Venezuela, país fuera de servicio | Letras Libres
artículo no publicado

Venezuela, país fuera de servicio

En País fuera de servicio, Paula Vásquez Lezama revisa la serie de sucesos que terminaron con el colapso de un país donde el estado de excepción es la regla, y que se ha convertido en la muestra más extrema de los peligros a los que conduce una izquierda que no concibe mediadores entre el líder y las bases de la sociedad.

¿Por qué Venezuela está arruinada y el futuro de la nación desapareció del radar de los hombres y mujeres de mi país? ¿Puede verse como anticipación del futuro que prevén los expertos en colapsología, quienes se ocupan de los posibles escenarios del planeta frente al cambio climático, entre los cuales se encuentra la destrucción de los servicios públicos y la imposibilidad del abastecimiento de comida a precios razonables y dentro de un marco legal? Las respuestas a estas preguntas se pueden encontrar en País fuera de servicio. Venezuela de Chávez a Maduro (Siglo XXI, México, 2020), de la socióloga y antropóloga venezolana y también ciudadana francesa Paula Vásquez Lezama, investigadora titular del Centre National de la Recherche Scientifique (CNRS, París, Francia). Vásquez Lezama describe su texto como una: “(...) genealogía personal del colapso de un modelo, de un sistema político, a menudo malentendido por ininteligible”. Desde la etnología se revela el hilo entre las vidas individuales, la historia, la economía y el dispositivo de poder revolucionario.

Venezuela, como bien indica la autora, es la muestra más extrema de los peligros a los que conduce la izquierda que se inspira en el pensamiento de autores como Ernesto Laclau, quien sospecha de la institucionalidad por considerarla conservadora. Sin mediadores entre el líder y las bases de la sociedad, la revolución bolivariana concedió el poder absoluto a Hugo Chávez y a la nomenclatura, en el sentido que tenía esta palabra en los países deudos del estalinismo. Desmontó todo, desde las instituciones del Estado liberal –fundadas en la separación de poderes, la alternabilidad en los cargos políticos, la confianza en el voto y la convivencia entre adversarios–, pasando por la educación pública y privada y el sistema de salud, hasta la capacidad instalada en cuanto a servicios públicos, abastecimiento y parque industrial. La revolución destruyó la gallina de los huevos de oro, Petróleos de Venezuela (PDVSA), considerada una de las grandes empresas del ramo a nivel mundial en el pasado. Convertida en chatarra ya antes de las sanciones que le impuso el gobierno de Donald Trump en 2019, produce apenas unos pocos cientos de miles de barriles de petróleo.

El primer capítulo del libro, “La excepción se convierte en la regla o cómo instaurar una dictadura”, señala el tránsito de un autoritarismo competitivo –término con el que Steven Levitsky describe a regímenes antiliberales con respaldo electoral– a una dictadura. Sigue la trayectoria represiva del régimen de Nicolás Maduro, la cual tiene un punto de inflexión en 2014 y un punto culminante en 2017, después de que la oposición obtuvo un triunfo electoral rotundo en 2015, al alcanzar los dos tercios del parlamento. Tal victoria se desconoce con argucias legales y, so pretexto de la “guerra económica” –supuestamente llevada a cabo por el empresariado venezolano con la complicidad de la “derecha colombiana” y el “imperialismo yanqui”–, el estado de excepción se hace regla y la oposición sale deshecha en el camino ante una tiranía sin contemplaciones, cuya pasión política más conspicua es el resentimiento.

En el capítulo “Sobre la depredación. Un punto de vista personal”, se entretejen la biografía y la vida familiar de Vásquez Lezama con el enorme salto social, político y económico que ocurrió en Venezuela entre los años 40 y 80 del siglo XX. En este período se separan la izquierda democrática y antidemocrática, principalmente en las universidades públicas autónomas, pero también en instancias como el parlamento. La izquierda antidemocrática respaldó el militarismo revolucionario de Hugo Chávez; la democrática ha sido objeto de persecución y ataques, entre otros temas, por su denuncia contra la desbordante corrupción. En medio de una economía pesadillesca, con desabastecimiento e hiperinflación, la depredación ha sido esencial en el mantenimiento de la dictadura, pues asegura fondos y voluntades más allá de la ideología.

“El petróleo. La clave está en el subsuelo” dibuja el ambivalente discurso frente a este recurso natural, considerado milagroso y demoníaco. Qué hacer con el petróleo ha sido el quid de la política económica y social venezolana. En el capítulo se establecen los hechos alrededor del desarrollo y expansión de la industria petrolera (por demás desprestigiada hoy en día, por sus efectos sobre el ambiente) y se deja claro que la leyenda de que Hugo Chávez nacionalizó el petróleo no es más que una mentira repetida por la izquierda antiliberal internacional. En realidad, desde la expulsión de 18 mil profesionales calificados de la industria en 2003, fue muy clara la intención de dejar sin autonomía a PDVSA, evidente en el descuido y uso equivocado de las instalaciones. La catástrofe de la refinería de Amuay en 2012, con su huella de destrucción, muerte y sangre, es la prueba de la ineptitud revolucionaria, que echó abajo una larga tradición de excelencia profesional en el campo de los hidrocarburos. Este mismo modelo inauditable, que desprecia el conocimiento, la legalidad y la capacidad técnica, está destruyendo la Orinoquia venezolana, ecosistema extraordinario sometido, a través del proyecto Arco Minero, a la lógica del extractivismo brutal.

En “El abandono” se describe al colapso del sistema de salud y del abastecimiento de comida. Gente sin acceso al transporte público trata de moverse al otro lado de la ciudad de Caracas para curar a una hija enferma con leishmaniasis, mientras la humillación y el mercado negro lanzan a los hombres y mujeres, unos contra otros, a una carrera mortal de supervivencia. La miseria cunde por doquier, la desconfianza se vuelve moneda corriente y los medios de pago para los bienes de consumo disponibles no pueden cumplir su función; por ejemplo, el dinero efectivo escasea y se vende por el doble de su valor en negocios pequeños. El liderazgo de Juan Guaidó no logró sus objetivos y el gobierno cubano sigue apoderado de aspectos estratégicos de la vida nacional, como el control de los documentos de identidad. Colonia de una republiqueta paupérrima como Cuba, Venezuela es la encarnación en la realidad de las distopías del cine y la literatura del siglo XX. No es casualidad que en “Epílogo: como si fuera un país en guerra” se hable sobre la migración masiva y la crisis humanitaria.

Publicado originalmente en francés (Pays hors service: Venezuela: de l´utopie au chaos. París: Libelle, 2019), el texto de Paula Vásquez Lezama es referencia ineludible para entender lo inentendible: cómo un país que en este siglo recibió casi un millón de millones de dólares por renta petrolera se encuentra en la ruina a cuenta de una revolución apoyada por la izquierda internacional. Como bien señala la autora, la hostilidad y el silencio que ha enfrentado en el medio intelectual francés de izquierda repite la desoladora historia de tanta gente cegada por el comunismo en la centuria pasada, experiencia compartida por hombres y mujeres de escritura y academia que hemos intentado explicar la verdadera naturaleza de la revolución bolivariana. Por fortuna, ya contamos con País fuera de servicio para continuar esta tarea.