No me resbala, Perla Suez | Letras Libres
artículo no publicado

No me resbala, Perla Suez

La más reciente edición de la Bienal de Novela Mario Vargas Llosa fue criticada por la escasa presencia de mujeres en el jurado y entre las novelas finalistas. Pero el Premio de Novela Rómulo Gallegos, organizado por el régimen madurista, no mereció este tipo de atención. ¿Es sorprendente la indiferencia de tantos autores y autoras ante el uso político del certamen?

Antonio Muñoz Molina fue galardonado en el año 2013 con el Premio de Literatura de Jerusalén, concedido por la alcaldía de esta ciudad israelí. Destacadas figuras del mundo cultural e intelectual internacional le solicitaron que no lo aceptase dada la actuación del Estado de Israel respecto a Palestina. En la última edición de la Bienal de Novela Mario Vargas Llosa, que culminó con la victoria del venezolano Rodrigo Blanco Calderón por su novela The Night, los organizadores del certamen recibieron una comunicación que criticó la escasa presencia de mujeres en el jurado y entre las novelas finalistas. Lástima que el Premio de Novela Rómulo Gallegos, organizado por una de las más abyectas dictaduras del planeta, no mereciera este tipo de atención. El monto de 80 mil euros que recibirá Perla Suez, la ganadora con El país del diablo, se alza sobre el hambre del pueblo venezolano. Narradores como Patricio Pron argumentaron que la historia del premio justificaba su participación en él, a pesar del sentido de “acción contra el bloqueo antiimperialista” que le concedió explícitamente el madurismo. ¿Es sorprendente la indiferencia de tantos autores y autoras ante el uso político del certamen? La verdad es que no, porque las dictaduras de izquierda que tienen problemas con Estados Unidos son tratadas con indulgencia aunque sean devastadoras. Dudo mucho que tales autores y autoras hubiesen participado en un premio entregado con sus propias manos por Augusto Pinochet, Jorge Videla o, incluso, Donald Trump.

En un artículo posterior a la victoria de Suez, “Sobre la participación en el Premio Rómulo Gallegos de novela”, Patricio Pron reconoce que el gobierno de Maduro es una calamidad y, en descargo de su candidatura en el certamen, afirma que su intención era donar el monto obtenido a organizaciones no gubernamentales venezolanas, en particular a aquellas que trabajan para enfrentar la emergencia humanitaria producto del desastre revolucionario. No obstante, llama la atención que para defender su postura Pron arremeta contra la Bienal Vargas Llosa con el fin de descalificar a Rodrigo Blanco Calderón en la polémica respecto al premio venezolano. Pron afirma que la bienal es una suerte de brazo literario de un think tank que promueve la desigualdad, con lo cual quedan muy mal paradas la Universidad de Guadalajara, la Feria Internacional de Libro, la Cátedra Vargas Llosa (Madrid) y la Fundación Internacional para la Libertad. Pero, que yo sepa, ninguna de estas instituciones tiene el prontuario de la revolución bolivariana en materia de derechos humanos, deplorable asunto que el propio Pron denuncia en su artículo. No hay comparación entre el origen de los fondos del premio de la bienal con los euros de un galardón otorgado por el gobierno de uno de los cinco países con mayores problemas de hambre en el mundo.

Pron afirma que ha sido vejado e insultado por tuiteros venezolanos; claro, si los venezolanos somos ruidosos y groseros se nos condena por poco democráticos. Mis compatriotas iracundos(as) no merecen la comprensión demostrada por gente de escritura y academia hacia los chilenos que quemaron estaciones de metro y saquearon negocios para protestar contra el gobierno de Sebastián Piñera. Así es la vida de las víctimas de gobiernos opuestos a Estados Unidos: no tenemos atenuantes. Pron nos señala con el dedo: por eso no tienen democracia, por su culpa, opositores groseros. Pero, en fin, no fue Pron quien se ganó el premio y, en realidad, al lado de Perla Suez ha sido más decente. A mí no me pueden endilgar el calificativo de derechista, muy común para darle la espalda a la oposición venezolana, así que voy con todo para señalar la irresponsabilidad de la ganadora. El periodista Isaac González Mendoza le preguntó en una entrevista:

El Premio Rómulo Gallegos lo entrega un régimen que ha cometido delitos de lesa humanidad, lo dice la ONU. Estados Unidos y la oposición incluso lo acusan de estar vinculado con el narcotráfico. ¿Usted qué opina de eso?

La respuesta fue la siguiente:

Yo no me ato a lo que dicen los medios. Los medios de comunicación están manipulando informaciones de una manera tan mentirosa y tan tremenda que yo no me la creo. Para mí la ficción está en la literatura, lo demás es invento de los medios. No creo ni de un lado ni del otro. Prefiero ver con mis ojos cada cosa y me resbala esa postura respecto al gobierno actual de Venezuela. Lo que no me resbala, porque lo he visto con mis propios ojos, es la política de Trump en Estados Unidos. Eso no me resbala. Sé que la polémica está fuerte. Pero el Rómulo Gallegos, más allá del gobierno que esté, creo que tiene un gran respeto por la literatura. Si no no lo hubieran convocado.

La ONU, la OEA, Amnistía Internacional, la FAO, Human Right Watch y medios de comunicación de estatura mundial han documentado la catástrofe humanitaria de mi país, en tanto responsabilidad del gobierno de Maduro. No obstante, la información sobre la desgracia de mi país le resbala a Perla Suez, quien luego trató de desmentir al periodista Isaac González Mendoza pues cuando la entrevistó El Clarín (Argentina) aseguró que ella jamás utilizó tal expresión. Con impecable rigor profesional, González probó a este diario lo dicho por Suez.

Darle un espaldarazo a una tiranía negando la realidad es repugnante, pero supongo que 80,000 euros compensan el mal sabor de semejante lamida a las botas de Nicolás Maduro. Así las cosas, en esta época de posverdad es hora de interrogarse sobre todo lo dicho respecto a la dictadura argentina entre 1976 y 1983. Tal vez los muertos, torturados y desaparecidos de la Argentina sean burdos inventos de los medios y de la intelectualidad de izquierdas que salió en volandas a vivir en países capitalistas. Quizás las Madres de Plaza de Mayo sean todas como Hebe Bonafini, adoradora de autoritarios, cuya patética felicidad por la caída de las torres gemelas en 2001 es propia de una película de terror. Si yo pensara como Perla Suez recibiría perfectamente un premio de manos de cualquier émulo actual de Videla porque no hay que mezclar la literatura con la política. Lo que pasa es que soy quisquillosa: estoy segura de que las botas de los tiranos tienen el mismo sabor de sangre, llanto y heces de las de Maduro. No puedo con semejante sabor en mi lengua y a mí este detalle no me resbala.