Por qué recordaremos al 2018 | Letras Libres
artículo no publicado

Por qué recordaremos al 2018

Buscando hacer un mínimo recuento del 2018, le preguntamos a creadores y especialistas en distintas áreas –desde la danza y la música hasta la política ambiental y el desarrollo informático– que recordaran un acontecimiento –solo uno– de especial importancia dentro de su disciplina, que haya tenido lugar este año. Esto es lo que nos dijeron.
Un año no puede reducirse a diez, cincuenta o cien obras, personajes o momentos, y difícilmente habrá una coincidencia universal en cuanto a cuáles deben ser. Por eso, las listas de fin de año siempre son un esfuerzo incompleto y discutible. Esta no es la excepción.

Manuel Arias Maldonado, profesor de ciencia política

El acontecimiento medioambiental más relevante del año que termina es, en realidad y como corresponde al Antropoceno, un acontecimiento socioambiental: la revuelta de los llamados “chalecos amarillos” contra el aumento de la fiscalidad del diésel implantada por el gobierno francés a iniciativa del presidente Macron. Este ha dicho acertadamente que en esta protesta colisionaban el “fin del mundo” que es necesario prevenir reduciendo las emisiones de CO2 y el “fin de mes” al que se esfuerzan por llegar los ciudadanos más golpeados por la subida del combustible. Se ha hecho así visible un foco de conflicto que habrá de ser gestionado con acierto por las políticas climáticas, que carecerán de la necesaria legitimidad y quizá no puedan llevarse a cabo sin procurar reemplazos adecuados para el transporte impulsado por energías fósiles allí donde la movilidad individual sigue siendo ineludible. En una palabra: los conflictos climáticos ya están aquí.

 

Gina Cebey, historiadora y ensayista

Lo más trascendente para el ámbito de la arquitectura mexicana ocurrió en un remoto paraje de Texcoco, en un lugar en el que muy pocos de nosotros alguna vez nos paramos. Ahí, una obra de miles de millones de dólares se convirtió, por fin, en tema central de la política nacional. Acostumbrados a que las grandes obras sean discutidas en los despachos arquitectónicos y las oficinas de gobierno; y generalmente gestadas, proyectadas y asignadas con absoluta opacidad y verticalidad, este año sin embargo, una consulta popular colocó el proyecto constructivo más ambicioso del sexenio en el espacio público, a la vista de todos.

Ya sea que estemos o no de acuerdo con la obra, con los mecanismos de la consulta, o con la cancelación –creo que aún existe un largo camino por meditar en torno a las consultas como mecanismos para decisiones democráticas– lo cierto es que, por sus costos, efectos ambientales, e impactos a futuro, la obra del NAICM merecía ser puesta a debate.

 

Leo García, desarrollador web y analista de tendencias de Twitter

En 2018, China, junto con sus aliados y protegidos comerciales Alibaba, Baidu y Tencent, tomó ventaja en el desarrollo de la computación cuántica, rebasando a Estados Unidos con Google, IBM y Microsoft. Las patentes registradas por el gobierno chino relacionadas con esta tecnología duplican a las registradas por el gobierno estadounidense.

La computación cuántica promete multiplicar de manera exponencial la capacidad de procesamiento y almacenamiento de información.

Quedarse atrás en esta carrera implica riesgos. Una computadora cuántica, en palabras de los investigadores chinos, promete hacer que la más poderosa supercomputadora existente se vea como un simple ábaco. Así, la tecnología de cifrado y encriptación de información actual no representaría ningún reto para un sistema basado en cómputo cuántico, con lo que los estándares actuales de seguridad en las comunicaciones militares y financieras modernas perderían su eficacia.

Pasarán por lo menos 20 años antes que la computación cuántica sea un estándar comercial, pero los esfuerzos que las naciones están haciendo confirman que, si en los años 50 y 60 las superpotencias se enfrentaron en la carrera aeroespacial, y en los 70 y los 80 buscaron tener el poder nuclear, hoy compiten por la primacía en el arma más moderna: la información.

 

Emilio Hinojosa Carrión, compositor y artista sonoro

En mayo de 2018, el compositor Iván Naranjo y el percusionista Chris Cogburn participaron en la serie Conciertos arquitectónicos XT, en Ex Teresa Arte Actual, con la pieza “Resonance” para electrónica y percusiones. Este mismo año grabaron dicha pieza, con algunas variaciones, en el Laboratorio Arte Alameda con réplicas en vivo en espacios como St. Martin’s Lutheran Church, en Austin, y en la Escuela Pía de Aguascalientes. A través de mediciones acústicas del espacio y de los sonidos de los instrumentos elegidos ­­–que en cada sede fueron distintos: tarolas, platillos, campanas, etcétera– Naranjo y Cogburn hacen que el recinto se convierta en un intérprete más de la pieza. Lo logran acentuando características, enmascarándolas, denostando los materiales y haciendo un permanente juego de percepción aural. El sonido termina entonces siendo canibalizado, creando una inmensa duda sobre si lo que se escucha proviene del espacio, de la combinación entre frecuencias y arquitectura o si es mero producto de la imaginación.

 

Hayde Lachino, crítica de danza

Las mujeres encontraron en la danza un ámbito desde el cual validarse, dialogar y construir mundo. Las rupturas estéticas del siglo XX en la danza tienen en las mujeres a sus principales protagonistas. Tatiana Zugazagoitia y Carmen Correa encarnan a dos de estas mujeres en la puesta en escena Anna Pavlova e Isadora Duncan: Diálogos, donde ambas se encuentra en una estación de tren después de morir y van narrando su vida, lo que da pie para presentar coreografías en donde podemos ver sus contribuciones a la danza.

