Presencia de México en París | Letras Libres
artículo no publicado

Presencia de México en París

22 de abril, 17: 37 hrs. Rue du Monsieur le Prince.
De una brasería emana, no sin su voltaje, una pispireta y galana canción mexicana de esas que, a falta de mejores palabras, solemos describir como muy nuestras. (Este grado de calidad es el más alto que puede otorgársele a tal producto, estando por encima de lo que es sólo nuestro, y de lo bastante nuestro.) La entonará alguna de esas señoritas cantantes vernáculas de tetas gelatinosas y ombligo sincero que se maquillan hasta las amígdalas. El estribillo repite una y otra vez, de manera temeraria, la frase Amor a la mexicana. Todo parece indicar que ese tipo de amor es no sólo muy nuestro, sino a todas luces excepcional.

24 de mayo, 18:30 hrs. Rue Tolbiac.
En una tienda de eso que en términos de mercadotecnia se llaman novedades —es decir, calzones tanga, matamoscas, algas para fabricar sushi— se registra colgando del techo una marioneta hecha de esa especie de cartón hediondo, como el que se utiliza para hacer judas, que representa a un mariachi de grandes ojos, populosos mostachos y amplia barriga. Cuesta 15 euros.

27 de mayo, 12:46 hrs. Rue Mouffetard.
Por la pintoresca calle Mouffetard acaba de ser inaugurado un restaurante mexicano que se llama "El Zócalo en París". Su menú incluye guacamolé, tortás, chivichangás, margaritás y cartablancás.

9 de junio 18:45 hrs. Recepción de la Maison Internationale. Cité Internationale de la Cité Universitaire de Paris.
Se registra un afiche del parque de exposiciones de La Villete que anuncia la exposición titulada Indiens: Chiapas-México-California. Está decorado con el rostro cachetón de una señorita indígena de la etnia chol, ojitos de capulín y rebozo taimado. Patrocina la conocida Librería Fnac.

17 de junio, 19:18 hrs. Place de la Sorbonne.
En la terraza de uno de esos cafés que abundan en la plaza frente a la Universidad de la Sorbona, justo afuera de la librería puf (Presses Universitaires de France), un grupo de siete jóvenes mexicanos, casi todos de jeans y camisetas negras, acompañados por un par de señoritas francesas disfrazadas de indígenas chiapanecas, sostienen la siguiente conversación a un promedio de 815 decibeles: —¡Ya llevo nueve cervezas güey y nomenpedo, güey! —¡Yo también güey! ¡Por quésra güey! ¿Eh, güey? —¡Psep alachingaaaaada, güey! —¡Es por laltura, güey! —¡Chancisí, güey! —¡Ámonos ya mejor, güey! —¡Paónde güey! —¡Ps palodeón, güey!

3 de julio, 21:19 hrs. Televisión.
En el cintillo de la pantalla de la televisión, la cadena cnn informa que la orgullosamente nacional y tradicionalmente quebrada Aseguradora Hidalgo de México fue vendida a la aseguradora Metropolitan Life de Nueva York.

25 de julio, 18:43 hrs. Tienda naturista "Biocoop Glacière". Rue de la Glacière.
En la sección de jabones bioparacuyaelaboraciónnofueronutilizadosingredientesanimalesdeningúntipo, se registra el "Savon Nature Jujuy", en cuya composición destaca la planta llamada jojoba, "favorecida por las indígenas chiapanecas para realzar el brillo natural del cabello".

12 de agosto, 17: 26 hrs. Saint André des Arts.
Una pareja discute acaloradamente. El señor de cuarenta años, sin cuello, camisa rojo cromicida, manotea furiosamente mientras da pasos en redondo sobre una imaginaria de medio metro de diámetro. Tiene una cámara de video en una mano y una guía de París en la otra. La señora de entre treinta y cincuenta años, pelo teñido de rubio bajo una boina que dice "Paris", llora mientras lo escucha: —No te vuelvo a sacar me cai diamadre! —¡Ay, Toño...! —¡Me cai diamadre que fue lúltima, chingado! —¡Ay, Toño...! —¿No ves, mecái? —¡Ay, Toño...! —¿No ves que nostás viendo?

20 de agosto, 12:45 hrs. Línea B del rer, entre las estaciones Denfert-Rochereau y Luxembourg.
Una señora que toca muy bien el acordeón ejecuta con bastante soltura, si bien con variantes poco subordinadas a la ortodoxia, la pieza Sobre las olas del compositor mexicano Juventino Rosas. Un viajero, inevitablemente sentimental, agradece su arte haciéndole entrega de una dorada medalla de cincuenta céntimos de euro.

24 de agosto, 9:43 hrs. Pantalla de mi computadora.
Entre mis correos electrónicos del día aparece una invitación del periódico Reforma a contestar la pregunta "¿Qué es lo que extraña de México?" Parece que se la están haciendo a varios escritores que tienen como yo la enorme desdicha de tener que vivir fuera de la Patria. Luego de ponderar el asunto, redacto la siguiente lista: 1. El olor de la flor del árbol de trueno en primavera. 2. Que en México las carreteras están mejor señalizadas que acá. 3. Que los mendigos mexicanos se sientan a un lado de la banqueta, y no como los de acá, que se ponen de rodillas y en medio. 4. Que los que limpian parabrisas en México lo hacen mejor y más rápido que los franceses. 5. El queso Oaxaca.
     Nada me parece relevante. Por fin redacto y envío este breve ensayo: "Lo único que extraño de México es las ganas que tenía de vivir en París." ~