Marxistas guadalupanos | Letras Libres
artículo no publicado

Marxistas guadalupanos

Sr. director:

En su número de mayo, en la mesa redonda “La izquierda y sus dilemas”, Roger Bartra dice recordar que discutió con el ingeniero Heberto Castillo Martínez sobre el tema del petróleo (hablamos del inicio de los 80). Según él, Heberto decía que no convenía usar tanto petróleo porque se acabaría, y que cuando Jorge Castañeda y Bartra criticaron esa idea, el ingeniero Castillo los llamó marxistas guadalupanos. Siento gran simpatía por el pensamiento socialdemócrata de Bartra, pero creo que en esta ocasión se le cruzaron los cables. En realidad, Heberto se oponía a la venta desmedida de petróleo al extranjero, porque argumentaba que este producto generaba empleos donde se consumía y se transformaba, no donde se producía. Afirmaba que usar el petróleo sólo como energético era equivalente a usar la caoba como leña. Su apuesta era, pues, por la petroquímica nacional.

El término marxismo guadalupano lo acuñó el ingeniero Castillo, pero no por la razón que argumenta Bartra, sino porque en 1981, cuando se intentaba unificar a la izquierda en un nuevo partido político (que dio origen al psum), los marxistas del Partido Comunista Mexicano (pcm), los miembros del Movimiento de Acción Popular (map) y otros socialistas discutían con la dirección del Partido Mexicano de los Trabajadores (pmt) sobre la declaración de principios del nuevo partido. Los comunistas insistían en reiterar casi en cada página que se trataba de un partido de ideología marxistaleninista y en conservar la hoz y el martillo como emblema y los colores rojo y amarillo del pc soviético. Lo hacían como si se tratara de un asunto de fe religiosa. El ingeniero Castillo señalaba que no era necesario decir todo eso, menos cada treinta renglones, si los principios lo plasmaban con claridad. Se mofaba diciendo que un perro era un perro sin necesidad de que trajera un letrero que así lo certificara. Ante la insistencia de esos comunistas, entre los que se encontraban Bartra y Castañeda, fue que Heberto creó el término marxistas guadalupanos. Al final, el pmt no participó en la fusión y el psum conservó los colores del pc, la hoz y el martillo. En aquellos días pudo más la fe que la inteligencia de la izquierda mexicana. Algo parecido a lo que desafortunadamente ocurre ahora con una izquierda primitiva, poco autocrítica y aún cobijada por intelectuales motivados más por la fe, la esperanza y la caridad que por la ciencia política.~