Abrir una palabra | Letras Libres
artículo no publicado

Abrir una palabra

para Ida Vitale

¿Por qué tantas palabras del vocabulario marítimo, al llegar a la América española, se trocaron en topográficas? Lo dice Joan Corominas (pero no lo explica) cuando registra una que busco, abra, que es la castellanización de havre, francés para nombrar ensenada. Esa palabra llegó a tierra americana y comenzó a significar “abertura entre dos montañas”, y cuando se decía abra se nombraba una hondonada o una brecha, o un claro en el bosque o ya, francamente, una hendedura.

Y digo “decían” pues pocos emplean esa voz inicial, apenas más que un balbuceo; una palabra que apenas se abre: abrapalabra. Y sin embargo, abra tiene cierto chiste que he registrado en unas notas y preguntas que abrevio.

A lo largo de una cautelosa caminata por el Cakrasamvara Tantra, en la edición crítica de David Gray, hermoso texto del budismo de vía intermedia, me topé con una tenue digresión sobre la tendencia a observar cuerpos en los paisajes, encontrar pechos y nalgas en las colinas y vientres en los valles. Se trata, claro, de una analogía fundacional en todas las tradiciones/religiones, pero que cuando llega a la hendedura suele recatarse.

La hendedura es la vulva de la mujer/paisaje, la ranura entre las colinas de la carne, con sus muescas tupidas de follaje vivo, surco o brecha o tantas variantes como poetas hay que visten de erótico a lo agrícola. Pero como el hinduismo no se recata, Gray anota que esa hendedura se llama argha en sánscrito. ¿Habrá relación entre argha y abra?

Argha denota también las orillas de la vulva-estanque de Parvati, los bordes de su copa y la forma de su fuente sexual. Siempre que Shiva ostenta su cayado, su siempre erguido lingam, Parvati exhibe su “inflamado surco” (traduce H. Zimmer), ese yoni boscoso entre los muslos “que exceden a las montañas en grandeza”, como dice otro tantra, el Shastra (en la versión del viejo Avalon).

El teniente Francis Wilford –hinduista pionero y comparatista delirante– registró que las orillas de la argha, de la “misteriosa yoni”, más que la de un “plato convexo” tiene la forma de una barca donde viaja altivamente erecto el mástil, el pasajero lingam. Wilford sugiere entonces que la diosa Juno es símil de la labial Yoni, que la argha es la misma cosa que Argos, barca primera que flotó en los mares; que la arca misma de Noé fue una argha yonimorfa encargada de parir de nuevo al mundo y, para el caso, que la misma “Arca de la Alianza” es argha.

En su raro libro Ancient pagan and modern Christian symbolism (1884), otro mitógrafo amateur, Thomas Inman, también asocia argha con Arca y registra no abra, pero sí arba con dos acepciones, como unión de lingam/yoni y como cifra que agrega el principio femenino a la Trinidad masculina para crear la “unidad mística, el cuatro creativo”, el óvalo vulvar que, al coronar al tres penil, genera el jeroglifo ank, la vida.

Y pues todo esto vino de leer un poema de Octavio Paz, “Maithuna” (una cópula ritual tántrica), en el que sucede esta escena: el Sol alumbra a una mujer que, “al saltar de la cama”, toda luz y blancura, muestra su “aspa” que es una X “plantada en un abra”.

Esta X giratoria representa el concepto de sunyata, es decir, “la vacuidad vacía de su vacuidad”, como registra Paz en una nota alusiva. En las traducciones (vigiladas por él) el aspa y la abra se convirtieron en hélice y abîme (abismo) en francés, y en chiasm y chasm en inglés (chiasm es el nombre anatómico de una cruz muscular y chasm una hendedura geológica). Esta X, dice Paz en otro poema (“La casa de la mirada”), es una bisagra, “el aspa maravillosa que nos multiplica y nos interroga, / el aspa que al girar dibuja el cero, ideograma del mundo y de cada uno de nosotros”; es la “X de la Cruz, / cielo y tierra, aire y agua, llanura y monte, lago y volcán, hombre y mujer”. Una definición, pues, cercana al budismo vajrayana.

Quizá de no haber sido irreparablemente infamada por los nazis, Paz habría mostrado esa X como lo hicieron algunas iconografías remotas, como una esvástica, la versión femenina de ese signo solar, la versión izquierda, cuyas aspas giran en sentido contrario y revelan y ocultan a la abra-yoni... ~