Dentro de la mente de Donald Trump | Letras Libres
artículo no publicado

Dentro de la mente de Donald Trump

¿Qué estaba pasando por la mente de Trump al leer su mensaje de control de daños? Si pudiéramos leer en subtítulos sus pensamientos habría sido algo así.

El viernes por la tarde, el Washington Post publicó un video que le ha dado la vuelta al mundo. En él, se escucha a Donald Trump confesando sus sutiles técnicas de seducción, que incluyen besar mujeres a la fuerza y tocarles los genitales sin preguntarles.

Parecía que esto sería otra barbaridad de Trump que quedaría impune. Pero no. Un rumor corrió por la noche del viernes como pólvora: ante esta crisis, la élite del Partido Republicano evaluaba sustituir a Trump por el candidato a vicepresidente, Mike Pence.

El rumor adquirió tono de veracidad cuando a la medianoche Trump apareció en un improvisado video leyendo un mensaje. Es la primera vez que el fascista naranja se ve obligado a disculparse por alguna de sus estupideces.

Pero ¿qué estaba pasando por la mente de Trump al leer su mensaje de control de daños? Si pudiéramos leer en subtítulos sus pensamientos habría sido algo así: 

“Nunca he dicho que soy una persona perfecta ni he fingido ser alguien que no soy” 

Subtítulo: “Si ya saben cómo soy, ¿para qué me hacen candidato?”

“He dicho y hecho cosas de las que me arrepiento y las palabras publicadas hoy en este video de hace más de 10 años son una de ellas. Cualquiera que me conozca sabe que esas palabras no reflejan quien soy.”

Subtítulo: “Eso fue hace tanto tiempo que ya no sirve como prueba de nada. ¡Es ridículo!. Créanme. Soy maravilloso. Las mujeres me aman. Bueno, aman mi dinero. Pero es lo mismo. Yo, mi dinero. Somos una sola cosa. Créanme. Me adoran. Soy maravilloso. Un ganador. Tengo mejor carácter que nadie. El mejor. Me aman. Las mujeres me aman.”

“Lo dije. Estuvo mal. Y me disculpo”.

Subtítulo: Mis asesores insistieron. Donald, pide perdón, pide perdón. ¡Perdedores! ¡Donald J. Trump nunca pide perdón! ¡Y menos por decir lo que siempre digo! No pienso pagarles un centavo. Créanme. Ni un centavo. Pésimos asesores. Solo digo: apestan. Pero los débiles y patéticos republicanos me amenazaron. Donald: no serás presidente. ¡Amenazarme a mí! ¡Valgo 9 mil millones! Tal vez más. No lo sé. Sean Hannity sabe. Yo solo digo. Ivanka me convenció de que les hiciera caso y me disculpara. Pobre mi nenita, me lo dijo llorando. Tan sexy ella. Hasta cuando llora me gusta… Si no fuera mi hija… pero bueno… solo digo. Ella es sexy. Ya. Lo dije. Así que aquí lo tienen. Me disculpo. Listo. ¿Felices? Todos son unos perdedores. Patéticos. Perdedores. ¡Voy a construir un hermoso muro alrededor del Washington Post! Y sus suscriptores lo van a pagar.”

“He viajado por todo el país hablando de cambio para Estados Unidos, pero mis viajes también me han cambiado. He pasado tiempo con madres en duelo que han perdido a sus hijos, trabajadores despedidos cuyos empleos se han ido a otros países, y gente de todo tipo que sólo quiere un mejor futuro. He podido conocer al gran pueblo de Estados Unidos y me siento humilde ante la fe que han puesto en mi. Prometo ser un mejor hombre mañana y nunca, nunca decepcionarlos.”

Subtítulo: Acabo de darme cuenta de que hay gente a la que llaman “real” en este país. Yo le llamaba “servidumbre”. Pero ahora les tengo que decir votantes. La mayoría es gente que ha perdido algo: hijos, empleos. Otros simplemente son racistas como yo. Eso nos une. Pero aquí en confianza: no me agradan mucho. Son gordos y feos. Nada que ver conmigo. ¡Encima son pobres! La mayoría son una desgracia. Créanme. Desgracia. Perdedores. En serio. Perdedores totales. Pero quieren convertirme en su líder. No puedo abandonarlos. Soy su líder. Su amo. Me necesitan. Sólo digo. Me necesitan.

“Seamos honestos. Vivimos en el mundo real. Esto no es más que una cortina de humo para ocultar los temas importantes que enfrentamos hoy. Estamos perdiendo nuestros empleos. Estamos más inseguros que hace 8 años. Y Washington está completamente descompuesto. Hillary Clinton y los de su clase han estrellado nuestro país en el suelo.”

Subtítulo: A mis sirvien… digo, votantes: no olviden que un presidente negro, extranjero y musulmán ha hundido al país ¡y ahora envió a una mujer maligna a rematarnos! Que no nos ablanden el corazón con sus lloriqueos. Eso es corrección política para perdedores. Las mujeres me aman. Menos Alicia Machado. ¡Ugh! Esa mexicana. Gorda. Fea. Perdedora. Todos me aman, excepto las mujeres gordas, los mexicanos y los musulmanes. Esos son los que están destruyendo Estados Unidos. Y Hillary lo permite. Y Obama lo sabe. Obama es gay. Musulman y gay. De Kenya. Hillary es lesbiana. También de Kenya. Y come niños. Es bruja. Pregúntenle a Sean Hannity. Sean sabe. Lesbiana. Y bruja. Sean me lo dijo.

“He dicho algunas cosas tontas, pero hay una gran diferencia entre las palabras y las acciones de otras personas. Bill Clinton ha abusado realmente de mujeres, y Hillary ha acosado, atacado, avergonzado e intimidado a las víctimas de su esposo. Lo discutiremos con detalle en los próximos días. Les veo en el debate el Domingo.”

Subtítulo: Yo solo ladro, pero no muerdo. Hablo, pero no actúo, porque bueno, ustedes saben. No hay nada mal conmigo. Todo bien. Todo enooooorme.  Pero Bill Clinton… ese maldito sí es un Don Juan… ¡se ha llevado a la cama a tantas! Me lo ha dicho. Jugando al golf. Es un pervertido. Se ríe. Con su puro en la mano. Una desgracia. Y Hillary. Bruja ¡las ha hecho pomada a las pobres amigas de Bill! Melania en cambio se vuelve amiga de mis amigas… Pero ya verán. Tengo unos archivos secretos. Las conquistas de Bill. El domingo. Lo verán. ¡Sigan viendo este reality show! Cuando todo esto termine, haré una película. Y una serie de televisión. O en Netflix. Será un éxito. Hermoso. Millones de dólares. Un éxito. Enooooorme. Maravilloso. Enoooooorme.