Futuro 21, ¿el porvenir de la oposición? | Letras Libres
artículo no publicado
Foto: tomada de @Futuro21OP

Futuro 21, ¿el porvenir de la oposición?

El surgimiento de Futuro 21 responde a la necesidad de que exista una alternativa al partido que está en el poder. Pero una opción política que se presenta sin claridad en cuanto a la ruta legal que seguirá para conformarse y sin una verdadera frescura de ideas e integrantes puede debilitar el esfuerzo.

Se hacen llamar Futuro 21, una plataforma política que pretende ser una fuerza opositora a Morena integrada por políticos provenientes de diferentes partidos y corrientes ideológicas, académicos, miembros de la sociedad civil y periodistas. Su llegada es bienvenida porque siempre es deseable que exista una oposición sólida que funcione como alternativa al partido en el poder y abra el espacio para la pluralidad de ideas. Pero una opción política que se presenta sin claridad en cuanto a la ruta legal que seguirá para conformarse y sin una verdadera frescura de ideas e integrantes puede debilitar el esfuerzo.

Futuro 21 apareció en el mapa político en junio, como una propuesta del PRD y varias organizaciones civiles para construir una opción política rumbo a las elecciones de 2021. Durante su primera asamblea celebrada el 24 de agosto, Gabriel Quadri aseguró que se aprovechará el registro del PRD porque hacer un partido nuevo “es carísimo y muy difícil” y de esta manera podrá construirse una coalición de fuerzas progresistas “que haga frente a la regresión populista que está viviendo México”. Pero la dirección nacional del PRD aclaró que el partido no desaparecerá ni cederá su registro a la nueva plataforma. De hecho, celebrará su congreso nacional entre el 31 de agosto y el 1 de septiembre, y en éste se espera que se discutan la elección de la dirigencia y las modificaciones a los estatutos, aunque no se pondrá sobre la mesa el cambio de nombre y logo del partido. Esta decisión se tomará después de tres estudios de opinión realizados por despachos expertos cuya fecha todavía se desconoce. En el comunicado no hay claridad sobre si el partido se fusionará o no con Futuro 21: “las rutas son paralelas y convergentes, el PRD seguirá en su ruta de formación y reafirmación al mismo tiempo que seguiremos trabajando en la ruta de Futuro 21, lo importante es que la oposición pueda llegar lo más unida posible al proceso electoral del 2021”. Por lo pronto, algunos perredistas, como Alejandra Barrales y Juan Zepeda, ya mostraron su inconformidad y renunciaron a la militancia del partido.

Según la ley, ningún partido político puede ceder su registro a otra fuerza política. Lo único que puede hacer es cambiar su nombre y logo, como hizo Convergencia en 2011 al convertirse en Movimiento Ciudadano. De tal manera que la idea de Quadri de tomar el registro del PRD para evitar los costos de la configuración de un nuevo partido político parece inviable. A su vez, el INE establece que los interesados en formar un nuevo partido político deben notificar su intención durante el mes de enero, para que a lo largo del año las agrupaciones realicen asambleas en todo el país con miras a conseguir el registro en junio de 2020. Futuro 21 nació en junio y hasta el momento no ha notificado al INE de su intención para convertirse en partido político.

Uno de los aspectos más llamativos de esta nueva plataforma política es que sus integrantes provienen de diferentes corrientes y partidos. Por ejemplo, José Narro, que renunció en junio a la militancia del PRI, cuando no parecía tener posibilidad de ganar la dirigencia del partido; los “Chuchos”, Jesús Zambrano y Jesús Ortega, que fueron dirigentes del PRD cuando López Obrador decidió salir del partido y fundar Morena; Gabriel Quadri, ex candidato presidencial por Nueva Alianza; Demetrio Sodi, que perteneció al PRI, PRD y PAN y buscó el gobierno de la Ciudad de México en 2006, o Purificación Carpinteyro, ex militante de PAN y PRD que fue candidata al gobierno capitalino por Nueva Alianza. A pesar de esto, Jesús Ortega confía en que la mayoría de sus integrantes serán personas que no han participado en el sistema de partidos. La mezcla de estos personajes abre la pregunta sobre qué tan progresista, liberal o conservador podría ser este proyecto. Su mayor punto de encuentro parece ser su deseo de figurar nuevamente en la escena política.

Mientras se define lo que ocurrirá con Futuro 21, Marko Cortés, dirigente nacional del PAN, dijo que su partido ve bien el surgimiento de liderazgos inconformes con las decisiones que ha tomado el gobierno federal. Pero parece que en la dirigencia aprendieron la lección después de los malos resultados que cosecharon en la alianza con el PRD y MC, pues también fue contundente al decir que irán solos en el siguiente proceso electoral.

Los defensores de Morena han criticado el surgimiento de esta plataforma por considerar que está integrada por figuras caducas. Pero este es un mal generalizado en la clase política mexicana: desde el partido en el poder hasta los opositores, no hay signos de renovación. La carrera de muchos actores políticos importantes comenzó en los años dorados del PRI, y las voces jóvenes o independientes son escasas. La permanencia de cuadros políticos que solo cambian de colores dependiendo de sus propios intereses no facilita que circulen nuevos aires en la democracia mexicana. Si hay otras voces que desde las sociedad civil están clamando atención, ¿por qué no son escuchadas?

Como una de sus primeras acciones públicas, Futuro 21 formará parte de las organizaciones que marcharán el 1 de septiembre de la glorieta del Ángel de la Independencia al Monumento de la Revolución. La marcha “Por el respeto al Estado de Derecho” denunciará “las políticas erróneas en materia de salud, educación, económicas, políticas y de seguridad por parte del Gobierno Federal”. Está por verse el poder de convocatoria que tendrá el evento, pues las últimas encuestas colocan a la administración de López Obrador con una aprobación del 69%.

Los partidos políticos enfrentan una crisis de credibilidad, por lo que las nuevas plataformas tendrían que considerar el desencanto ciudadano y ofrecer algo más que discursos y buenas intenciones. En medio del creciente autoritarismo y la centralización del poder, se extraña una oposición que escuche a la ciudadanía y que esté dispuesta a trabajar en un proyecto que atienda sus necesidades. La oposición no debe tener como único objetivo quitarle la mayoría a Morena en la Cámara de Diputados, sino ver lo que ocurra antes y después del proceso electoral del 2021. México merece una oposición sólida que construya una agenda que equilibre la balanza e impida los abusos de poder. ¿Futuro 21 será la mejor opción para hacerle frente al partido hegemónico? ¿Conseguirá convertirse en un grupo político relevante o pasará pronto al olvido, como la iniciativa #YoSíQuieroContrapesos?

 

Con investigación de Karla Sánchez.