Dos poemas | Letras Libres
artículo no publicado

Dos poemas

a María

Consideración

Es fácil enamorarse de muy joven,

cuando apenas sabemos de las horas,

sin memoria de las heridas

que en la soledad se vuelven fantasmas,

con años sin medida por delante,

sin arrugas, sin canas, ni divorcios.

Pero amar el amor si este te llega,

cuando cuentas los años que ya faltan

–en cualquier caso, pocos y de adioses–

es una forma de vencer al tiempo

y, sobre todo, de afirmar que siempre

fue verdad la verdad que, siendo joven,

sin querer otros ojos te enseñaron. ~

Súbitamente, la vida

Distraída bajo el arco de la tarde,

aunque tú no lo sepas, eres

las naciones de pájaros del sueño,

la idea vertical del mediodía,

la sombra detenida entre tus piernas

y la risa que vuelve con el viento;

pero no eres la piedra del templo,

ni las leyes de la ciudad,

ni lo que todos ven al ver lo mismo;

eres el río que desciende

por los cuévanos de la desmemoria,

la erosión de la sal, el cuarto solo,

la húmeda hojarasca del invierno,

la rama florecida sobre el hielo;

desnuda en el arcano de la noche,

eres todo lo que no tiene nombre. ~