La renuncia de Urzúa y el horizonte económico | Letras Libres
artículo no publicado

La renuncia de Urzúa y el horizonte económico

El problema para el nuevo secretario de Hacienda es incrementar el crecimiento económico sin amenazar el equilibrio fiscal. Aunque parece que las diferencias al interior del gabinete serán las pruebas a vencer.

"No se puede poner vino nuevo en botellas viejas", dijo el presidente López Obrador tras conocer la más reciente renuncia de un miembro de su gabinete. Carlos Urzúa, matemático, economista y titular hasta el 9 de julio de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, anunció que dejaba su cargo con una carta que publicó en Twitter. Aunque ya se presentó al nuevo titular de la SHCP, su salida genera incertidumbre sobre el rumbo que la política económica tomará en lo que resta del sexenio.

Urzúa llegó a Hacienda como una de las piezas más importantes para poner en marcha la prometida cuarta transformación. Si bien estaba a favor de la austeridad republicana, su visión económica era una de las más ortodoxas en el gobierno. Como recuerda Ignacio Fariza, su moderación había sido “el comodín económico del presidente” que le permitía tranquilizar a los mercados. Se distinguió por promover un Estado rector de las finanzas para detonar el desarrollo y por poseer un compromiso con los objetivos de disciplina fiscal en favor de la estabilidad económica y financiera.

Urzúa trabajó como secretario de Finanzas del Distrito Federal cuando López Obrador fue jefe de gobierno. Bajo su administración, la recaudación del impuesto predial fue ajustada para impedir que las propiedades multimillonarias evadieran impuestos, lo que permitió que en el 2001 se lograra la recaudación más alta en 14 años, al pasar de nueve mil millones de pesos a más de 10 mil millones en un solo año. Además, reformó la tesorería para que los pagos se hicieran en las cajas de los bancos y vía electrónica, para combatir la corrupción. Pero no terminó el sexenio, pues en julio del 2003 renunció para volver a la academia. Lo sustituyó Gustavo Ponce Meléndez, quien fue destituido tras la difusión de un video donde se le veía apostando grandes cantidades de dinero en un casino en Las Vegas. Posteriormente, Arturo Herrera fue nombrado secretario de Finanzas del Distrito Federal.

Dieciséis años después no fue la vocación docente la que lo orilló a dimitir, sino la toma de “decisiones de política pública sin el suficiente sustento”, “la imposición de funcionarios que no tienen conocimiento de la Hacienda Pública” y el “conflicto de interés” por parte de “personajes influyentes del gobierno”, como denunció en su carta. Para Andrés Ramos, jefe de economistas para América Latina en Goldman Sachs Group, la carta expresa insatisfacción con la política interna y entre funcionarios, ya que “sugiere: (1) política significativa y fricciones interpersonales dentro de la administración de AMLO y (2) que las decisiones de política económica pueden ser guiadas e informadas por criterios no económicos/financieros y dirigidas por responsables políticos sin las credenciales requeridas y relevantes para definir políticas y administrar las cuentas fiscales”.

Urzúa no dio nombres en su carta, pero podría referirse a Alfonso Romo, jefe de la Oficina de la Presidencia, quien nombró a directivos en la Banca de Desarrollo y en el Servicio de Administración Tributaria, a Raquel Buenrostro, Oficial Mayor de Hacienda y quien decide en qué se gasta cada peso del gobierno, y a Rocío Nahle, secretaria de Energía, como deja entrever Mario Maldonado en su columna en El Universal.

Su carta tiene un eco a la que presentó Germán Martínez en mayo, cuando dejó la dirección del Instituto Mexicano de Seguridad Social (IMSS). Ambas misivas denuncian los recortes presupuestales, la falta de acuerdos y la imposición de personal que carece del conocimiento para ocupar las plazas. La diferencia estriba en que en el ex titular del IMSS alertaba sobre la injerencia de algunos funcionarios de Hacienda que ponía en riesgo la prestación de los servicios de salud. Lo que eleva las sospechas de las diferencias al interior de la administración lopezobradorista.  

Los mercados resintieron la renuncia de Urzúa. El peso registró una caída de 1.37% frente al dólar, mientras que la Bolsa Mexicana de Valores cayó 1.77%, la peor caída en lo que va del año. La misma mañana que Urzúa presentó su renuncia, la agencia calificadora Moody’s modificó el pronóstico de crecimiento de México, de 1.5% que había estimado en junio a 1.2% para finales de este año, debido a la falta de inversión privada y a una postura fiscal estricta.

De manera casi inmediata, el presidente nombró a Arturo Herrera, quien fuera subsecretario de Hacienda y de Ingresos, como su reemplazo. El nombramiento provoca una sensación de desconcierto después de que el presidente ha desmentido en dos ocasiones a su ahora secretario de Hacienda. La primera después de que Herrera aseguró al Financial Times que se cancelaría la refinería de Dos Bocas y sus recursos se reprogramarían y la segunda cuando el subsecretario propuso que el gobierno federal vuelva a cobrar la tenencia y el predial para recaudar más recursos. Sin embargo, en el video con el que dio a conocer su nombramiento, el presidente lo describió como alguien de toda su confianza.

