De 'Explicaciones no pedidas' | Letras Libres
artículo no publicado

De 'Explicaciones no pedidas'

 

28

 

Cuando las nubes bajan demasiado a la tierra, sobre los muros del patio de la Cárcel Municipal, los reos dibujan con trozos de carbón estas figuras: mujeres de senos y culos demenciales, trenes desapareciendo en túneles sin salida, ondulantes parvadas de zanates volando hacia el ojo de Dios.

 

45

(la muerte niña)

 

Despertando sobre mi alma, sentí su alegría de nido con polluelos. Su vaho de río despertando en la madrugada me prometió una nodriza ciega. A decir verdad, había en ella mucho de agua turbia y de camino fugaz. La presentía, sí, como tacto de piedra con musgo o música que no quiere dejar de oírse. Nada me salva ahora de acabar muriéndome, otra vez, en el día de mi bautizo, llevándome de este mundo la imagen de una hormiga alada dormida en su ombligo.

 

89

(Kaspar Hauser)

 

Hundido en la rabia de un lenguaje que se está acabando, trastabillo, doy de tumbos, me embarro en inmemoriales barros, desgañito a todos mis loros hasta ensordecer la bruma y desvarío (con fiebre de herrero) en la combustión solar del día más largo del año para condenarme ante el vulgo, sin haber gastado (en mi defensade bandolero de músicas ocultas) una sola vocal de agua dulce.

 

94

(habla Marcial Maciel)

 

Ofrecería mi lecho de inmaculada inmoralidad al barbero de Sevilla, poseedor de las barbas de la lujuria, sin que con ese soborno me alcanzara para vender carroña en Malebolge. Y tal vez, para apagar falsos fulgores en torno de mi caridad, cederé el timón de mi alma a la penumbra (esa demagoga de mis luciérnagas), dispuesto a anunciar el fin del mundo apenas seque las lágrimas de mis corderos sacrificados. ~

 

Libro de próxima aparición bajo el sello de Bonbos-Fonca


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