Los homicidios que no se cuentan | Letras Libres
artículo no publicado

Los homicidios que no se cuentan

Las cifras lo demuestran una y otra vez: ante el aumento de la violencia homicida en México, el gobierno federal presenta fuentes no oficiales y alejadas de la realidad para tomar decisiones estratégicas en materia de seguridad.

Este jueves 8 de agosto, las autoridades de Uruapan, Michoacán, confirmaron el hallazgo de 20 cuerpos asesinados en tres puntos distintos de la ciudad, en una imagen constante del México de los últimos años: algunos aparecieron colgados de puentes, otros tirados en una de las calles centrales, cuerpos en bolsas y amenazas en cartulinas.

Ese mismo día, la jornada violenta en Michoacán aumentaba conforme pasaban las horas: se reportaron homicidios en los municipios de Sahuayo, Indaparapeo, Parácuaro, Paracho, Tangamandapio y Zamora. Ese jueves, se reportaron al menos 26 homicidios en la entidad.

Un día después, en el llamado ‘Informe de Seguridad’ elaborado por el equipo del presidente Andrés Manuel López Obrador, se contaría una historia distinta

¿Homicidios en Michoacán durante el 8 de agosto? Veinticuatro.

En una de las jornadas violentas más mediáticas de todo el sexenio, el gobierno federal informó que había menos homicidios de los comprobados por las propias autoridades. Un ejemplo: mientras la Secretaría de Seguridad Pública de Michoacán confirmaba 20 cuerpos en Uruapan, el reporte de homicidios presentado por el Presidente omitía un asesinato.

Estas omisiones suceden constantemente.

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A diferencia de las administraciones pasadas, que manifestaban cifras mensuales, el gabinete de Andrés Manuel López Obrador decidió crear un sistema de información diaria sobre los asesinatos en el país. Este reporte es público, se llama ‘Informe de Seguridad’ y puede consultarse abiertamente en este sitio.

El informe presenta datos estadísticos de los presuntos homicidios dolosos en todo México y los contabiliza por entidad.

Esta cuenta diaria de homicidios está elaborada por un equipo interdisciplinario compuesto por integrantes de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA), Secretaría de Marina (SEMAR) y funcionarios de la Procuraduría General de la República (PGR).

De acuerdo con las propias declaraciones del presidente, todos los días, de lunes a viernes, en punto de las 6 de la mañana –una hora antes de la conferencia diaria–, el mandatario se reúne personalmente con su gabinete para revisar y analizar los homicidios presentados en el Informe de Seguridad.

Las decisiones estratégicas para combatir la creciente violencia en México se toman en esa junta y basándose en esta información.

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El pasado 21 de junio un grupo armado desató una balacera dentro de un bar en Guadalupe, Zacatecas. La Secretaría de Seguridad Pública confirmó la muerte de cuatro personas al interior. Esa misma noche, a escasos 15 minutos de ahí, las mismas autoridades informaron que otro hombre perdió la vida en un asalto.

Noche de viernes: 5 personas asesinadas en un solo municipio del Bajío. ¿Qué dice el Informe de Seguridad publicado por Andrés Manuel López Obrador? Dos. Dos homicidios en todo Zacatecas el 21 de junio.

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Así como los casos de Michoacán o Zacatecas no son aislados en la violencia nacional, tampoco lo es el constante subregistro que se presenta en los números de homicidios en el Informe de Seguridad.

Entre enero y junio de este 2019, el Informe de Seguridad implementado por el Presidente cuantificó 14 mil 210 homicidios en todo el país. En ese mismo lapso de tiempo, el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) –la medición oficial de carpetas de investigación en el país– reportó 17 mil 608 víctimas de homicidio doloso y feminicidio.

Si sacamos las cuentas, el Informe de Seguridad presenta un subregistro de 3 mil 398 homicidios –el 19.3%– en comparación con las cifras oficiales.

Básicamente, dos de cada diez homicidios en México no son contados por la administración de Andrés Manuel López Obrador.

El punto más grave del subregistro se dio en enero, cuando el SESNSP reportó 2 mil 932 víctimas de homicidio doloso y feminicidio, mientras que el Informe de Seguridad afirmaba que había 2 mil 326 homicidios. En ese mes, hubo 606 homicidios no registrados por las estadísticas presentadas por Andrés Manuel López Obrador.

En febrero no se contemplaron 551 homicidios dolosos, 529 en marzo, 574 en abril, 595 mayo y 537 en junio.

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¿Por qué creerle al Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) y no al Informe de Seguridad del gobierno Federal? Sencillo, porque ellos mismos lo dicen.

