En la línea de fuego | Letras Libres
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En la línea de fuego

Los reportes de crímenes de odio contra minorías, raciales, sexuales y religiosas en Estados Unidos han aumentado desde que Trump inició su presidencia

Mientras reunía información sobre la matanza en El Paso, Texas, del sábado 3 de agosto en la que murieron más de 20 personas y hubo decenas de heridos, me topé con la noticia de que 13 horas después de esa masacre hubo otro tiroteo en en Dayton, Ohio, el que murieron 9 personas y otras 27 resultaron heridas.

El perpetrador del tiroteo en El Paso fue un joven que viajó nueve horas desde su casa cerca de Dallas hasta El Paso para matar hispanos y contribuir al llamado de Donald Trump a detener la “invasión” de latinos a Estados Unidos. El joven de 21 años se veía a sí mismo como un soldado que hacía su parte en lo que, a su juicio, ya es una guerra racial en el país. “Hagan su trabajo y divulguen (el manifiesto) hermanos”, conminaba a sus correligionarios supremacistas en un documento de su autoría repleto de generalizaciones, incoherencias, elogios a Trump y mensajes de odio.

El mensaje fue publicado minutos antes de la matanza en 8chan, un sitio en internet frecuentado por supremacistas blancos, como el asesino de la mezquita Al Noor y el Centro Islámico Linwood en Christchurch, Nueva Zelanda, que dejó 51 muertos y 49 heridos, y el de la sinagoga Chabad de Poway, California en la que hubo un muerto y tres heridos.

No es casual que un día antes del ataque a la comunidad latina en Cincinnati Trump pronunciara uno de sus discursos más infames contra centros urbanos como Milwakee, Baltimore, Detroit, Filadelfia, San Francisco y Los Angeles, es decir, contra ciudades “infestadas” por inmigrantes y minorías, caracterizándolas como centros de enfermedades y criminalidad. Al tiempo que enaltecía la pureza natural de una base rural mistificada, su grupo de votantes de raza blanca, que permanecen empantanados en los prejuicios de los años 50.

Trump cree que la única forma de ganar la reelección es dividiendo al país en dos, entre los que tienen y los que no. Y haciéndole creer a la gente no solo que las minorías son incapaces de gobernarse adecuadamente sino que “invaden” al país y viven del esfuerzo de las áreas rurales.

Lo que Trump oculta es que las áreas urbanas más grandes del país son los principales motores de la economía nacional y generan más dinero de impuestos de lo que reciben del gobierno federal. Por el contrario, la mayoría de las áreas rurales reciben más de Washington de lo que generan.

Aparejado al discurso de odio del presidente se ha gestado un aumento sustancial en los reportes de los llamados crímenes de odio. Y si bien es cierto que el incremento empezó hacia 2014, la curva ha subido sustancialmente tras el ascenso de Trump, en 2016. Para el asesino de Nueva Zelanda, Trump es “un símbolo de una renovada identidad blanca”.

A punto de terminar mi columna me pregunté si habría un nuevo tiroteo antes de que se cumpliera mi hora de cierre. La respuesta la encontré en el informe de homicidios de la ciudad de Chicago que en la madrugada de sábado a domingo reportó un tiroteo en el Parque Douglas en el que siete personas fueron baleadas. Dos horas después, cerca del mismo parque, otras dos personas fueron encontradas víctimas heridas en un segundo tiroteo.