Entre el cielo y el suelo | Letras Libres
artículo no publicado

Entre el cielo y el suelo

 

Brian Connaughton

Entre la voz de Dios y el llamado de la patria. Religión, identidad y ciudadanía en México, siglo XIX

México, UAM/FCE, 2010, 460 pp.

 

Historiador acucioso del México del siglo XIX, Brian Connaughton nos ofrece el fruto de veinte años de investigación. Este libro corrobora la importancia de sus pesquisas y aportaciones interpretativas, al tiempo que satisface la necesidad de sus lectores, que deseábamos ver reunidos muchos artículos suyos, hasta ahora desperdigados en revistas y libros colectivos. No es la primera vez que el autor recopila trabajos propios y, como en un libro anterior, los aquí reunidoshan sido revisados y organizados coherentemente. Así, la introducción y los primeros capítulos –centrados en problemas historiográficos y metodológicos– permiten entender las aportaciones concretas del libro y reconocer los caminos abiertos por historiadores como David Brading, Nancy Farris, Carlos Herrejón, Ana Carolina Ibarra, Carlos Marichal, Annick Lempérière, Josefina Z. Vázquez y William Taylor, entre muchos otros. Por su parte, la coda ofrece una reflexión conclusiva sobre la transformación de la identidad nacional: un elemento que puede dar sentido a los procesos y fenómenos políticos y culturales explorados a lo largo de más de quinientas páginas.

Mediante ejemplos concretos y preguntas que apuntan a problemas de larga duración, el autor discute elpapel del catolicismo en la historia política del México independiente. Al hacerlo se aleja de la perspectiva tradicional del conflicto entre Iglesia y Estado. Inevitablemente, un capítulo aborda la ruptura de la década de 1860; pero la mayoría se ocupa de las cuatro décadas anteriores, cuando la alianza con la Iglesia era considerada indispensable por un Estado católico. Connaughton estudia las aristas de esa compleja relación, que se tornó más problemática después del rechazo del papa a la independencia de México en 1824. El ejercicio virtual del patronato –por parte del gobierno federal o de los estados– desató muchos conflictos en la década de 1830; pero en algunos casos la relación mejoró, como ocurrió en Oaxaca durante el gobierno de Juárez en la década de 1840. No obstante, la guerra contra Estados Unidos (1846-1848), la crisis económica y las presiones internas y externas sobre los bienes eclesiásticos radicalizaron las posiciones políticas a nivel nacional.

Con un tono crítico y propositivo, el libro aborda los misterios de la paulatina secularización de la sociedad mexicana. Si esto tuvo que ver con la debilidad del alto clero y con el desprestigio de los sacerdotes, resulta necesario discutir hasta qué punto se trató de una novedad o de un fenómenoprevio a la independencia. Para ello, el autor se nutre de diversas investigaciones sobre el sacerdocio en las últimas décadas del dominio español, sobre las relaciones entre la Corona y el estado eclesiástico y sobre la división profunda del clero durante los conflictivos años de 1808 a 1821. El problema de las rupturas y continuidades en la historia de la Iglesia novohispana/mexicana está presente en varios capítulos; y en este sentido es particularmente significativa su investigación sobre el ministeriode asuntos eclesiásticos, cuya documentación permite observar la relación cotidiana del gobierno con los obispos, los conflictos al interior del clero, los procesos seguidos por provisores eclesiásticos y la negociación de casos delicados, como el procesomilitar del padre Arenas, acusado de traición a la patria. En cuanto a la debilidad coercitiva de la Iglesia, me pregunto si no habría sido conveniente dar mayor realce a las consecuencias de la desaparición de la Inquisición, un aspecto solo mencionado de manera tangencial.

Al estudiar la complejidad de la cultura política eclesiástica, el autor recuerda que la crítica al autoritarismo del alto clero y los argumentos a favor de un catolicismo más libre se gestaron en los debates de las Cortes reunidas en Cádiz (1810-1814). Subraya la tradición gaditana del liberalismo mexicano y enfatiza su impronta eclesiástica. Numerosos hombres de Iglesia debatieron en aquella asamblea una reforma simultánea del trono y del altar, y muchos de ellos continuaron debatiendo en los congresos del México independiente. De ahí que algunos eclesiásticos mexicanos fueran federalistas y liberales, como Ramos Arizpe o Servando de Mier, quien en 1825 cuestionaba abiertamente la autoridad del papa, que había rechazado la independencia. En otros capítulos, Connaughton sostiene que la cultura política de la primera mitad del XIXdebió mucho al juego, bastante azaroso de “tres dados”: los pronunciamientos militares, la ley y la opinión pública. A este último aspecto concede bastante atención. Estudia distintos debates políticos sostenidos en la folletería de la época (en la época de la folletería) y analiza la presencia cambiante de elementos religiosos en la retórica política. En particular, estudia la metáfora del corpus místico (la idea de unidad social, representada en el cuerpo místico de Jesucristo), presente en los discursos cívicos, y la manera en que se fueron transformando hasta proponer los valores singulares de una ética ciudadana. El autor señala el uso recurrente de metáforas familiares (la idea de una madre patria y la noción de hermandad); y llama la atención sobre el fracaso del discurso oficial de Santa Anna, quien en su último mandato trató de integrar a la retórica de unidad el elemento providencialista del héroe salvador. En contraposición a esta novedad, el discurso liberal se fortaleció, desde la oposición, en la cultura política.

Entre la voz de Diosy el llamado de la patria puede resultar difícil para el lector común, pues requiere un conocimiento previo y no tan superficial de la historia política de México. No obstante, la prosa es clara y la argumentación muy sólida. Los interesados en la historia de la política, de la religión, de la Iglesia, del discurso y de la cultura política –en el sentido más amplio que se quiera dar a este concepto– tienen a su alcance un libro indispensable para entender los primeros cincuenta años del México independiente. ~