En su metodología, el informe de seguridad admite –literalmente– que no es una fuente de datos oficiales: “La información desarrollada por el grupo interdisciplinario es solo para fines de carácter táctico/estratégico. En todo caso, las estadísticas oficiales solo se reportan por el Centro Nacional de Información del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP)”, se lee en el primer apartado.

Entonces, si el Informe de Seguridad presenta cifras que no son avaladas por las propias autoridades, ¿por qué el Presidente las ha utilizado como si lo fueran?

“Las ganas desesperadas de tener buenas noticias”, opinó el analista de seguridad Alejandro Hope en una de sus columnas semanales publicadas en El Universal. La realidad pareciera darle la razón: en su conferencia matutina del 12 de abril, el presidente fue cuestionado sobre el crecimiento de homicidios en su sexenio y se remitió directamente a las cifras falsas del Informe de Seguridad.

Durante aquel debate, discutido extensivamente por la participación del periodista Jorge Ramos, López Obrador reafirmó públicamente su confianza infundada en los números que se le presentan cada mañana: “no había, porque esto no se dice, ni siquiera una estadística confiable diaria de los delitos cometidos en el país”, alardeaba el mandatario minutos antes de levantarse, con micrófono en mano, a revisar el promedio diario de homicidios en su Informe de Seguridad.

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Según las cifras presentadas por el presidente, junio ha sido el mes más violento en lo que va de su sexenio pues se presentaron 84.8 homicidios al día.

El mismo Informe de Seguridad reporta que enero tuvo 75 homicidios diarios. En febrero, esa media aumentaría a 83.1, para después bajar a 77.5 en marzo, 74.2 en abril y 76.9 en mayo.

Sin embargo, en las estadísticas de víctimas en carpetas de investigación publicadas mensualmente por el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) los promedios diarios son constantemente más altos que lo reportado por el equipo presidencial.

El promedio de enero es en realidad de 94.5 asesinatos diarios. La media de marzo es prácticamente la misma (94.6), el balance diario de homicidios en abril es de 93.3 y para mayo volvería a estabilizarse en 96.

¿Y febrero y junio? Esos casos valen la pena ser tratados por separado.

Los 28 días de febrero vivieron una anomalía estadística de violencia. Durante el ‘Mes del Amor’ el promedio de homicidios diarios llegó al punto más alto desde que se tiene registro. Sumando el número de víctimas en carpetas de investigación de homicidios dolosos (2 mil 804) y el número de feminicidios (73), la media diaria en febrero se registró en 102.7 asesinatos al día.

En junio los asesinatos diarios se presentaron en niveles similares. Si contamos los 3 mil 001 homicidios y los 79 feminicidios, en el primer mes de verano hubo 102.6 homicidios al día.

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¿Existen razones para este vacío estadístico? No se sabe a ciencia cierta, pero se pueden hacer algunas especulaciones.

Una de ellas es que el Informe de Seguridad se rehúsa a contar como homicidios los cuerpos encontrados en las fosas clandestinas.

Basándose en la premisa de que no son cuerpos asesinados “ese día”, el equipo de Andrés Manuel López Obrador no agrega estos homicidios a sus cuentas de violencia nacional. A pesar de que el Informe de Seguridad sí hace mención de los hallazgos, estas osamentas son reportadas por separado.

El analista Alejandro Hope señala que, al no contar los cuerpos encontrados en fosas clandestinas, se omite información importante de seguridad nacional. “La aparición de fosas es señal de que probablemente las autoridades han venido subestimando el problema durante semanas o meses”, advierte el especialista.

Sin embargo, aunque reales, estas diferencias serían demasiado pequeñas para explicar completamente el vacío estadístico en las cuentas del presidente: los cuerpos encontrados en fosas representan aproximadamente el 1% del total de homicidios, como se desprende al comparar este estudio de cuerpos encontrados en fosas con los datos de homicidios del INEGI en esos mismos años.

¿Entonces? Podemos apuntar a que la información diaria tiene problemas de confiabilidad –no todos se registran de inmediato– o hacer énfasis en los cambios significativos que hay entre los datos preliminares y las cifras definitivas de asesinatos, pero todas las posibles hipótesis terminan por ser especulaciones.

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La actual administración reafirma su compromiso con la verdad, erradica el sesgo, la mentira y la manipulación de cifras en materia de seguridad pública”, sostiene el Informe de Seguridad del gobierno federal.

Con un subreporte cercano al 20% —que ha dejado casi 3 mil 400 presuntos asesinatos sin contar— y un promedio diario de homicidios que constantemente se aleja de la realidad, las dudas alrededor de las cifras de violencia presentadas por la administración de Andrés Manuel López Obrador crecen con cada conferencia mañanera.

 

Otras fuentes:

Homicidios de enero a junio reportados por Informe de Seguridad

Homicidios y feminicidios de enero a junio reportados por SESNSP