Lo que está en juego en el "supermartes" | Letras Libres
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Foto: Gage Skidmore from Surprise, AZ, United States of America / CC BY-SA (https://creativecommons.org/licenses/by-sa/2.0)

Lo que está en juego en el "supermartes"

En los últimos días, los demócratas moderados protagonizaron un dramático despliegue de solidaridad en torno a Joe Biden. Resta por ver si bastará para mantenerlo en la pelea.

El domingo pasado, mientras esperaba la llegada de Bernie Sanders al aeropuerto de Los Ángeles para una entrevista pactada con varios días de anticipación, recibí una notificación al celular: Pete Buttigieg, el joven ex alcalde de South Bend, Indiana, que había irrumpido como aire fresco en la contienda demócrata, había decidido suspender su búsqueda de la candidatura del partido. Aparentemente lo había hecho de manera tan súbita que su avión, que se dirigía a un evento de campaña, había cambiado de rumbo en el aire para volver a la ciudad natal de Buttigieg, donde el candidato anunciaría su retiro.

Cuando Sanders finalmente llegó al hangar donde lo esperábamos para la entrevista, reunió al grupo de reporteros que lo acompañan todos los días en su recorrido por Estados Unidos y dio una declaración breve, felicitando a Buttigieg e invitando a sus simpatizantes a sumarse al movimiento del propio Sanders. Se negó a tomar preguntas, señal inequívoca, me dirían inmediatamente algunos de los colegas con experiencia lidiando con Sanders, de molestia y hartazgo.

Minutos más tarde, el equipo de prensa del candidato nos informó que Sanders cancelaba la entrevista. Aunque buscaron justificar la decisión argumentando que tenía que llegar a una celebración en el centro de Los Ángeles, supuse que la verdadera razón era distinta. A Sanders, viejo lobo de mar, no le había pasado desapercibido el parteaguas que acababa de ocurrir: la salida de Buttigieg de la campaña era la señal inequívoca del principio de una dinámica que ponía en riesgo la candidatura de Sanders, que hasta hace poco parecía un hecho.

Al día siguiente, como seguramente lo había previsto el propio Sanders, continuó la alineación en favor de su principal rival, el ex vicepresidente Joe Biden. El lunes tocó el turno a Amy Klobuchar, senadora de Minnesota que tampoco tenía grandes posibilidades ya de ganar la candidatura, pero cuyo apoyo resultaba valioso. Por la noche, en Texas, Buttigieg, Klobuchar y Beto O’Rourke, otro demócrata relevante, cerraron filas con rigor y entusiasmo: anunciaron que respaldarían formalmente a Biden en la batalla contra Sanders.

La disciplina de los demócratas moderados es la muestra de que el partido aprendió la lección que dejaran los errores de los republicanos hace cuatro años, cuando los candidatos que enfrentaban a Trump jamás lograron unir fuerzas contra el rival en común. Ni Marco Rubio, ni Ted Cruz ni Chris Christie entendieron la fortaleza real de Trump sino hasta que fue demasiado tarde. Para los demócratas en 2020, la elección de hoy, el “supermartes” en el que estarán en juego 14 estados, es el momento de la verdad. Era cerrar filas ahora o nunca. Dada la fuerza objetiva de Bernie Sanders, los demócratas de centro han tomado la única decisión sensata posible. Lo contrario habría terminado en lo mismo que terminó la elección del 2016 entre los republicanos: el puntero, por más polémico que fuera, terminó siendo el candidato.

La pregunta ahora es si dará resultados el dramático despliegue de solidaridad entre los moderados alrededor de la figura de Biden. Es poco probable que Biden resulte ganador hoy.

Sanders ha hecho, para empezar, un trabajo extraordinario en California, el premio mayor de los estados en juego. Pero Biden no necesita ganar para seguir en la pelea. Si el renovado respaldo que ha recibido le sirve para llevarse algunos estados, competir en California y quizá superar a Sanders en Texas, la candidatura demócrata estará en el aire y la narrativa estará del lado de Biden. Injusto o no, pocas historias más atractivas que el caballo que alcanza para ganar.

Veremos qué decide el electorado demócrata.