La iniciativa sobre comisiones bancarias: ¿rebelión o disenso calculado? | Letras Libres
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La iniciativa sobre comisiones bancarias: ¿rebelión o disenso calculado?

La iniciativa presentada por Ricardo Monreal ha hecho visible que en Morena hay distintos liderazgos con agendas propias, al tiempo que ha añadido complicaciones a la relación de López Obrador con los empresarios.

La semana pasada, Ricardo Monreal, líder de la bancada en el Senado de la República de Morena, presentó una iniciativa que busca modificar la Ley para la Transparencia y Ordenamiento de los Servicios Financieros y la Ley de Instituciones de Crédito, con el objetivo de permitir que el Gobierno Federal tome medidas urgentes contra los “abusos” de los bancos en los cobros de distintas comisiones a sus cuentahabientes.  

En su cuenta de Twitter, el senador Monreal compartió una tabla que muestra que las comisiones, como porcentaje de los ingresos totales de cinco bancos, son muy superiores en México en comparación con las que cobran en sus países de origen, y en algunos casos llegan a ser casi del doble. Según datos proporcionados por la bancada de Morena en el Senado, estas comisiones representaron en el 2017 un monto de 108 mil millones de pesos; 8% superior a lo generado durante el 2016. Esta cifra representa tres veces el presupuesto total anual de la UNAM.

La presentación de este proyecto, que fue turnado a las Comisiones de Hacienda y Crédito Público y de Estudios Legislativos Segunda, provocó, tan solo el jueves pasado, una baja del Índice de Precios y Cotizaciones (IPC) de 5.81%, –cifra no vista desde agosto de 2011–, como resultado de la caída de más del 10% en los principales grupos financieros que integran el índice bursátil: Banorte cayó 11.90%, Gentera 10.23% e Inbursa 10.08%. Las pérdidas conjuntas en valor de mercado de Banorte, Inbursa, Santander, Banco del Bajío, Gentera y Regional ascendieron a 85 mil 434 millones de pesos (según Bloomberg). La razón de estas caídas es que limitar el cobro de comisiones implica establecer restricciones a una de las fuentes de ingreso clave de las instituciones financieras.

Las consecuencias, más allá del sector financiero, se han tornado políticas, pues hubo reacciones al interior de Morena. El presidente electo Andrés Manuel López Obrador se deslindó de la iniciativa del senador Ricardo Monreal, y prometió que en los primeros tres años de su gobierno no habrá reformas fiscales ni se tocarán las reglas bancarias. Por su parte, la presidenta del partido, Yeidckol Polevnsky, afirmó que su partido no fue consultado y que los grupos parlamentarios, como brazos legislativos del partido, deben trabajar de manera coordinada. Inclusive, fue más allá y sostuvo que le pedirá a Monreal que frene su iniciativa, ya que esta no fue presentada en la reunión que sostuvo el presidente electo con los dos líderes de las bancadas de Morena en el Senado y en San Lázaro, Ricardo Monreal y Mario Delgado.

En su cuenta de twitter, Polevnsky agregó: “Vamos a tomar en cuenta a la gente y a los sectores para llegar a acuerdos, en #morena vamos a trabajar de manera coordinada con la cámara de diputados y la cámara de senadores”. Dijo que es un tema que tiene que ser analizado y consultado con las partes; que los interesados, es decir, los banqueros, deben ser involucrados y que en las reuniones con empresarios y representantes del sector financiero estará también presente el próximo secretario de Hacienda, Carlos Urzúa.

Al ser cuestionado acerca de la iniciativa de Monreal, Andrés Manuel López Obrador afirmó que “cada quién es responsable de sus actos en un sistema político democrático, en un Estado democrático de derecho. […] no doy línea a nadie, no hay consigna, es lo que se decide libremente”. Ricardo Monreal insistió: “Pese a los puntos de vista de políticos, y grupos económicos y financieros, sigo sosteniendo que son un abuso cercano a la usura las comisiones bancarias y los intereses que se cobran a usuarios en México”.Y remató: “Cuando se reducen ganancias y utilidades siempre se reacciona”, dijo, “pero también hay que reaccionar por los ciudadanos, hay que reaccionar por los usuarios, hay que reaccionar contra los abusos, contra el agio, contra la usura”.

¿Qué significa este capítulo para AMLO y su partido? Por un lado, hace más visible la división y la descoordinación en el equipo compacto de López Obrador, en donde empieza a ser cada vez más evidente que hay distintos liderazgos con agendas propias.

Por otra parte, la “travesura” de Monreal complicó aún más el escenario de AMLO en su relación con la iniciativa privada y el sector empresarial, sobre todo después de la “operación cicatriz” posterior a la cancelación de la construcción del NAICM en Texcoco, en la que, muy probablemente, el presidente electo se comprometió a no tomar más decisiones, al menos en el corto plazo, que afectaran los intereses de estos importantes sectores. La propuesta del senador vuelve a "mover las aguas" con los empresarios y la iniciativa privada, algo que puede restar credibilidad –aún más– a AMLO. De ahí la reacción de la presidenta de Morena al tratar de imponer disciplina al interior de su partido, en especial en el equipo compacto.

Ante este panorama, AMLO tendrá que suavizar su relación con los empresarios, pues va a necesitar de ellos y de sus recursos para poder inyectarle capital a la economía, dada la previsión de crecimiento del próximo año, muy inferior al 2%, y dado el escaso margen de maniobra que tendrá con el presupuesto 2019.

¿Qué está pasando? ¿Acaso hay una evidente ruptura dentro del partido? ¿O quizá Ricardo Monreal quiere ser el sucesor de Andrés Manuel López Obrador? Habrá quien piense que esto, más que una estrategia, es otra forma de hacer política, donde se abre las puertas a la división interna en un partido. Sin embargo, ¿no será  más bien que todo es un plan coordinado por AMLO, donde Monreal juega el papel de “policía malo” frente a los empresarios? Pensemos en esta posibilidad.