El mundo desde el escritorio | Letras Libres
artículo no publicado

El mundo desde el escritorio

Zadie Smith
Con total libertad
Traducción de Eugenia Vázquez Nacarino
Barcelona, Salamandra, 2021, 448 pp.

 

Zadie Smith (Londres, 1975) es novelista, así se define ella todo el rato: no dice escritora, no dice que escribe cuentos. Es una escritora de novelas, y dice que escribe novelas no como una forma de autoconocimiento: “Ese es, para mí, el impulso novelístico primario: la asunción de la posibilidad de una vida distinta.” Smith ha publicado cinco novelas –la más reciente es Tiempos de swing–, también dos colecciones de relatos y libros de ensayos. Acaba de aparecer en español Con total libertad, un volumen que reúne ensayos aparecidos en The New York Review of Books, The New Yorker o Harper’s, además de algunos inéditos y textos que han aparecido como prólogos o en catálogos de artistas. Es, en parte, un libro de retales, de recopilación de textos dispersos que llega poco después de la aparición del volumen breve y urgente Contemplaciones, compuesto de seis ensayos escritos durante el confinamiento.

Los artículos reunidos en Con total libertad se escribieron a lo largo de los ocho años de mandato de Obama, y en ellos caben desde ensayos motivados por una película, perfiles de humoristas o de raperos, una conferencia sobre el uso de la primera persona, Justin Bieber, el Brexit, una disertación sobre el cambio y el gusto a propósito de Joni Mitchell o el relato de sus estancias en Italia, primero con su padre y luego con su marido tras la muerte de su padre. Smith es británica, hija de jamaicana e inglés blanco, está casada con un irlandés y ha pasado varios años viviendo en Estados Unidos. Pero no es una ensayista estadounidense, su tradición es otra: es una observadora del mundo desde la cultura. Sus textos dialogan con otros textos, con Séneca, Woolf o las letras de Jay-Z, hablan de exposiciones, de películas y de música, y también de libros. A veces el análisis es un fin en sí mismo, como en la mayoría de los textos que escribió para la columna semanal de Harper’s, en la que escribía de libros. Otras veces hay una búsqueda que se parece más a la que se da en la filosofía que a la que aparece en el periodismo.

En el volumen los textos están agrupados bajo cinco epígrafes: en el mundo, entre el público, en la galería, en la estantería y con total libertad. En el primer bloque se ocupa de asuntos como el Brexit y el cambio climático; el segundo son textos sobre películas y música, es decir, sobre espectáculos, el tercero sobre arte, el cuarto sobre libros, y el último es una miscelánea donde hay piezas autobiográficas y análisis del mundo contemporáneo donde la filosofía y la cultura pop conviven. En el prólogo escribe: “La escritura existe (para mí) en la intersección de tres elementos precarios, inciertos: el lenguaje, el mundo y el yo individual. El primero nunca es del todo mío, el segundo solo puedo conocerlo parcialmente y el tercero es una respuesta maleable e improvisada a los dos anteriores.”

Algunos de los ensayos aquí reunidos forman parte de los debates del mundo contemporáneo, como el que dedica a Déjame salir y al cuadro de Dana Schutz Open casket y que cuestiona la idea de apropiación cultural como categoría aplicable al arte. Una de las constantes del libro es la insistencia en no reducir a los artistas a representantes de su subgrupo. Smith insiste en el tema racial, pero se puede aplicar también al sexo: “La tendencia a atribuir un objetivo general, tal como la inserción de la figura negra en el canon blanco, banaliza sus desafíos ante los lienzos concretos y el problema que cada obra de arte particular plantea”, escribe a propósito de la pintora Linette Yiadom-Boakye, pero es extrapolable. Los textos dedicados al Brexit y a contar cómo era el Reino Unido en el que creció, insistiendo siempre en todo lo que le debe al Estado de bienestar, no tanto por coquetería como por agradecimiento, no por leídos dejan de ser lúcidos: “Un referéndum magnifica los peores aspectos de un sistema ya de por sí imperfecto, la democracia, al pretender que una amplísima variedad de cuestiones pase a través de una puerta muy estrecha. Da la impresión de que la ciudadanía gana terreno –¡la democracia definitiva: pulgares arriba o pulgares abajo!–, pero en la práctica entraña una simplificación peligrosamente engañosa”, escribe.

Cuando escribe de El buda de los suburbios, de Hanif Kureishi, es divertida, inteligente y sorprendente; cumple con lo que se espera de un prólogo, que dé ganas de leer el libro; esa novela, por cierto, vuelve a aparecer en otro de los ensayos: “Le debo mucho, en lo personal y profesional, al retrato que Kureishi hace de las extrañas relaciones que pueden darse entre los inmigrantes de primera generación y sus hijos.”

Uno publicado en The Guardian, “Lecciones de danza para escritores”, está entre mis favoritos: ahí establece taxonomías de bailarines, por ejemplo, Gene Kelly frente a Fred Astaire (“El centro de gravedad de Gene parece haber estado mucho más abajo: dobla las rodillas, se agacha; está anclado a la tierra, con los pies bien plantados, mientras que Astaire ha levado anclas y flota en libertad”), Prince frente a Michael Jackson (“La gente bailará como Michael Jackson hasta el fin de los tiempos. Prince, en cambio... el adorado y escurridizo Prince, es uno de esos nombres escritos en el agua. Y de él, un escritor puede extraer la lección de que lo escurridizo puede poseer una belleza más profunda que lo legible”).

De muchos de estos ensayos se extraen lecciones, cuando habla de Philip Roth o Edward St. Aubyn, algún descubrimiento, un rescate (Ursula K. Le Guin, por ejemplo) y alguna que otra colleja, como la que recibe Sigrid Nunez a propósito de su libro Siempre Susan, sobre Sontag, “donde solo los sentimientos son vulgares, nunca las frases”, escribe Smith. Y aunque parezca que no siempre hay una evidente relación entre los ensayos en realidad sí la hay, porque todos los textos abordan la identidad: quiénes somos, por qué nos gusta lo que nos gusta o cuándo empezó a gustarnos; pero también cómo nos afecta la familia, eso se ve en el estupendo “Amor en los jardines” o en “El cuarto de baño” (“la familia es un suceso que entraña cierta violencia y solo años después, en la vorágine retrospectiva, descifras quién salió herido, de qué modo y hasta qué punto”) o el contexto social y lo compartido, como en “Felicidad” o en “Encuentra tu playa”. Con total libertad es un libro inteligente y divertido, de una escritora un poco sabihonda pero vulnerable, es decir, humana. ~


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