Porque parece verdad, ya no se sabe si es mentira | Letras Libres
artículo no publicado

Porque parece verdad, ya no se sabe si es mentira

Historia reciente de la verdad, de Roberto Blatt, es un breve ensayo de aproximación que busca abrir discusiones en torno a lo que se considera verdad o mentira.

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Este año ha sido testigo de una epidemia de relatos extraños. Por mencionar algunas registradas en México: la historia del pueblo cuya paz se vio perturbada por la irrupción de un hombre-lobo; rumores como aquel de los doctores y enfermeras confabulados para extraer de las rodillas de sus pacientes un líquido más valioso que el oro; incluso se llegó a hablar –y no solo en nuestro país─ de antenas capaces de propagar el virus causante de la covid-19 mediante radiación… La exhaustiva (y asfixiante) cobertura de la crisis sanitaria ha arrojado, como si fuera su exacta sombra, un correlato de bulos, cadenas de whatsapp y otros instrumentos del pánico. ¿Qué es, al fin y al cabo, la verdad?

Roberto Blatt (Montevideo, 1949) no tiene la respuesta, pero ha elegido una pregunta igual de relevante: ¿cómo fue que la verdad llegó al sitio que ocupa hoy? Historia reciente de la verdad (Turner) es una genealogía breve, de corte ensayístico, sobre cómo la obsesión occidental por esa idea ─difusa cuando se examina de cerca, compuesta por nociones como las de objetividad y certeza─ comparte un mismo origen con su aparente contrario, la mentira.

Si bien esta obra comenzó a escribirse poco después del triunfo de Donald Trump, quien inauguró su mandato bajo la sombra de las fake news, el interés del filósofo uruguayo por la verdad viene de lejos: en su debut como autor, Biblia, Corán, Tanaj (publicado también por Turner en 2016, cuando Blatt tenía 67 años), analizó los textos sagrados de las tres grandes religiones monoteístas, libros que se presentan como manifestaciones de una verdad ultraterrena. El autor argumenta que estos libros (y también otros textos premodernos como La Ilíada, los mitos nórdicos o hasta la Divina Comedia) se desenvuelven fuera del tiempo. Son relatos trascendentes cuya verdad no se basa en una reconstrucción de la realidad y por eso no está en duda, a pesar de su profusión de seres y sucesos fabulosos.

“La Verdad revelada descendió, pues, a la Tierra, ya no como promesa sino como información.”

Frente al presente perpetuo del tiempo mitológico, la civilización occidental y su gran proyecto de modernidad (o todo aquello que en la historia intelectual se data desde el siglo XVIII) desplazaron una certeza universal y eterna, por otra fundada en un tiempo objetivo, medible, cotidiano y terrenal. El iluminismo, la ciencia y la formación de una opinión pública asentada en medios de comunicación cada vez más multitudinarios darían paso a historias sujetas a tiempos mensurables, espacios minuciosamente reconstruidos y personajes definidos. En otras palabras, todo aquello que se considera “narrativo” allanó el camino para verdades tergiversadas, falsas e incluso ridículas que, sin embargo, descansan sobre un mismo estatuto de verosimilitud.

Este libro es un recuento de las múltiples incidencias de la verdad y la mentira, entendidas no como contrarios sino complementarios. De ahí que una novela, un peritaje policial, la nota de un periódico reputado o las teorías de la conspiración más desquiciadas, sean semejantes en su apariencia y mecanismos.

“Información, literatura, moda, publicidad, propaganda, estatus aspiracional, turismo: estos han sido los componentes dinámicos de verdades válidas y accesibles para todos. La utopía realista, aunque de varias velocidades, de derechas o de izquierdas, se hizo realidad, o casi, valga la redundancia, a lo largo de este último siglo y medio.”

Historia reciente de la verdad cumple con el cometido de quitarle a la Verdad con mayúscula su apariencia eterna y hace, si no soportable, sí comprensible la inevitabilidad de un término como posverdad. Erudito pero informal, el estilo de Blatt se acerca más a la lógica relacional de la Wikipedia (uno de los pocos motivos de optimismo para el autor) que a la cita exacta y de memoria de los libros sagrados. Se trata por eso de un breve ensayo de aproximación, que está ahí para abrir discusiones en torno a lo que se considera verdad o mentira.

De los paraísos de las religiones hemos llegado a una época de infiernos artificiales en la que prima la ley de Cunningham, esa que estipula que la mejor manera de conseguir una respuesta correcta en internet es publicar primero una intencionalmente equivocada. En este contexto, donde ni siquiera el escepticismo parece oponerse a la mentira sino que le hace segunda, Blatt propone, al menos, un distanciamiento histórico no exento de ironía. Después de todo, y para citar al gran Daniel Sada, ‘porque parece mentira, la verdad nunca se sabe’.

 

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