Dos poemas de Maggie Smith | Letras Libres
artículo no publicado

Dos poemas de Maggie Smith

Esta es la primera entrega de una serie, a cargo de Pedro Poitevin, dedicada a la traducción de poemas.

El poema "Good Bones" de Maggie Smith, recién publicado en el volumen de verano de la revista Waxwing, se difundió de forma viral pocos días después de la matanza en Orlando del 12 de junio. Tras la derrota del partido Demócrata en las elecciones de noviembre, el poema ha dado una segunda vuelta por las redes sociales. No recuerdo exactamente por qué vía di con él, pero como había estado leyendo a Séneca y tenía a “La brevedad de la vida” en mente, el poema me llamó mucho la atención. Una vez traducido, contacté a Maggie, quien no solo me dio permiso de publicar esta versión sino también me concedió una breve entrevista. También traduje otro poema de Maggie titulado, en inglés, "At Your Age, I Wore a Darkness", que apareció en agosto de este año en Nashville Review.

Pedro Poitevin

 

Buen Esqueleto

La vida es breve, aunque no se lo diga a mis hijos.

La vida es breve, y he ido acortando la mía

de mil deliciosas e insensatas maneras,

mil deliciosamente insensatas maneras

que no le fiaré a mis hijos. El mundo es al menos

cincuenta por ciento terrible, y esa estimación

es conservadora, aunque no se la fíe a mis hijos.

Por cada pájaro que vuela, hay una piedra lanzada a un pájaro.

Por cada niño amado, un niño roto, ensacado,

hundido en un lago. La vida es breve y el mundo

es al menos mitad terrible, y por cada gentil

extraño, hay uno que te rompería,

aunque no se lo diga a mis hijos. Estoy tratando

de venderles el mundo. Cualquier buen agente de bienes raíces,

mientras camina a tu lado por una pocilga, pía 

sobre un buen esqueleto: Este lugar podría ser lindo,

¿no? Tú podrías hacer que este lugar sea lindo.

Maggie Smith
Versión al español de Pedro Poitevin
(Versión original en Waxwing).

A Tu Edad Yo Vestía una Oscuridad

varias tallas muy grande. Me colgaba

como un vestido de mamá. Y ahora,

 

mientras hablamos, estoy cosiendo

una oscuridad que tú tendrás que desenredar,

 

y desenredando otra que tu tendrás

que coser de nuevo. ¿Qué puedo darte

 

que puedas quedarte? Una vez me preguntaste

¿Tiene fin el cielo? No, no tiene fin,

 

simplemente deja de ser una cosa

y comienza a ser otra.

 

A veces nos tomamos de las manos

y echamos la cabeza hacia atrás

 

para que el azul llene todo nuestro campo

de visión y así sentir

 

que formamos parte. No tenemos fin,

sólo dejamos de ser lo que somos

 

y comenzamos a ser ¿qué?

¿Dónde? ¿Qué puedo darte

 

para llevar ahí? ¿Estas sombras

de hojas, ese suelo del consuelo?

 

¿Esta suave oscuridad de segunda

mano? ¿Qué puedo darte

 

que te sea útil en tu segunda vida,

esa que tendrás que vivir sin mí?

 

 

Maggie Smith

Versión al español de Pedro Poitevin

(Versión original en Nashville Review).

 

Pedro Poitevin (PP): Cuando leí Buen Esqueleto por primera vez, Maggie, me dije: “Este es, en parte, un poema sobre el arte de la persuasión”. Yo también he oído a agentes de bienes raíces repetir frases hechas con el propósito de tranquilizar y persuadir a un comprador en potencia. Pero en este poema las repeticiones revelan una profunda ambivalencia, ¿no?

Maggie Smith (MS): Para mí, el uso de las repeticiones en un poema es una forma de sujetar una idea y darle vuelta en las manos para ver sus distintos aspectos. Cada repetición me revela una nueva faceta, una nueva superficie. En este poema, se podría decir que el principal asunto del personaje es justamente su ambivalencia frente al mundo. El mundo es, en muchos de sus aspectos, cruel, peligroso e injusto. Pero aquí estamos. Este es nuestro hogar. ¿Cómo podemos hacerlo un mundo más benigno, menos peligroso, más justo? ¿Debemos hacerlo? ¿Cuál es la alternativa?

PP:  Creo que una de las razones por las que el poema ha sido tan bien recibido es que uno se siente muy cómodo en su interior: es un hogar. ¿Hay algo que nos puedas decir acerca de la composición de este poema?

MS: Escribí el poema hace un año, y lo hice de una sentada, lo cual no pasa a menudo conmigo. Mis poemas atraviesan distintas fases de construcción, de construcción y reconstrucción que duran meses, e incluso años. Pero este poema, según constato al releer el original, ha sufrido dos mínimas alteraciones desde su primer borrador hasta la versión final. No recuerdo casi nada del proceso de escritura del poema, excepto que estaba sentada en Starbucks con un bloc de notas, y que comencé a escribir “La vida es breve, aunque no se lo diga a mis hijos.” Me sorprende cuán completo resultó el primer borrador.

PP: Cuando traduje Buen Esqueleto estaba leyendo “Sobre la brevedad de la vida”, de Séneca. No sé qué hubieran aconsejado los estoicos decirle o no a los niños, pero una de las razones por las que el poema me encantó es que me pareció una forma delicada y equilibrada de revelarle a tus hijos –quienes algún día crecerán y leerán el poema–  que la brevedad de la vida es importante, que pese a la ambivalencia moral del mundo en el que vivimos, es justamente la brevedad de la vida lo que nos empuja a tener fe en la frase final del poema. Por cierto, reconozco que esta lectura mía está influida por el otro poema tuyo que traduje: A Tu Edad Yo Vestía una Oscuridad.

MS: Te agradezco esa linda lectura. A Tu Edad Yo Vestía una Oscuridad es un poema que le escribí a mi hija –o al menos con mi hija en mente– pensando no en el efecto que el mundo va a tener en ella (como en el caso de Buen Esqueleto) sino el que voy a tener yo. Es algo sobre lo que pienso muy a menudo: ¿cómo y cuánto de nuestra química cerebral, personalidad, inhibiciones, traumas, etcétera, le heredamos –ya sea por vía natural o cultural– a nuestros hijos?

PP: Muchas gracias, Maggie. Para concluir, ¿puedes recomendar algunos poetas contemporáneos?

MS: Leo mucha poesía contemporánea, así que mi lista es muy larga, pero una lista breve iría más o menos así: Brenda Shaughnessy, Jorie Graham, Natalie Diaz, Tracy K. Smith, Charles Simic, Beckian Fritz Goldberg, Carrie Fountain, Ada Limon, Dean Young, Ross Gay, Natalie Shapero.

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v

Esta es la primera entrega de una serie, a cargo de Pedro Poitevin, dedicada a la traducción de poemas. Algunas de las entregas aparecerán, como en el caso de esta, acompañadas de una conversación con el autor.

Si el lector desea proponer alguna versión, Pedro estará leyendo propuestas enviadas a elartedetransigir@gmail.com. Solo publicaremos versiones que tengan los permisos de traducción y publicación en orden.