El feminismo se filtra en el G20 | Letras Libres
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Foto: Melina Nerina Medrano [CC BY-SA 4.0 (https://creativecommons.org/licenses/by-sa/4.0)], from Wikimedia Commons

El feminismo se filtra en el G20

Los mandatarios participantes de la cumbre recibirán una serie de recomendaciones para incrementar la participación de la mujer en la economía. Por fuera de los muros del G20, en las calles de Buenos Aires, el movimiento feminista organizado se hará escuchar.

El G20, un importante foro internacional para la cooperación económica, se realizará entre el 30 de noviembre y el 1 de diciembre en Buenos Aires. La cumbre será también testigo de la primera visita de Donald Trump a América Latina. La llegada del mandatario, autor de frases como “las mujeres son en esencia objetos”, se producirá bajo un fuertísimo operativo de seguridad y en el marco de una serie de acciones contra la cumbre que tendrán lugar en las calles porteñas.

El sindicalismo local y el internacional serán protagonistas del evento: organizaciones sociales, académicos, sindicatos y agrupaciones de mujeres preparan una serie de actividades para expresar su repudio al G20. Entre ellos, el movimiento de mujeres organizado en toda la región es un actor central que manifestará su descontento no solo contra Trump y su misoginia, sino contra lo que consideran lógicas del mercado.

En el marco del G20 se entregará a los mandatarios de los países participantes el communiqué surgido en la Cumbre del “Women 20” (W20), uno de los grupos de afinidad o red de trabajo vinculado a la cumbre que comenzó a funcionar en 2015 y establece metas para influir en los gobiernos del G20. El W20 se reunió en octubre pasado en Buenos Aires y elaboró el documento que contiene recomendaciones no vinculantes surgidas en una serie de jornadas de trabajo en las que participaron mujeres líderes de la sociedad civil, de los negocios, emprendimientos y think tanks de distintas partes del mundo, como ONU Mujeres, World Wide Web Foundation y la Fundación para Estudio e Investigación de la Mujer. El objetivo del W20 reunido en Buenos Aires es “influir en la agenda de los grupos de toma de decisión del G20 para incrementar la participación de la mujer en las economías y sociedades de sus países”. También se busca “mejorar la calidad de vida de la mujer urbana y rural generando las condiciones para que aumente su participación en el mercado del trabajo en condiciones de equidad” y “empoderar a las mujeres ofreciendo nuevas oportunidades de desarrollo”.

El hecho de que las cuestiones de género se vean incluidas en la cumbre del G20, así sea por una serie de recomendaciones no vinculantes, es sin duda una expresión de los debates, desafíos y asuntos del escenario global. Sin embargo, se cuestiona el cómo.

En este sentido, desde el Foro Feminista contra el G20, integrado por varias organizaciones y activistas de Argentina y la región, explican que detrás de la concepto de equidad e igualdad de acceso al mercado laboral “la agenda del Woman 20 invisibiliza el trabajo de cuidado, el trabajo no remunerado y las tareas domésticas que hacemos en mayor medida las mujeres”.

La Asociación Mujeres Unidas Migrantes y Refugiadas en Argentina señaló que “la inclusión laboral del W20 no habla de los desplazamientos que precarizan y vulneran aún más la situación de las mujeres, lesbianas y trans migrantes”. Por su parte, desde el Foro Feminista frente al Libre Comercio aseguraron que la agenda del W20 "no incluye a las personas trans, travestis y lesbianas al trabajo, sino por el contrario, las ha expulsado". Varias organizaciones y referentes en temas de género se adhirieron a un documento que reclama la implementación de una agenda de género verdaderamente inclusiva.

Algunas de las organizaciones participantes del W20, como la Fundación Activismo Feminista Digital, expresaron su descontento con el communiqué que en los próximos días se entregará a los mandatarios del G20. “Nos encontramos descontentas con el resultado final: el mismo es apenas un resumen con recomendaciones que no profundizan en el contenido generado por quienes participamos en los encuentros previos” y aseguran que “las recomendaciones efectuadas a les líderes pasaron por un gran filtro” lo que generó que los planteos, propuestas y reclamos que se hicieron desde la sociedad civil quedaran diluidos.

En forma paralela a la cumbre se realiza la “Semana de Acción Global contra el G20”, que comienza el 25 de noviembre y finaliza el 1 de diciembre. Para esas jornadas, el Foro Feminista Contra el G20 realizará seminarios de formación y habrá una Escuela de Economía Feminista en la que participarán activistas de todo el mundo. Se esperan también foros de discusión y conversatorios sobre acceso a la tierra, salud y endeudamiento. Las agrupaciones feministas participarán de la marcha en repudio a la cumbre que tendrá lugar el 30 de noviembre.

Muchos de los mandatarios que por estos días participan del G20 han tenido expresiones de elogio sobre la importancia de las mujeres para el desarrollo económico de sus países, pero esto no se refleja en datos ni en políticas públicas. Solo el 4.2% de las mayores compañías estadounidenses están dirigidas por mujeres y de acuerdo al World Economic Forum, al ritmo actual apenas en el año 2234 podremos decir que las brechas de género en el mercado laboral hayan sido superadas. Esta desigualdad se refleja también en la política: la representación femenina en cargos parlamentarios es del 23%. En el mundo, la gran mayoría de los países no ha sido gobernados nunca por una mujer; en América Latina, solo diez mujeres han ocupado el cargo de presidentas durante los últimos 40 años. Del mismo modo, según la Organización de las Naciones Unidas (ONU), solo el 18% de los ministerios del mundo están dirigidos por mujeres. Lo que el movimiento feminista reclama al G20 son medidas de fondo para que estas inequidades comiencen a revertirse. La cumbre parece ser el escenario perfecto para amplificar estos reclamos.