Fidel, los ninis y los elvispreslianos | Letras Libres
artículo no publicado

Fidel, los ninis y los elvispreslianos

En la búsqueda de una frase entre los discursos de Fidel Castro, una selección de algunos conceptos sobre como funciona la "verdadera" democracia y los jóvenes que no estudian ni trabajan.

Estuve leyendo algunos discursos de Fidel Castro para encontrar una cita sobre la “verdadera” democracia que unos intelectuales le achacaron y yo debía documentar.

Lo bueno es que hay una página del gobierno de Cuba que recoge los miles de extensos discursos emitidos entre 1959 y 2008 que Fidel largaba por cualquier motivo, siempre con ánimo escaldado y tespiana gestualidad.

En otra parte, junté algunos conceptos vertidos –como suele decirse– sobre cómo funciona la “verdadera” democracia. Es muy sencillo: se junta al pueblo en una plaza, se declara constituida una asambleas y se vota a mano alzada:  

Hemos establecido un procedimiento que realmente no existe en ninguna otra parte, en ningún otro país socialista, ni en ningún país capitalista. Es decir, ¿quién postula? El pueblo postula. ¿Quién elige? El pueblo elige.

En nuestro país nuestro pueblo no necesita que lo represente nadie, porque el pueblo se representa a sí mismo (APLAUSOS).

Y bueno, la manera correcta de saber qué es lo que quiere el pueblo, es llevándolo a una plaza y preguntándole qué quiere. Por ejemplo en este discurso, cuando una vez reunido el pueblo amoroso, fraternal y generoso, el líder procede a ejercer la verdadera democracia:

Si el hombre que trabaja, si el hombre honesto, si el hombre que quiere a su patria, si aquel ciudadano que quiere luchar por ella y está dispuesto a morir por ella, si ese ciudadano que lo da todo, si ese ciudadano generoso, si ese que practica las virtudes verdaderamente humanas de hermandad y de comprensión entre los hombres, de solidaridad y de amor, si ese no es el pueblo, ¿qué es el pueblo? Ya este pueblo aquí, delante de nosotros, queremos también consultarlo, para que el pueblo también participe directamente en esta medida y que, por tanto, levanten la mano los que suscriban esta determinación del Gobierno Revolucionario (EL PUEBLO EN PLENO LEVANTA LOS BRAZOS) (APLAUSOS PROLONGADOS Y EXCLAMACIONES DE: "¡Ya votamos, ya votamos!")

Y tan bien fue que funcionó la técnica que, como es sabido, el pueblo cubano eligió a Fidel durante 52 años seguidos.

(NOTA: Eso de los APLAUSOS, y de las reacciones y gritos que hace el pueblo durante las asambleas no lo pongo yo: así lo registra el “Departamento de Versiones Taquigráficas del Gobierno Revolucionario”.)

Otros discursos que me encontré tratan de asuntos menos abstractos. Por ejemplo, su análisis de los ninis, es decir, de quienes “ni estudian ni trabajan”, problema que Fidel encaró en 1963:

Claro, por ahí anda un espécimen, otro subproducto que nosotros debemos de combatir. Es ese joven que tiene 16, 17, 15 años, y ni estudia, ni trabaja; entonces, andan de lumpen, en esquinas, en bares, van a algunos teatros, y se toman algunas libertades y realizan algunos libertinajes. Un joven que ni trabaje, ni estudie, ¿qué piensa de la vida? ¿Piensa vivir de parásito? ¿Piensa vivir de vago? ¿Piensa vivir de los demás?

Si quieren vivir aquí, no puede ser de vago, no puede ser de vago. Aquí hay que trabajar (APLAUSOS). Que no le anden buscando —no sé cómo dice el refrán— “la pata al gato”, “los cuatro pies al gato”, ustedes me entienden bien lo que yo quiero decir. Que la Revolución no tiene ninguna obligación de tolerar vagos, no tiene ninguna obligación de tolerar parásitos; la Revolución sostiene al joven, al enfermo, al inválido, al viejo, todo para ellos; son los únicos que tienen derecho a vivir del trabajo de los demás: los niños, los enfermos, los inválidos y los ancianos. ¿Pero vagos, vagos viviendo de los demás? (EXCLAMACIONES DE: “¡No!”) ¿Por qué? ¿Creen acaso que nuestro proletariado va a estar dispuesto a romperse la vida trabajando en nuestras fábricas y en nuestros campos produciendo para ellos? ¿Qué derecho tienen? ¡Ningún derecho! Y que se despabilen, y que anden derecho, y que sepan que aquí tienen que trabajar para vivir (APLAUSOS).

En esa parte del discurso, alguien del pueblo le gritó a Fidel que los ninis son “¡Los flojos de pierna, Fidel!, ¡Los homosexuales!”. A lo que Fidel respondió:

¡Un momento! Es que ustedes no me han dejado completar la idea (RISAS Y APLAUSOS). Muchos de esos pepillos vagos, hijos de burgueses, andan por ahí con unos pantaloncitos demasiado estrechos (RISAS). Algunos de ellos con una guitarrita en actitudes “elvispreslianas”, y que han llevado su libertinaje a extremos de querer ir a algunos sitios de concurrencia pública a organizar sus shows feminoides, por la libre.

Que no confundan la serenidad de la Revolución y la ecuanimidad de la Revolución con debilidades de la Revolución. La sociedad socialista no puede permitir ese tipo de degeneraciones (APLAUSOS). La sociedad socialista no puede permitir ese tipo de degeneraciones.

¿Jovencitos aspirantes a eso? ¡No! “Arbol que creció torcido...”, ya el remedio no es tan fácil. No voy a decir que vayamos a aplicar medidas drásticas contra esos árboles torcidos, pero jovencitos aspirantes, ¡no!

Hay unas cuantas teorías, yo no soy científico, no soy un técnico en esa materia (RISAS), pero sí observé siempre una cosa: que el campo no daba ese subproducto. Siempre observé eso, y siempre lo tengo muy presente. Estoy seguro de que independientemente de cualquier teoría y de las investigaciones de la medicina, entiendo que hay mucho de ambiente, mucho de ambiente y de reblandecimiento en ese problema. Pero todos son parientes: el lumpencito, el vago, el elvispresliano, el “pitusa” (RISAS).

(Pitusa significa pantalón de mezclilla, prenda que a Fidel le parecía poco varonil.)

Ya extraídos de sus pitusas, ya desprovistos de aires elvispreislianos y ya enderazados, los ninis tenían que ponerse a trabajar.

Fin del problema.