La recomendación del mes... | Letras Libres
artículo no publicado

La recomendación del mes...

Alto paseante errabundo, haz una escala instantánea con objeto de acatar la señal inesperada que reclama tu sesera para que, maceta al fin, se deje regar un poco por la linfa estrepitosa del saber y la razón. Este mes ya premilenio harás bien, lector amigo, empapándote un instante en la prosa nutritiva, y en las ideas desde luego, de un autor fundamental. José Cueli se nomina y en La Jornada publica (qué digo publica: teje; qué digo teje, tatúa) crónicas alabastrinas sobre toros y la unam. ¡Qué florituras verbales! ¡Qué escarbadas de psiquismo! ¡Qué de encajes sabrosones! ¡Qué claridad luminienta! Los párrafos que calamos en este menú del arte aparecieron de origen el día 23 de julio de este año finmilenial.
     Suyo ante el altar del buen decir, — Eddie de Tours y Towers
La lucha es cada día más encarnizada. Ahora bien, sólo lo victorioso alcanza prestigio. Quien gana gana, y cualquiera puede ser la forma en que gane, no importa.
A pesar de la subjetividad, estas abstracciones pueden no serlo porque del cultivo de la subjetividad y de su independización de toda forma violenta emerge la cultura.
La unam expresa, cercada por el silencio, lo que la realidad muestra, lo que el logos encubre: la contradicción, el inconsciente, lo oscuro. La parte sombría, el lado oscuro del radical trágico mexicano.
El aquí y el ahora puede verse representado por las pláticas entre el cgh y los representantes de la Rectoría, sin embargo, ese pero nunca contener la sombra, las sombras que no acogen el sentido que manifiesta el conflicto que parece trasciende la coyuntura al traspasar la complejidad de la superficie política, en cuyas dos partes convergen diferentes ideologías, grupos y lenguajes (simbologías).
No es por su filosofía por lo que los estudiantes del cgh alcanzan notoriedad, sino por la frescura de su pasión, por el lánguido misterio de su escepticismo frente a la realidad, expresado en su "escribir interno" que no implica dejar huellas sin borrarlas. No mostrarse presente, sino ausente en el encubrimiento del ser al escapar de las leyes de la política y situarse en la pasión irracional que crea un lenguaje sin sentido, pero que comunica aún sin informar. -