Dame, tierra, tu noche | Letras Libres
artículo no publicado

Dame, tierra, tu noche

En tus aguas profundas, en su quietud de jade, acógeme, tierra espectral. Tierra de silencios y brillos, de sueños breves como constelaciones, como vetas de sol en un ojo de tigre. Dame tu oscuro rostro, tu tiempo terso para cubrirme, tu suave voz. Con trazos finos hablaría. Con arenas de cuarzo trazaría este rumor, este venero entre cristales. Dame tu noche; el ígneo gesto de tu noche para entrever. Dame tu abismo y tu negro espejo. Hondos parajes se abren como fruto estelar, como universos de amatista bajo la luz. Dame su ardor, dame su cielo efímero, su verde oculto: algún sendero se abrirá para mí, algún matiz entre sus costas de agua. Entre tus bosques de tiniebla, tierra, dame el silencio y la ebriedad; dame la oblea del tiempo; la brasa tenue y azorada del tiempo; su exultante raíz; su fuego, el eco bajo el ahondado laberinto. Dame tu soledad. Y en ella, bajo tu cielo de obsidiana, desde tus muros, y antes del nuevo día, dame en una grieta el umbral y su esplendor furtivo. ~