Las "Pequeñas labores" de Rivka Galchen | Letras Libres
artículo no publicado

Las "Pequeñas labores" de Rivka Galchen

En este libro lleno de erudición, ingenio y humor caben relatos, ensayos, y aforismos sobre el universo de la procreación y la crianza.

¿Qué clase de droga es un bebé?

Muchos días pienso en ella como si fuera una droga. ¿Pero qué tipo de droga? Un día decido que es un opiáceo: me llena de un profundo bien­ estar, una sensación no vinculada con ningún logro o atributo, y esta sensación de bienestar es tan tóxica que estoy dispuesta a permitir que mi vida se derrumbe por completo con tal de que ese sentimiento persista. Otro día, la bebé me recuerda la prevalencia de un conjunto muy distinto de neurotransmisores. Pienso en la madre de unas gemelas que me dijo que sí, que amaba a las niñas, pero que una tarde se había sorprendido a sí misma pensando comprensiva­ mente en la mujer que ahogó a sus cinco hijos, y ella, mi amiga, después de eso decidió pedir ayuda. Llamó a su madre. Su madre le dijo: “El bebé humano es inútil, el bebé humano es como ningún otro animal, los animales al menos pue­ den caminar, mientras que el bebé humano es una nada”.

 

Culto al cargamento

A la bebé le gusta pararse cerca del retrete, arrancar pequeños trozos de papel de baño, lanzarlos a esas aguas de profundidad insondable, y jalarle. Y luego repetirlo. Es un ritual sagrado.

  

Los bebés de otras personas

No son tan interesantes.

  

Los videos del iPhone

Los videos de la puma en el iPhone tienen la desafortunada cualidad de hacernos creer que la puma murió y que la espectadora, yo, está conde­nada a revivir la misma escena una y otra y otra vez. Mientras más banal la escena, más intenso es este efecto. Una imagen de ella gateando a través del cuarto para tomar una patineta de juguete y luego comer un pedazo de fresa constituye un desgarrador loop de siete segundos. Me ima­gino que esto tiene que ver con una especie de sensación intensificada del paso del tiempo, que proviene de estar en contacto con la ilusión del tiempo detenido. O con el aburrimiento, o con la hostilidad, o con el amor. Pero descubro que las cualidades afectivas de los loops son distin­tas para la puma. Cuando mira el mismo video una y otra y otra vez parece alguien que acaba de obtener acceso a un libro sagrado y no tiene miedo a descifrar el mensaje.

 

Un nuevo tipo de depresión 

Es verdad eso que dicen, que un bebé te da una razón para vivir. Pero también un bebé es una razón por la que no tienes permitido morirte. Hay días en que esto no se siente bien.

 

Nunca antes

Nunca antes me importaron especialmente los bebés. Cuando escuchaba de la muerte de algún bebé una parte de mí pensaba: ¡Al menos no era un niño! Un niño es alguien que la gen­ te conoce y que conoce gente; la pérdida de un bebé, en cambio, ¿sería tan diferente de la pérdida de un potencial bebé que sucede cada mes? Una vez, en la primaria, en un campamento de verano, nos llevaron al cementerio a hacer frottage de lápidas. Mi amiga eligió varias lápidas de bebés, con la fecha de nacimiento y muerte a veces en el mismo mes. Luego escribió poemas a la William Blake, cortos y tristes, sobre los bebés. Después de eso pensé que era una chica rara, melodramática. Ya no pienso eso.

Traducción de Jazmina Barrera y Alejandro Zambra

 

 

Fragmento cortesía de Ediciones Antílope

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