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Una conversación con el presidente municipal de Tlayacapan

Tlayacapan fue uno de los pueblos de Morelos más golpeados por el sismo del 19 de septiembre de 2017. A unas semanas del terremoto, Enrique Krauze conversó con Dionisio de la Rosa, presidente municipal del pueblo mágico de Morelos.

Tlayacapan fue uno de los pueblos de Morelos más golpeados por el sismo del 19 de septiembre de 2017. Los daños son evidentes en casas y edificios, y quizá los resume su edificio más emblemático, el exconvento de San Juan Bautista. A unas semanas del terremoto, Enrique Krauze visitó Tlayacapan y publicó "Adopte a Tlayacapan", donde propuso recurrir a la tradición de apadrinar para colaborar con la reconstrucción. En esa visita conversó con Dionisio de la Rosa, presidente municipal del pueblo mágico de Morelos. Aquí unos fragmentos de esa charla.

 

Hablábamos del origen del pueblo.
Sí, nuestro origen es ancestral. Nosotros tenemos un sitio arqueológico del año 400 después de Cristo: setenta terrazas rústicas en un cerro, que eran utilizadas de manera ceremonial. El nuestro es un pueblo de costumbres: 26 capillas y mayordomías.

También tenemos la parte agrícola; siempre fuimos productores de maíz, de frijol, calabaza. Antes dependíamos mucho del ingenio azucarero de Oacalco, pero cerró. El jitomate llegó a tener un momento de auge y transformó la economía. La gente que nunca había tenido un vehículo compró camioneta, construyeron casas de loza, ya no casas de teja de un agua, cambió el adobe por el cemento.

Nuestra transformación vino a darse cuando en la década de los setenta llegó un grupo multidisciplinario con el proyecto de la Teoría de la Liberación, se juntan en Europa, escogen a México como país para implementar este proyecto y escogen Tlayacapan y empiezan a desarrollar un modelo en donde se vinculan para abrir una escuela secundaria –no la había–, luego una preparatoria, agua potable, empiezan la labor de drenaje, infraestructura en calles, rehabilitación de monumentos históricos, el centro cultural, la sedería y esto a nosotros nos permite, como generación, salir muchos a la aventura del estudio.

¿Qué edad tiene?
Yo tengo 56 años. A muchos nos impulsó a ver posible la aventura universitaria. Hay una generación nuestra que se convierte en una generación de profesionistas: muchos que venimos del surco, empezamos a ocupar aulas, empezamos a acudir a despachos de trabajo, nos convertimos en servidores públicos.

¿Cuánta gente vive en el pueblo?
Mi pueblo tiene una estadística de 17 mil 500 habitantes. Pero la población flotante ronda los 21 mil. Somos un pueblo originario, pero además han venido migrantes de la Montaña, mucha gente de la Montaña: Tlapa, Metlatónoc, Xalpatlahuac. Fueron integrándose a la comunidad, ocupando terrenos que hoy se han convertido en un problema. Hubo un desgajamiento de cerro que por fortuna no golpeó familias, pero bajo una roca de cerca de diez toneladas y pegó en la pared de una casa.

Pero, ¿eso fue por el terremoto?
Sí. Somos parte del Corredor Biológico Chichinautzin, y la gente originaria vendió esa tierra, porque se fue haciendo permisible por omisión, por compromiso político, porque la gente violentó el estado y construyó. Hoy tengo el problema de cómo reubicar a esta gente.

Hábleme del sismo del 19 de septiembre. 
Yo vivo esta situación de una manera muy fuerte, tuvimos tres muertes.

¿Ya saben cuántas casas están dañadas?
En cuanto a las pérdidas materiales, censamos 700 casas. De esas 432 entraron en la plataforma para recibir apoyo del FONDEN. Pero hay 72 casas destruidas, y familias que perdieron todo y nosotros estamos tratando de apoyar porque si FONDEN tarda meses, queremos pedir apoyo para que en un mes por lo menos tengan una habitación. Y una vez que llegue el FONDEN, entonces su casa queda en mejor condición. Si nos empiezan a hacer llegar block, varilla, cemento, nosotros echamos a andar un modelo que puede potencializarse: a los pobladores le hacemos llegar 500 blocks, le damos varilla, le damos una tonelada de cemento y una tonelada de mortero para que tengan una vivienda pequeña rápido.

Además, el día de ayer nos reunimos con los mayordomos –los mayordomos son los custodios de la iglesia– y dentro de todo lo que están haciendo aportarán un terreno en donde se va a hacer una fábrica de adobes. Estos adobes los vamos a vincular con la mano de obra de la comunidad y el trabajo voluntario para que la casa que necesite adobes se vaya acondicionando mucho antes de que llegue el FONDEN.

¿Y cuáles monumentos históricos están dañados?
La presidencia, el centro cultural y 21 capillas.

Entiendo que, además, un puente y desde luego San Juan Bautista. ¿Cuál es el daño de San Juan Bautista?
Tremendo. Es nuestro monumento histórico, construido en el siglo XVI, y patrimonio de la humanidad. Pero tiene dañada la cúpula. La parte más alta que está cubierta, y el cañón doblado. Además, está dañado el campanario. Le llaman espadaña y es única dentro de la Ruta de Conventos; es el antiguo convento emblemático de la ruta. Y toda la fachada se resquebrajó

Esto lo estoy contando en mi texto: una descripción de mi visita, y un llamado de apoyo de la gente, para que la gente pueda decir yo quiero aportar para Tlayacapan.
Es algo que daría resultado. Daría resultados, absolutamente.