Pueblos mágicos, entre perros vagabundos y gomichelas en la carretera | Letras Libres
artículo no publicado

Pueblos mágicos, entre perros vagabundos y gomichelas en la carretera

Creado en 2001 para promover el turismo en localidades que han conservado y valorado su herencia histórica y cultural, el programa Pueblos Mágicos ha crecido sin control en los últimos años. Antes de que la "magia" de esos lugares se pierda, sería conveniente reestructurarlo.

Hoy es el último día de vacaciones y probablemente muchos de ustedes, si hicieron turismo nacional, estarán por tomarse el último mojito, mezcal o bacanora en la terraza de algún Pueblo Mágico. Pero, además del obvio descanso que implica no ir a trabajar, ¿ese pueblo en el que están es en verdad “mágico”? ¿Qué tanto?

“Pueblos Mágicos” es un programa de la Secretaria de Turismo (SECTUR) que fue inaugurado en 2001 durante el gobierno de Fox. De acuerdo con SECTUR, un pueblo mágico es una “localidad que a través del tiempo y ante la modernidad, ha conservado y valorado su herencia histórica y cultural, convirtiéndolas en sitios de interés turístico”. Para ser incluidas como parte de este programa, las localidades aspirantes deben cumplir con un montón de requisitos, tales como:

  • Documento que acredite la existencia de un área o unidad administrativa oficial, encargada de la atención del turismo
  • Directorio de prestadores de servicios turísticos
  • Inventario de recursos y atractivos turísticos de la localidad aspirante y municipio (resaltar los inmuebles declarados o de ser susceptibles de catalogarse como zona de monumentos históricos, por algunas instituciones de nivel estatal o federal)
  • Datos e información georreferenciada sobre las condiciones de conectividad, comunicación y cercanía a los centros urbanos de distribución (distancia en kilómetros y/o tiempos de recorrido)
  • Plan o Programa de Desarrollo Turístico Municipal

Ya que son aceptados, deben integrar un Comité, definir inversiones, programas y acciones de gobierno con un impacto en el desarrollo turístico de la localidad proyectado mínimo a tres años, y otras tantas exigencias. Además deben de someterse a evaluaciones anuales coordinadas por la Dirección General de Gestión de Destinos. Con este nivel de rigor uno pensaría que los pueblos mágicos de este país son contadísimos. Pero ¡son 111! Y eso explica precisamente nuestra decepción cuando vistamos muchos de ellos.

En 2014, SECTUR solicitó un diagnóstico del programa. Los resultados documentaron lo evidente:

  • 67% no tienen planes de trabajo ejecutivos
  • 50% de los Comités de Turismo no operan adecuadamente
  • 45% carecen de señalización adecuada
  • 42% no aplica eficientemente el reordenamiento del comercio informal
  • 42% presenta problemas viales y falta de estacionamientos públicos
  • 34% no tienen certidumbre en sus niveles de inversión vía Convenios de Coordinación
  • 70% de los Pueblos Mágicos no cumple con, al menos, el 80% de los Criterios de Incorporación y Certificación del Programa

Estos problemas se deben, en buena parte a que el programa creció descontrolada y vertiginosamente en los últimos años, generando distorsiones en su estructura y operación.

Foto
pueblos magicos
Fuente
Diagnóstico de la evolución y perspectivas del Programa Pueblos Mágicos. SECTUR

El programa, antes de su crecimiento descontrolado, había mostrado buenos resultados contribuyendo al desarrollo económico y social de los municipios1, ya que en promedio, por cada peso invertido por SECTUR en los Pueblos Mágicos se generaba una derrama económica de 19.67 pesos. Pero el programa claramente necesita restructurarse y establecer nuevas reglas de operación, incorporación, certificación/evaluación, condicionamiento y salida del programa.

Estos días, inevitablemente, pasé unos días en un pueblo mágico morelense, y uno de los turistas extranjeros con los que charlé me dio la instantánea del problema (y el título de este post): “Amou los pueblos mágicos de México: perros vagabundos, gomi chelas y puestos de caguamas micheladas en las carreteras”. No malgastemos nuestra “magia turística”: transformemos el programa Pueblos Mágicos.

 

Pd. Una humilde propuesta a las nuevas reglas de operación del programa: Programas de esterilización y albergues para perros y gatos callejeros. Imagino que los perros husmeando en la basura les suena muy mágico porque les recuerda a Pedro Páramo, pero no puede haber pueblo mágico con tantos perros abandonados.

 

1  De acuerdo con el diagnóstico el 95% de los municipios en donde se localizan los Pueblos Mágicos presentan entre medio, bajo y muy bajo grado de marginación.