Tres nuevos cajones con llave: sobre ilustradoras mexicanas | Letras Libres
artículo no publicado
Ilustración: María José Ramírez

Tres nuevos cajones con llave: sobre ilustradoras mexicanas

El trabajo de ilustradoras mexicanas enriquece la representación de lo femenino con humor, inteligencia y destreza, además de enfrentar los temas más relevantes del momento.

En 2018, dediqué dos de las entregas de esta bitácora ­–1, 2– al trabajo de mujeres mexicanas que están revolucionado el panorama de la ilustración con inteligencia y humor con cambios que revelan un interés en explorar la representación visual de lo femenino para mostrar los retos que ser mujer representa en un país al que todavía le queda un largo camino que recorrer en términos de equidad de género: Abril Castillo, Rachel Levit, Andonella, Gala Navarro, Jimena Estíbaliz y Pamela Carrington.

Para no perder el hilo y seguir de cerca un movimiento que ha avanzado tanto en los últimos años, quisiera hablar de otras tres ilustradoras cuyo trabajo mantiene un relación estrecha con temas relevantes para las mujeres hoy.

Ana Karenina, por ejemplo, ha explorado algunos temas centrales del feminismo actual, como el movimiento body positive, que cuestiona la manera en que la hegemonía corporal impuesta por el patriarcado pone algunos cuerpos por encima que otros, midiendo su valor a través de la satisfacción de la visión masculina. Pero nadie tiene la obligación de tener un cuerpo con ciertas características, dice Ana Karenina: marginalizar los cuerpos equivale a marginalizar a las personas a los que éstos pertenecen. ¿Cómo nos relacionamos con nuestro cuerpo, partiendo de que todos merecen ser tratados con el mismo respeto?

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Ana hace un esfuerzo constante por levantar la voz a través del dibujo, intentando que las imágenes lleguen lo más lejos posible y disparen diálogos que contribuyan a mejor la situación de las mujeres. En sus propias palabras: “… yo no voy a hacer que un hombre cambie su opinión. Siempre tendrán un argumento defensivo. En cambio, es más fácil discutir este tema con las mujeres, porque ellas sí reconocen y entienden las injusticias: las viven a diario”.

Además de ilustradora, Ana es una gran tatuadora y a menudo comparte su trabajo en su cuenta de twitter, por ejemplo esta serie sobre por qué ya no discute sobre feminismo con hombres:

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El trabajo de María José Ramírez también responde, a su manera, a la exclusión histórica de las mujeres en el arte. “Que más personas tengan acceso a la particularidad de nuestros relatos”, dice, “sólo puede enriquecer la forma en la que somos vistas las mujeres como individuos, fuera de los roles que nos han sido asignados socialmente”.

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María José captura a través de la ilustración algo que no siempre puede definir verbalmente. Mucho de su trabajo está centrado en el mundo de la naturaleza y los animales, a los que a veces retrata en situaciones cómicas o hermosamente absurdas. Por lo demás, también es una excelente escritora, como se puede comprobar aquí.

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Hilda Palafox es otra de las ilustradoras mexicanas que ha enfocado su trabajo en el papel que mujeres (¡y niñas!) juegan en lo sociedad. Gran parte de su obra tiene como centro la feminidad, muchas veces relacionada con elementos de la naturaleza: plantas, animales, paisajes. Es sus propias palabras: “Las niñas, el amor, la lluvia y la música son mis mayores inspiraciones. Cuando las dibujo, las magnifico y la gente siente empatía con ese personaje: un ser poderoso, que a la vez es frágil con su estética, pero con una gran fuerza interior. Es lo que siempre represento en mi dibujos, quiero inspirar a las mujeres y que sientan que ese es su reflejo, ser poderosas.”

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Con este tipo de trabajo, Hilda Palafox ha impartido cursos y ha participado en varias exposiciones individuales y colectivas, incluyendo la muestra #VivanLasMujeres, en el marco de la campaña de Amnistía Internacional sobre violencia de género.

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Estas tres ilustradoras, junto que las seis de las que hablé el año pasado, desafían todos los días la estética dominante establecida por el patriarcado. Sus imágenes llevan mensajes que con frecuencia llegan más lejos que las palabras, o al menos a lugares distintos: ideas sobre el cuerpo, la sexualidad y la urgente necesidad de abrir espacios que, aunque nos pertenecen, llevan décadas cerrados para nosotras. El camino es largo, pero poco a poco se va acortando y llenando de color con ilustradoras como ellas.