Literatura de la droga: Charla con Salvador Elizondo | Letras Libres
artículo no publicado

  Literatura de la droga: Charla con Salvador Elizondo

En Autobiografía y Cuaderno de escritura, usted ha hecho referencias a la ancestral relación droga-cultura. ¿Qué influencia tiene esta relación en su obra?
     Desde los tiempos de Grecia, con la leyenda clásica de Sibila, que ingería no sé que tipo de droga para facilitar la expresión de los enigmas, hay casos clásicos en la literatura de ingestión de drogas. En la cultura moderna, está en primer lugar Thomas de Quincey, que empezó tomando las drogas por necesidad analgésica y luego se convirtió en un adicto que, al mismo tiempo, durante su adicción, sobre todo al opio, estudió sus efectos y comportamiento. Viene después Baudelaire. Estos dos autores son, para mí, las referencias fundamentales en el orden literario. Está el caso de Cocteau, que también se hizo aficionado al opio y luego escribió un libro que es un diario de su desintoxicación que se llama precisamente Opio y que es muy interesante. Esas son las referencias de mis influencias que puedo darle de la droga y la literatura, pero mi obra no tiene nada que ver con esto.

¿Está de acuerdo con la legalización de las drogas?
No, porque es ponerlas a la disposición de todos. Aunque no se sabe qué es peor porque, por ejemplo, en Estados Unidos, cuando prohibieron el alcohol, hubo mucha ilegalidad y crímenes. No puedo contestar esa pregunta de una manera definitiva, pensándolo bien no sé qué contestarle. Para controlar el narcotráfico posiblemente sí valga la pena legalizarla. Aunque yo creo que siempre habrá un tráfico aunque esté legalizada, porque habrá quienes la den más barata.

¿Cuál es su experiencia con las drogas?
No he tenido experiencia con las drogas. Yo he fumado ocasionalmente, como todos, marihuana, pero no la utilizo para escribir. No la concibo como un medio de inspiración. No tengo otra experiencia con las drogas más que las que le dan a uno en el hospital. La marihuana no tiene mucha importancia. Es una droga que a mí no me afecta, simplemente me adormece, o algo así. Me gusta más el alcohol, sobre todo ahora que he llegado a una edad en la que tengo achaques y encuentro que el whisky me gusta porque es analgésico y produce bienestar. Pero nunca me emborracho. Una vez traté de comer peyote, pero no pude porque me repugnó el sabor.

¿Las culturas rituales utilizan las drogas como instrumento de comunicación mística?
Todas las culturas rituales buscan una comunicación con el más allá. Creo que todos los ritos tienden a eso: establecer una comunicación con otras fuerzas desconocidas o que están latentes, y por medio de las drogas se supone que se llega a esta relación con el mundo trascendente. Son culturas sumamente ajenas a la concepción judaicocristiana-occidental.

El fenómeno del desarrollo de los sentidos de Rimbaud y el efecto de la sinestesia, ¿cómo funcionan en la literatura?
El fenómeno de los sentidos de Rimbaud funciona en la literatura como si estuvieran todas las experiencias clasificadas en un tablero con regletas de sentidos que se pueden mover y coordinar de diferentes maneras. La sinestesia es percibir los sonidos y la música como efectos luminosos o las sensaciones visuales como sonoras, provocando una alteración de los sentidos, y esto era algo que Baudelaire buscaba a través de sus experimentos literarios. -