Caricias de la esgrima | Letras Libres
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Caricias de la esgrima

Poeta

 

Como tu cuna no era innoble y a ella se asomaba un círculo distinguido, Cayo Andrenio, sabes que las Musas existen y hasta te impregnaste un poco de su halo bendito. Selectas, sin embargo, no han querido besarte. Luego, tú las acosas. Incurres en formar un cenáculo de poetastros, que administras como un equipo de futbol. Entre más ignoran del divino ministerio, más minutos los dejas jugar en la cancha, para que tu poca ciencia brille dos veces. Te coronan de mirto y laurel en un templo de cartón, a las afueras de un estadio. Insaciable, quieres hinchas y lectores.

 

Lingüista

Si hubo un tiempo en que estudiar la lengua era una prenda propia de artesano, es hoy un overol a la medida del obrero. Cuando voy por la oficina del lingüista parece que pasara por la maquila: al pedirle que elogie nuestro idioma, escupe; al preguntarle sobre otras lenguas, las ignora; sobre literatura, la desprecia. Indecorosas y bajas, son las únicas expresiones que le gusta glosar; su discurso es enervado e incoherente. ¿Hay que doctorarse para esto? Sin estudios, el populacho es lingüista. 

 

Advertencias

Hay algunos que llaman sinceridad a la desfachatez. Calígula y Thais son nombres de prostíbulos y Gula el de un salón de banquetes. He oído de un poemario que se titula Vergüenza. ¿Será un aviso?

 

Profesor

La madera no ha trabajado al carpintero, ni el panadero ha sido amasado por el trigo. Sin embargo, pasa por virtuoso el profesor que dice: “Yo he aprendido más de mis alumnos que ellos de mí”. Confesar la ineptitud no la disculpa.

 

Providencia

Yo amaba a una muchacha interesante: sabía ruso, cantaba, le gustaban los griegos. Al enterarse de una iglesia ortodoxa, se inscribió al coro, y fuimos. Los ortodoxos no hacen voto de castidad. El diácono me la bajó. Con todo, estoy tranquilo. Quedó en manos de Dios.

 

Inspiración

Los vates becados son crueles. Al desecarse la fuente de la inspiración, hay quienes ruegan por terremotos y catástrofes, migraciones y motines, con tal de sacar más versos expelidos al acaso del pavor cívico y la autosugestión. Con algo hay que rellenar las cuartillas. Lo que es desgracia para unos, para ellos es quincena bien habida.


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