está involucrando en resolver un problema que le afecta. ~

 

 


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