Felices los felices (de la 4T) | Letras Libres
artículo no publicado

Felices los felices (de la 4T)

Preguntar a las personas si están felices con sus vidas ofrece información importante acerca del estado de una sociedad. Y más allá del nivel de aplausos en un mitin, hay indicadores medibles que permiten determinar los avances o retrocesos de esa felicidad.

Feliz el pobre sin amargura o el rico sin soberbia
Felices los valientes, los que aceptan con animo parejo la derrota o las palmas.
Felices los que guardan en la memoria palabras de Virgilio o de Cristo, porque éstas darán luz a sus días.
Felices los amados y los amantes y los que pueden prescindir del amor.
Felices los felices.
"Fragmentos de un evangelio apócrifo", Jorge Luis Borges

 

 

Aunque ya desde el 19 de agosto López Obrador nos había dado las buenas nuevas al sostener que “el pueblo está feliz, feliz, feliz”

Días más tarde, el INEGI publicó los “Indicadores de bienestar autorreportado de la población urbana” que, como ha señalado Animal Político, no respaldan exactamente la felicidad declarada por AMLO.

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, el 1 de septiembre, durante su primer informe gobierno, al confirmar que el fin último de su gobierno será conseguir la felicidad de la gente, quedó claro que –como ya lo ha dicho Alberto Fernández en este mismo sitio web– “la obsesión tecnocrática por el crecimiento tiene un paralelo: la otra obsesión […] hacer feliz al pueblo y procurarle el bienestar del alma”.

Sé bien que la felicidad parece un parámetro demasiado subjetivo como para ser la piedra de toque entre los objetivos de un país. Pero la evidencia está cambiando rápidamente esta opinión. ¿Por qué? Porque preguntar a las personas si son felices o están satisfechas con sus vidas ofrece información importante sobre una sociedad, puede señalar crisis subyacentes o fortalezas ocultas. De ahí que desde 2012 la Sustainable Development Solutions Network de la ONU (UNSDSN) publique su Informe mundial de la felicidad.

El primer reporte recupera la medición de la felicidad nacional bruta, (gross national happiness), que Bután había desarrollado desde los años setenta del siglo pasado y que se mide a través de nueve categorías o dominios:

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Y 33 indicadores:

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En el reporte de 2012, la salud mental fue el factor más importante que afectaba la felicidad en cualquier país. Sin embargo, hoy día solo el 17.7% de los pacientes con algún trastorno mental recibirá tratamiento. 

Como puede verse, la felicidad tal y como lleva años analizándola la UNSDSN está muy lejos de ser un concepto abstracto que un presidente sea capaz de “vibrar” en un mitin. No se mide con aplausos, ni con frentes de bebecitos besadas.

¿Saben qué otro elemento impacta en la felicidad de las personas?

Los últimos tres Informes mundiales de la felicidad han trabajado con base en seis variables:

  1. PIB per cápita
  2. Esperanza de vida saludable
  3. Apoyo social (Si tiene un problema, ¿tiene familiares o amigos con los que pueda contar para que lo ayuden cuando los necesite o no?)
  4. Libertad para tomar decisiones en la vida (¿Está satisfecho o insatisfecho con su libertad para elegir lo que hace con su vida?)
  5. Generosidad (¿Has donado dinero a una organización benéfica en el último mes?)
  6. Percepciones de corrupción.
  7. Afecto positivo.- Promedio de medidas de afecto del día anterior relacionadas con felicidad, risa y disfrute.
  8. Afecto negativo .- Promedio de medidas de afecto del día anterior relacionadas con preocupación, tristeza e ira.
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 El buen gobierno. La UNSDSN ha desarrollado cuatro indicadores, que combinan actividades políticas con acceso a servicios gubernamentales, para medir cuándo un gobierno es efectivo y eficiente: desempeño de las instituciones gubernamentales; prestación de servicios (distancia desde el centro de salud más cercano, método de eliminación de desechos, acceso al suministro de electricidad y agua y calidad); participación política y derechos fundamentales.

Así que, si este gobierno va a perseguir nuestra felicidad, ¡enhorabuena! Pero que sea una felicidad medible, porque ya saben lo que dice el viejo adagio: felicidad que no se mide, no se mejora.