Pasos tristes | Letras Libres
artículo no publicado

Pasos tristes

 

Tras orinar, vuelvo a la cama a tientas,
     abro espesas cortinas, y me asustan
     la limpidez lunar, las nubes rápidas.

Las cuatro: yacen prados de sombras acuñadas
     bajo un cielo profundo, cavado por el viento.
     En todo esto hay algo muy risible:

la forma en que la luna cruza nubes que flotan
     vagamente, cual humo de cañón, apartándose
     (abajo, una luz pétrea afila los tejados)

elevada y absurda y separada.
     ¡Pastilla del amor! ¡Medalla de arte!
     ¡Oh, lobos del recuerdo! ¡Inmensidades! No,

uno tiembla ligero al levantar los ojos.
     La dureza, el fulgor y la sencilla
     unidad trascendente de esa vasta mirada

son un recordatorio del dolor y la fuerza
     de ser joven; que no pueden volver,
     pero en algún lugar están en otros, íntegros.

 
     — Traducción de Hernán Bravo Varela

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