Para algunos expertos, la llegada de Herrera a Hacienda es un gesto para mitigar las preocupaciones inmediatas de los inversionistas, aunque eso no garantiza que haya tranquilidad respecto a la gestión económica del país. Shamaila Khan, directora de deuda de mercados emergentes en AllianceBernstein, destacó que la designación de Herrera no es una preocupación, pues ha trabajado con los inversionistas, pero la verdadera preocupación son las políticas gubernamentales porque considera que “es poco probable que cambien como resultado de la renuncia”. De la misma opinión es Jaime Reusche, analista soberano de Moody’s en México. Para él, la salida de Urzúa “pone en evidencia disputas de fondo dentro de la administración en torno al proceso de decisiones en materia de política económica”. Y agregó que a pesar del nombramiento de Herrera “no es claro que los factores señalados como motivo de la renuncia vayan a desaparecer en el corto o mediano plazo”.

Las mismas dudas tienen las instituciones financieras mexicanas. De acuerdo con Javier Amador, David Cervantes Arenillas, Saide Aránzazu y Carlos Serrano, economistas de BBVA, el nombramiento de Herrera es “indudablemente positivo”, pero la incertidumbre continúa. Por lo que “resulta fundamental garantizar la independencia de Herrera al interior del organismo para tomar decisiones adecuadas y compatibles con el objetivo indispensable de mantener la estabilidad macroeconómica”. Juan Manuel Lozada, analista de Citibanamex, mencionó que la renuncia de Urzúa llega en un momento donde el panorama económico no es el más favorable, dado el continuo recorte para las expectativas para el PIB 2019, y transmite un mensaje de que la política económica en México “podría estar peor de lo esperado y por ende pone en jaque temas como el superávit primario para el 2019, así como los temas presupuestales para el 2020”.

El sector empresarial también expresó su preocupación. La COPARMEX compartió un mensaje donde exhortaba al presidente a investigar los casos de conflictos de interés denunciados por Urzúa y a generar certidumbre en materia económica y en el respeto al Estado de Derecho, pues sin confianza “será inviable preservar la estabilidad macroeconómica e imposible de lograr la meta de crecimiento económico que se ha planteado para esta Administración”. El Consejo Coordinador Empresarial también se sumó al llamado a atender y solucionar los conflictos internos a los que hizo referencia el ex secretario.

En su conferencia de prensa, el nuevo titular de Hacienda destacó que no hay una “recesión económica en puertas” y que la desaceleración global es la responsable de la falta de crecimiento. Sin embargo, su optimismo no es compartido por Bank of America Merrill Lynch, que hace unos meses envió una nota a sus clientes para advertir que México estaba “virtualmente en recesión”, pues “el crecimiento del PIB en el cuarto trimestre del año pasado fue apenas positivo y la economía se contrajo en el primer trimestre de este año”. Por lo que estiman que el PIB “también se contraerá en el segundo trimestre, poniendo a México en una recesión técnica”.

Herrera recalcó que “México cuenta con finanzas públicas sanas” y su proyecto dará continuidad al impulsado por Urzúa. Sin embargo, el presidente López Obrador busca un cambio de enfoque. Durante su conferencia mañanera del 10 de julio, afirmó que una de las discrepancias entre Urzúa y él se dio por el Plan Nacional de Desarrollo, el cual desde su punto de vista “no reflejaba el cambio, era como si lo hubiese hecho Carstens o Meade”. “Ya no vamos a seguir con la política neoliberal y no es fácil, porque fueron 36 años”, concluyó.

El futuro económico del país luce incierto. Si en los siguientes meses se mantiene el retroceso, México entraría técnicamente en un periodo de recesión, algo que Romo y Herrera han descartado. Los análisis de la OCDE y del Banco de México revelan que la economía mexicana se ha estancado y que el objetivo del presidente de crecer el 4% hacia el final de su sexenio parece cada vez más lejano. A manera de pronóstico anticipado, Eduardo Turrent Díaz escribió en nuestro número de julio: “hasta el momento el componente ortodoxo de la política económica actual parece encontrarse bien afianzado con el respaldo del secretario de Hacienda, Carlos Urzúa, y del subsecretario, Arturo Herrera. Sin embargo, se vislumbra en el horizonte la sombra de un crecimiento económico bajo que pueda volver tentador el remedio del expansionismo fiscal a fin de forzar un mayor dinamismo en la economía. Y si se presentan tendencias al estancamiento, esa tentación puede parecer irresistible”. En este panorama, el problema para el nuevo secretario de Hacienda es incrementar el crecimiento económico sin emplear una política fiscal expansiva que pueda provocar déficit e inflación. Aunque parece que las diferencias al interior del gabinete serán las verdaderas pruebas a superar.

 

Con investigación de Karla Sánchez.