López-Gatell narra el 7-0 de Chile contra México | Letras Libres
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López-Gatell narra el 7-0 de Chile contra México

En una incursión imaginaria en la narración deportiva, el subsecretario de Salud relata el fatídico encuentro que tuvo lugar durante la Copa América Centenario 2016.

El cuadro mexicano rápidamente se va al ataque y, por consiguiente, mitiga el riesgo que podría ocasionar la delantera rival. Compuesto por Puch, Vargas y un tal Alexis Sánchez, considero que el ataque chileno no representa un peligro mayor para la selección nacional, así que no es necesario aplicar el marcaje personal. La consecuencia no deseada de la estrategia mexicana es que el mediocampo chileno comienza a apoderarse de la pelota, como advertí que ocurriría. Al minuto 15, el mediocampista Díaz dispara de media distancia y Guillermo Ochoa rechaza de forma eficaz. Lamentablemente, el balón cae en los pies de Puch, quien anota el primer gol del partido. Considero que se trata de un contratiempo pasajero, que la selección mexicana no tardará en subsanar.

Así lo comprueban los siguientes minutos. Si bien nuestra selección rara vez penetra la media cancha rival y apenas tira a gol, cabe destacar la pericia de la estrategia aplicada por el técnico Juan Carlos Osorio, quien logra que los chilenos solo anoten un gol más.

Los comentaristas deportivos de las empresas oligopólicas mexicanas indican que Osorio debería hacer cambios estructurales en su defensa. Sugieren el ingreso del veterano Rafael Márquez para poner orden, como si los dos goles que ha recibido la selección fueran culpa de la defensa y no de otros factores adicionales que seguramente mitigaron la capacidad defensiva de México en este partido. Pienso, por poner solo un ejemplo, en el clima del condado de Santa Clara, un lugar lluvioso, donde un equipo andino como Chile desafortunadamente es capaz de jugar con más soltura que un equipo mexicano.

El arranque del segundo tiempo pone en evidencia que México ha optado por la estrategia correcta para subsanar el marcador. El acontecer del partido nos otorga pruebas fehacientes de que no existen problemas estructurales en la defensa mexicana y que lo indicado era fortalecer el mediocampo y la delantera para poner en peligro al rival. Por eso destaco la incorporación de Carlos “el Gullit” Peña, un jugador de intachable fuerza moral, con el que México podrá tempranamente incomodar a la defensa chilena. Al minuto 48 Sánchez es el causante del tercer gol en contra. Osorio, no obstante, ha hecho bien las cosas. Una de las consecuencias no deseadas de fortalecer el ataque cuando tu defensa atraviesa una situación precaria es que inevitablemente uno recibirá más goles. Pero también aumentará la posibilidad de anotar y, de esa manera, empatar el partido. Y, como dije desde un inicio, el objetivo primario de México es empatar y después vencer a Chile en penales.

Al minuto 51, Chile vuelve a anotar. México atraviesa una etapa de reajuste durante el segundo tiempo. Su funcionamiento, no obstante, es adecuado. Eso quiere decir que es sensato suponer que no caerán más goles de la selección chilena. Contundentemente reitero que estamos en el momento más complicado del partido. En los próximos minutos México mitigará esta brecha y, sí, es verdad, acaba de caer el quinto gol chileno, pero aún es temprano para pensar que esto será una goliza. Además, sería una falsedad indicar que desde un inicio no se advirtió, con toda claridad, que algo así podía ocurrir. Tempranamente se dijo que las condiciones a las que se enfrenta México podían ser causantes de un resultado precario. Por eso se habló de forma clara, simple y rotunda sobre los problemas alimenticios que padece no solo la selección sino la sociedad de nuestro país. Y eso seguramente ha deteriorado el ánimo en las gradas, mismo que, podemos suponer, ha afectado el desempeño del equipo el día de hoy.

Finalmente se incorpora Diego Reyes a la cancha para reforzar la defensa mexicana, estrategia que se sugirió deliberadamente desde el primer gol chileno. Tengo la convicción de que el equipo mexicano logrará revertir esta desafortunada tendencia. Estamos frente al pico de la goliza. De cualquier modo, considero importante destacar que México ha tenido una posesión del 34%, acertando casi el 50% de sus pases, una estadística que deja en claro el funcionamiento eficaz de Juan Carlos Osorio, más allá de otros factores que, en su conjunto, han incidido en este acontecer.

Es importante reiterar también que México no ha sido el único país que ha sufrido un marcador de esta índole. Incluso Brasil, cinco veces campeón del mundo, perdió por 7 goles contra 1 en el pasado Mundial. Y México, a pesar de la falta de apoyo de los ciudadanos en las gradas y de los problemas alimenticios a los que se enfrentan sus jugadores, hasta ahora solo ha recibido seis goles en contra. También cabe destacar que esta misma selección chilena venció a Argentina en la pasada Copa América y por consiguiente es una falsedad pensar que México podía vencer a Chile durante este encuentro. Lo más prudente era optar por una estrategia de contención, como se ha llevado a cabo desde el inicio.

Ahora que Chile acaba de anotar el séptimo, reitero que recibir goles es parte de las consecuencias no deseadas de participar en partidos de futbol. En su conjunto, el objetivo primario no puede ser ganar, sino tener, como ya dije con anterioridad, la intención deliberada de desarrollar nuestro futbol, mismo que se encuentra en condiciones precarias por factores y comorbilidades que, reitero, son adicionales a otras actividades asociadas a la sociedad mexicana, mismas que inciden en la posibilidad de lograr un mejor desempeño ante todo, sin importar el tiempo transcurrido y sin coerciones administrativas. El partido de hoy, a fin de cuentas, representa un éxito del pueblo mexicano.