Las intérpretes mexicanas son artistas de altos vuelos que logran que el público pueda tener una idea de la grandeza de las mujeres que encarnan y de la importancia de su obra. Una fina puesta en escena profundamente femenina, caracterizada por una delicada poesía, por el sentido del humor y por la sutileza de las danza. Obra con un sentido pedagógico que conmueve, emociona y llena de gozo por ver cuerpos de bailarinas que dominan la escena con maestría.

 

Alejandro Magallanes, artista gráfico y diseñador

Desde mi punto de vista, y ni modo, siendo juez y parte, la actividad de diseño más importante en 2018 fue el AGI Open, la conferencia anual de la Alianza Gráfica Internacional (asociación que reúne a muchos de los diseñadores gráficos más destacados del mundo desde mediados del siglo XX). En un principio, el congreso tendría lugar en Estados Unidos, pero como grupo decidimos que fuera en la Ciudad de México, y le nombramos El otro lado, The Other Side. Se llevó a cabo el 28 y 29 de septiembre en el Conservatorio Nacional de Música, emblemático edificio de Mario Pani, con conferencias de Paula Scher (Estados Unidos), Christoph Niemann (Alemania), Tin & Ed (Australia), Paul Sahre (Estados Unidos), Karin Fong (Reino Unido), Javier Mariscal (España), Patrick Thomas (Reino Unido), Huda Smitshuijzen AbiFarès (Holanda), Selva Hernández (México), Anna Lena von Helldorff (Alemania), James Brown (Australia), Alejandro Paul (Argentina), Dr. Alderete (México), Elaine Ramos (Brasil), Hjalti Karlsson (Estados Unidos), Richard van der Laken (Holanda), Alex Jordan (Francia), Niklaus Troxler (Suiza), Flávia Nalon & Fábio Prata (Brasil), Po oroni Rhee (Corea del Sur).

Cabe decir que estas conferencias no tienen fines de lucro, sino que forman parte del Congreso que anualmente tiene la asociación, y es una forma de agradecer al país huésped.

 

Ana Elena Mallet, curadora independiente

En cuestiones de diseño fue un año desigual. A pesar de que la Ciudad de México tenía el nombramiento como Capital del diseño y que hubo una serie de eventos alrededor del asunto, lo cierto es que estos no lograron democratizar la idea de diseño, para qué sirve y por qué es importante. Aún así hubo muchas cosas que valieron la pena.

Para mí la mejor pieza fue “Balance”, de Joel Escalona, en Zona Maco Diseño. Escalona logró a través de una pieza bella y con un concepto basado en el equilibrio hacer una reflexión sobre los diálogos y contradicciones del diseño mexicano: lo artesanal y lo industrial, los materiales tradicionales y las nuevas tecnologías. Una pieza bien lograda y con contenido.

La exposición más notable fue Colección de momentos: Diseño en México 1999-2015, de Cecilia León de la Barra en el Museo Universitario del Chopo, la cual nos recordó la importante producción de diseño que se ha dado en el país desde los noventa y la gran variedad de técnicas y propuestas.

La mejor colección fue Julio x Francisco Cancino. Me entusiasmó enormemente ver a una empresa de mayoreo mexicana apostar por un diseñador mexicano. La colección es bellísima y marca la pauta para que la industria comience a tomarse el diseño en serio y a integrar diseñadores nacionales en sus filas o, al menos, en sus colecciones.

 

Enrique Olmos de Ita, dramaturgo y crítico de teatro

La Compañía de Teatro Penitenciario es un proyecto de impacto social, bajo el auspicio del Foro Shakespeare, cuyo objetivo es la reinserción social de los internos a través del arte y la cultura. Esto se cumplió plenamente en el Teatro de la Ciudad durante la Muestra Nacional de Teatro, cuando, los actores internos obtuvieron un permiso especial para ofrecer Ricardo III (versión 0.3), versión desesperanzadora de la tragedia de Shakespeare, basada en el resentimiento y rencor hacia los demás. La obra estuvo dirigida por Itari Marta.

 

Alonso Ruvalcaba, crítico gastronómico

Afortunadamente, en cocina ha ido desapareciendo la superstición prescriptiva de la autenticidad. Ahora sabemos que lo auténtico, si lo es, lo será subjetivamente. Pero de una forma no prescriptiva sino descriptiva, al menos en el DF, la autenticidad percibida nos sigue pareciendo fascinante. Ningún lugar en 2018 capturó esa fascinación mejor que Baltazar, un localito minúsculo, verde pastel y color crema, ubicado en Bolívar, que parece menos pensado que traído a la ciudad en una máquina del tiempo. Son tacos árabes tan poblanos como el máximo de los poblanos. Uno está ahí y parece incomprensible que esta pequeña taquería no esté ubicada en Puebla y haya nacido hacia 1940. En realidad no tiene ni tres meses de vida. ¿Son buenos tacos árabes? Probablemente. ¿Es Baltazar un pequeño milagro de la ingeniería humana? Sin lugar a dudas.

 

Paola Tinoco, escritora, editora y promotora literaria

El Hay Festival Querétaro es uno de los eventos culturales más nutridos e interesantes que haya visto en la última década. Por su programación desfilan lo mismo escritores y premios Nobel que músicos, cineastas o científicos. Diversas manifestaciones artísticas concentradas en cuatro días de otoño, usualmente en ciudades pequeñas donde los asistentes pueden ir andando a todas las actividades programadas. El formato propicia la cercanía y facilita un vínculo entre participantes y público en una convivencia única.