Aberraciones y esperpentos | Letras Libres
artículo no publicado

Aberraciones y esperpentos

A muchos, los partidos unidos en la alianza opositora les parecen aberraciones, pero tal vez de ellos dependa que sobreviva la democracia amenazada por un esperpento todavía más amenazador.

¿Qué es lo que se juega en las próximas elecciones de junio? Según la versión oficial divulgada por López Obrador, habrá un enfrentamiento entre los partidarios de la 4T y los conservadores. Cuatroteros contra fifís. En mi interpretación se confrontarán los tres partidos de la transición democrática con las fuerzas que reaccionaron contra dicha transición. Usando la terminología oficial, en 2018 hubo una reacción contra el neoliberalismo que llevó a López Obrador al poder. Esta reacción regeneradora ganó gracias a la transición democrática contra la cual se rebeló: esta es la trágica paradoja que vivimos.

Meter a toda la oposición en un solo saco, el del neoliberalismo y el conservadurismo es una argucia que oculta el hecho que esos partidos tan menospreciados son precisamente los que impulsaron la transición democrática que permitió el triunfo del actual presidente. En realidad, esos tres partidos –el PRI, el PAN y el PRD– son un conjunto muy heterogéneo y variopinto que, mal que bien, logró un acuerdo e impulsó el cambio democrático que abrió paso a la alternancia política. Así se superó la larga época autoritaria en que había vivido México. La transición fue muy compleja e incoherente, entre otras cosas porque uno de esos tres partidos, el PRI, era el aparato político que había sido instrumento del autoritarismo. Y ese mismo partido fue el que apoyó la reacción lopezobradorista contra la transición democrática que terminó en un gobierno populista.

Y ahora, ante las elecciones de junio, el conjunto heteróclito y aberrante formado por los tres partidos de la transición ha armado una alianza para intentar frenar el autoritarismo de López Obrador. El gobierno, alarmado, ha afirmado que esta alianza es perversa. No lo creo, pero sí alberga una extraña mutación ocurrida en dos de los partidos: el PAN dejó de actuar como si el PRI fuera su enemigo y el PRI ha comprendido el gran error que cometió el gobierno de Peña Nieto al apoyar bajo el agua a López Obrador. Asumo que estos partidos han entendido que se equivocaron, con lo que pusieron en riesgo a la transición que ellos mismos habían impulsado. Supongo que al contemplar los desastres que está provocando la 4T han reflexionado y rectificado.

Esta alianza de los tres partidos de oposición es la única alternativa que se ve hoy con posibilidades de frenar las tendencias posdemocráticas que animan al gobierno de López Obrador. A muchos estos partidos les parecen aberraciones, pero me temo que hoy de ellos depende que sobreviva la democracia amenazada por un esperpento todavía más amenazador. Entre monstruos vivimos…