"Quiero desearle suerte a la selección mexicana" | Letras Libres
artículo no publicado

"Quiero desearle suerte a la selección mexicana"

El último debate hubiera sido la ocasión ideal para abordar los temas de género, pero al respecto los candidatos apenas mencionaron algunas frases hechas.

Los asuntos de género han brillado por su ausencia durante las más recientes campañas electorales. Cuando el tema de las mujeres se menciona, ha sido de manera desatinada, desde Mikel Arriola diciendo que “las mujeres más guapas son las de la Ciudad de México”, hasta la reciente declaración de Anaya en la que asegura que en su familia la igualdad fue la norma porque su mamá era siempre la primera en levantarse y la última en irse a dormir.

generotercerdebate1

O Meade, que anoche, antes de responder una pregunta sobre el tono asistencialista de sus propuestas para la participación de mujeres en la economía, “aprovechó” para saludar a la Selección y enviarles suerte para el mundial (primero lo primero).

Una excepción que vale la pena notar es “Femsplaining: hablemos nosotras”, un documento de la plataforma Abre Más Los Ojos que contiene la propuesta de Morena en materia de equidad de género y presenta, si bien de manera superficial, a las mujeres que formarían parte del gabinete de AMLO, de convertirse en presidente. Más allá de la elección de nombre, que en lo personal encuentro desafortunada (¿por qué en inglés y haciendo referencia a un término –mansplaining– que sólo cierto sector privilegiado conoce y que, además, puede ser interpretado como las feministas explicándole a mujeres no feministas su propia situación con un tono condescendiente? ¿A quién está dirigido el documento?), el material cumple con la necesidad básica, pero no por ello menos urgente, de poner problemáticas de género en la agenda pública de manera accesible para todos. El dossier de 28 páginas, que se dio a conocer en internet pero también se ha distribuido en forma de un cuadernillo impreso, toca temas como la lucha contra estereotipos de género, inclusión laboral, discriminación, feminización de la pobreza y violencia contra las mujeres, incluyendo algunas cifras que dan una idea de la magnitud del problema.

Además de las críticas que se han hecho al título, hay voces que también han expresado reserva ante la posibilidad de que el documento sea una especie de atole con el dedo para silenciar las críticas ante la coalición con el PES y la agenda ultra conservadora que suponen éste y otros aliados de AMLO. Al respecto, muchas feministas han coincidido en la necesidad de poner atención a sus deficiencias y omisiones (por ejemplo el asunto de derechos sexuales y reproductivos e interrupción legal del embarazo) y hacer una lectura crítica que impida que la iniciativa sea simplemente ese proverbial atole para las mujeres de ciertos sectores privilegiados.

Al margen de las críticas, la necesidad de que un documento así exista se ve confirmada con eventos como el debate de anoche, en que los temas de género fueron dejados de lado una vez más. Según el informe “Desigualdades en México 2018”, dado a conocer la semana pasada por el Colegio de México, en nuestro país una mujer tiene menos oportunidades de ascender en la escala social y de obtener una educación que le permita insertarse en el mercado laboral en condiciones dignas (por ejemplo, sólo 45% de las mujeres tienen un trabajo remunerado). El último debate hubiera sido la ocasión ideal para abordar cifras como ésta, bajo el tema de pobreza y desigualdad, pero al respecto apenas se mencionaron algunas frases hechas: Anaya habló un poco sobre la brecha salarial, por ejemplo, Meade mencionó la necesitad de regularizar a las trabajadoras domésticas en el seguro social y el Bronco habló sobre una extraña medida de reducción de la jornada laboral de las mujeres mediante un subsidio a través de impuestos sobre la nómina. AMLO, que tampoco dice mucho al respecto pero se ha caracterizado por incluir mujeres en altos mandos de su equipo cercano y propuesta de gabinete, mencionó a la doctora María Elena Álvarez-Buylla para encabezar el Conacyt. Muchos ataques cruzados y propuestas vacías, pero sobre temas de género (salud sexual y reproductiva, por dar un ejemplo), reinó el silencio.

En este contexto, si bien “Femsplaining” no es un documento innovador ni demasiado profundo, hay que celebrar que exista. Y celebrar, en este caso, es justamente hacer una lectura crítica. Si la tendencia no cambia y AMLO se convierte en presidente, hará falta muchísimo mas rigor y profundidad para abrir el diálogo sobre la situación de las mujeres.