Cómo hacer cosas con libros | Letras Libres
artículo no publicado

Cómo hacer cosas con libros

Amaranth Borsuk

El libro expandido. Variaciones, materialidad y experimentos

Traducción de Lucila Cordone

Buenos Aires, Ampersand, 2020, 298 pp.

Nadie verá nunca este libro en las listas de “los más vendidos”, pero los únicos perjudicados por esta omisión serán aquellos lectores que ingenuamente crean que algo es bueno si lo han comprado muchas personas. No hay nada que reclamar, pese a ello, a su joven autora, la poeta y artista multidisciplinaria estadounidense Amaranth Borsuk, ni a su tema, la historia del libro y sus transformaciones a lo largo de, digamos, los últimos 5.500 años, una historia especialmente atractiva en tiempos en que el libro y lo relacionado con la cultura surgida en torno a él se convierten en fetiche mercantil mientras los índices de lectura no dejan de bajar. La razón por la que es improbable que El libro expandido sea leído por muchos lectores radica en el hecho de que, a diferencia de otros libros recientes sobre el tema, su autora no banaliza esa historia, la del libro y la lectura, ni la degrada a una fantasía sobre reyes y escribas o a una lección escolar repleta de lugares comunes; de hecho, el de Borsuk es un libro que no subestima en ningún momento a su lector, al que ofrece, en cambio, al final de la obra, lecturas complementarias y recursos en línea para “seguir investigando”.

El libro expandido aborda las diversas materialidades del libro, desde las tablillas sumerias hasta el objeto comercializado con ese nombre en la actualidad. “El libro pareciera ser un objeto sólido”, escribe Borsuk, “pero, sin embargo, hoy parece estar listo para disolverse en el aire o, al menos, tenemos que admitir que ha estado amenazando con hacerlo en el imaginario popular desde hace al menos una década con la aparición del lector Sony Reader, en 2006, y en 2007, con el Kindle de Amazon, dispositivos de lectura que muchos creen que llevarán a la obsolescencia del libro”, afirma.

La autora no es una pesimista cultural, sin embargo. Y la tesis central de su obra es que los soportes electrónicos resultan beneficiosos de dos maneras: haciendo que el libro en tanto “dispositivo para la diseminación de ideas” conserve su centralidad en nuestra cultura y ofreciendo un campo de posibilidades para la intervención artística: no es en absoluto sorprendente que la estandarización del libro como objeto producido industrialmente y los temores en torno a la pérdida del libro físico hayan conducido a una extraordinaria diversidad de “libros de artista”, cuya génesis la autora remonta a las obras de William Blake, Ed Ruscha, Stéphane Mallarmé, Ulises Carrión, Emmett Williams, Raymond Queneau, Georges Perec y otros creadores.

Borsuk ha le ído a los grandes autores sobre el tema, desde Roger Chartier a Frederick Kilgour pasando por Frederic G. Kenyon, Anthony Grafton, Henry Petroski, Alberto Manguel y David Finkelstein. (Resulta evidente que, al menos hasta hace poco tiempo, la historia del libro ha sido otra de esas historias que es narrada casi exclusivamente por hombres.) Al discutir el libro como “objeto”, como “contenido”, como “idea” y como “interfaz”, la autora propone al menos cuatro formas antitéticas (pero complementarias) de concebirlo, así como el tipo de cosas que se hacen con él, el conjunto de prácticas que, partiendo de las limitaciones y las posibilidades que ofrece el libro, conforman una sociedad y una cultura. La suya es una historia inspiradora y elegante, una de esas, muy raras, obras de divulgación que no se limitan a popularizar conocimientos sino también a pensar “con” ellos, en un proceso extremadamente inclusivo para el lector, al que se invita a realizar un recorrido que (y esto es especialmente explícito en El libro expandido) no termina: como nos recuerda la autora, la historia del libro está llena de periodos en los que dos o más soportes materiales de la lectura coexistieron sin que la existencia de uno supusiese una amenaza para el otro. Y, en cualquier caso, nuestras prácticas de lectura en línea se parecen mucho a las que llevaban a cabo los lectores de papiros y de tablillas de arcilla no solo debido al scroll; una vez más, lo nuevo repite una gestualidad pasada, y la utilidad y la importancia del libro vuelven a ponerse de manifiesto cada vez que abrimos uno realmente bueno. Por ejemplo este.

El libro expandido es el tercer título de la colecció n Comunicación & Lenguajes que dirige la investigadora argentina Silvia Ramírez Gelbes; lo precedieron El discurso híbrido. Formas de escribir en la web de la directora de la colección y Lectura transmedia. Leer, escribir, conversar en el ecosistema de pantallas de Francisco Albarello. Quizás valga la pena leer este libro de Amaranth Borsuk junto a ambos títulos y como parte de una constelación conformada también por una (otra) maravilla relativamente reciente, el libro de Peter Mendelsund Qué vemos cuando leemos, publicado en 2015 por Seix Barral. No todo lo que vale la pena está en la lista de “los más vendidos”. ~


Tags: