Ana Teresa Torres, un secreto bien guardado | Letras Libres
artículo no publicado
Foto: anateresatorres.com

Ana Teresa Torres, un secreto bien guardado

Pocos novelistas tienen, dentro de las letras venezolanas, la talla de Ana Teresa Torres, quien ha hecho una obra con una voluntad radical de estilo y una visión comprometida con la literatura como oficio.

Los reconocimientos internacionales obtenidos por el poeta Rafael Cadenas y la publicación en editoriales de gran circulación internacional de autores como Alberto Barrera Tyszka, Karina Sáinz Borgo y Rodrigo Blanco Calderón le han dado proyección a la literatura venezolana más allá de sus fronteras. Pero tanto la crítica especializada como los hombres y mujeres dedicados al arte verbal saben muy bien que dentro de cada país hay escritores de primera línea. Se trata de tesoros secretos bien guardados, disponibles ahora en versión digital e impresa a través de los portales de ventas de libros. El papel de críticos, docentes, periodistas y escritores es dar a conocer estos tesoros, difíciles de descubrir dada la visibilidad y potencia de los circuitos propios de las grandes editoriales y la enorme cantidad de títulos existentes.

Desde mi perspectiva, no hay novelistas en Venezuela que superen a Ana Teresa Torres (1945) y a Victoria de Stefano (1940). La talla de estas narradoras, muy distintas entre sí en cuanto a propuestas estéticas, solamente tiene parangón con nombres como Ricardo Piglia, Elena Garro, Margo Glantz, Antonio Muñoz Molina, Fernando del Paso, Sergio Pitol, Javier Marías y Sergio Chejfec en el mundo de habla castellana. En nuestra vecina lengua portuguesa, el nombre sería sin duda Clarice Lispector. Desarrollar una obra de tal categoría en un país como Venezuela es muestra de una voluntad radical de estilo y de una visión comprometida con la literatura como oficio, las cuales trascienden la existencia de un público lector muy limitado y el desmoronamiento del mundo del libro, consecuencia directa de la tragedia que vive esta nación. De hecho, tanto Torres como De Stefano siguen escribiendo en medio de la debacle propiciada por la revolución bolivariana.

En esta oportunidad, me concentraré en la obra y trayectoria de Ana Teresa Torres. Nacida en Caracas el 6 de julio de 1945, pasó parte de su niñez y toda su adolescencia en Madrid, España. En 1964 regresó a Venezuela, vista como el verdadero lugar del futuro desde la perspectiva de una joven que vivía en la España franquista. Estudió psicología en la Universidad Católica Andrés Bello y se formó como psicoanalista, profesión que ejerció por años antes de dedicarse de lleno a la literatura, aunque Torres siempre tuvo claro su destino como escritora de ficción. En 1990 fue publicada su novela El exilio del tiempo por la otrora prestigiosa editorial venezolana Monte Ávila Editores, una ruptura dentro de la tradición de la novela histórica, género muy cultivado en Venezuela. Tal ruptura demostró no solamente un gran conocimiento de las técnicas novelísticas contemporáneas, sino también la explícita intención de remover perspectivas culturales sobre la representación ficcional de eventos históricos, ligados en especial a la mujer, a su mirada oblicua y necesaria. En el caso de Doña Inés contra el olvido (Premio Pegasus de Literatura 1998), Torres reconoce la influencia de Noticias del imperio, de Fernando del Paso, pero avanza en su propio camino al echar mano también de la escucha psicoanalítica para contarnos sobre la antiheroica Doña Inés, mujer testigo de siglos de historia nacional. Este desmontaje del heroísmo guerrero (y guerrillero de izquierda) tiene su realización plena en Los últimos espectadores del acorazado Potemkin (1999), novela fundada en la revisión de géneros tan disímiles como la autobiografía, la novela rosa, el cuento, la carta amorosa y el lenguaje periodístico. Este texto, por cierto, fue publicado por el Fondo de Cultura Económica (2010).

Su profusa y creativa intertextualidad, que le da cuerpo a voces narrativas muy diferenciadas, se manifiesta igualmente en la novela más centrada en el tema de la mujer dentro de la obra de Torres: Malena de cinco mundos (1997). Aquí se aparta de la realidad nacional venezolana para jugar con la reencarnación y establecer un vínculo entre mujeres de tiempos y lugares tan distintos como la antigua Roma, el renacimiento italiano, la conquista de Venezuela y la Caracas del siglo XX.

A partir del auge de la revolución bolivariana, Ana Teresa Torres asume el rol de intelectual e interviene en la vida pública. Fue presidenta del Pen Club, capítulo Venezuela, y formó parte del liderazgo de Gente de la Cultura. Su actividad como novelista no cesó, como bien atestiguan su novela erótica La favorita del señor (2001) y, posteriormente, Nocturama (2006), novela distópica fundada en noticias periodísticas que funciona como una suerte de profecía del desastre venezolano actual, aunque el nombre del país no aparece por ningún lado. Gran reinterpretación del cine postapocalíptico, Nocturama abrió la puerta a una forma de ficcionalizar el siglo XXI poco común en Hispanoamérica, pero que ha tenido resonancia en la novelística actual venezolana, tal como lo demuestra La hija de la española, de Karina Sáinz Borgo.

Ana Teresa Torres también ha publicado novela policiaca, además de textos ensayísticos sobre el oficio literario y el psicoanálisis. Su preocupación por el acontecer nacional la llevó al terreno de la historia de las ideas con su texto La herencia de la tribu. Del mito de la independencia a la Revolución Bolivariana (2009), el cual revisa las bases del militarismo y del espíritu jacobino que impregna la política en Venezuela. Dicho libro obtuvo una mención especial en el Premio Debate-Casa de América (2008), ganado en esta oportunidad por el mexicano Jorge Volpi con El insomnio de Bolívar. En 2013, Torres marca otro hito: La escribana del tiempo, recreación del poder político y religioso español antes de la independencia de Venezuela, con lo cual vuelve a la novela histórica.

Ana Teresa Torres sigue escribiendo. Su Diario en ruinas: (1998-2017), publicado en 2018, se trata de una crónica con fragmentos de su diario personal y de sus artículos de prensa, por medio de la cual se pueden conocer los puntos nodales de la historia de Venezuela en el siglo XXI. Aguardan otras sorpresas editoriales de esta autora, gran secreto de Venezuela que merece nuevos lectores y públicos más amplios.