Cultura condensada: De laberintos infinitos y grafitis | Letras Libres
artículo no publicado
Ilustración: Hugo González

Cultura condensada: De laberintos infinitos y grafitis

En esta entrega, el 120 aniversario del nacimiento de Jorge Luis Borges, los grafitis en los monumentos y una invitación a la FLIT.

Borges infinito

Conocí a Borges en las primeras vacaciones de verano de la universidad. Había leído sus cuentos e intentado descifrar su laberinto, pero esta era la primera vez que lo veía abajo del pedestal. En una librería cerca de mi casa compré a precio de descuento el gigantesco volumen del diario que Adolfo Bioy Casares escribió sobre las conversaciones y encuentros que tuvo con Borges de 1947 a 1989.

En Borges, Bioy presenta una imagen íntima de su amigo, maestro y confidente. No duda en revelar sus manías, vanidades, odios, dolores, debilidades y temores. Quizás el pasaje más conmovedor del libro es cuando Borges empieza a perder la vista. Para alguien cuyo pasatiempo era consultar las entradas de la Enciclopedia Británica y aprender nuevas lenguas, perder la capacidad de leer y de escribir se tornaba una verdadera pesadilla. Sin embargo, públicamente no lo manifestaba, decía que era como un lento atardecer de verano. Para mí, a través de la mirada y pluma de Bioy, Borges perdía el lugar de dios, pero ganaba el de ser humano.

La amistad entre Bioy y Borges era un constante intercambio de ideas sobre autores y libros. El diario podría ser uno de los mejores libros para adentrarse a las ideas borgeanas, antes que todos los artículos y tesis que sobre él se han escrito. La noción de la literatura como arte y sueño surgió de aquellas charlas que sostenían después de la cena y mientras sonaba algún tango.

Tras la lectura del diario, la imagen que tenía de Borges sufrió una vuelta de tuerca, como esas que sorprenden en sus relatos. Ya no era solo el erudito y genial engañador, como José de la Colina lo describió: había un aspecto frágil que se asomaba entre sus obsesiones temáticas, como el doble, los laberintos, los espejos, la memoria y el tiempo. Pese a que la principal lección que nos enseñaron en la carrera de Letras era separar a la obra de su autor, para mí las páginas escritas por Borges no podían ser lo mismo después de conocer sus conversaciones con Bioy. Ahora el sesgo de sus ideas acerca de la literatura y su pasión por contar impedían leer sus cuentos, poemas y ensayos como máquinas que funcionaban de manera autónoma. El juego que Borges proponía a sus lectores en sus acertijos disfrazados de historias de minotauros o bibliotecas infinitas había trascendido el papel. Para adentrarse a su universo de ficción había que ir tras su pensamiento lúcido e inquieto. Y viceversa.

El deseo de Borges por abarcar el infinito no se puede entender únicamente en su obra literaria, que se desdobló en casi todos los géneros, salvo por la novela y el teatro, sino en la manera en que ha trascendido tiempos, países y lenguas para convertirse en una de las figuras más emblemáticas de la literatura universal, logrando así lo que el protagonista de su cuento “El inmortal” anheló.

En “El otro”, Borges cuenta que se encuentra con una versión más joven de él. Este se sienta a su lado en la banca de un parque y empieza a hablar de la vida que comparten. “No sé la cifra de los libros que escribirás, pero sé que son demasiados. Escribirás poesías que te darán un agrado no compartido y cuentos de índole fantástica”, le dice Borges septuagenario al joven. Lo que no le contó fue que a 120 años de su nacimiento, sus poemas volarían por las calles de Buenos Aires y que en China sería el escritor hispanoamericano más traducido.

 

Intervenir el espacio público no siempre es vandalismo

El 16 de agosto, mujeres de todo el país salieron a las calles a exigir seguridad y justicia. La manifestación más grande fue la que ocurrió en la Ciudad de México, donde algunas mujeres pintaron grafitis en monumentos y edificios de Paseo de la Reforma. Estas pintas no fueron bien vistas por algunos ciudadanos, quienes en redes sociales las describieron como “vandalismo” o daños al “patrimonio nacional”. En un inicio, Claudia Sheinbaum, la jefa de gobierno de la capital, se refirió a ellas como “graves afectaciones a edificios públicos” y aseguró que se abrirían carpetas de investigación para encontrar a las responsables. La prensa se enfocó en los daños materiales y perdió de vista el propósito de la marcha: denunciar la inacción de las autoridades para terminar con la violencia de género. Tres días después de la marcha y, como resultado de la reunión con integrantes de diferentes agrupaciones feministas, Sheinbaum cambió de parecer: aseguró que no habría represalias contra las manifestantes y que se crearían programas para atender la violencia de género.

Las tareas de restauración de la Columna de la Independencia iniciaron el sábado, pero no por los grafitis, sino por los daños estructurales ocasionados por los sismos de 2017. Sin embargo, la discusión por la intervención de los monumentos con pintas continúa. Por un lado, están quienes consideran que las pintas deben eliminarse para conservar el patrimonio en su estado original. Por otro están quienes notan en ellas un valor cultural y una huella de la memoria.

El colectivo independiente “Restauradoras con glitter”, que reúne a especialistas en restauración y conservación del patrimonio cultural, lanzó este miércoles un postulado dirigido al presidente López Obrador y a Sheinbaum respecto a las acciones que tendrían que tomarse para restaurar el Ángel de la Independencia. En primer lugar, las especialistas sostienen que la permanencia de las pintas “debe ser un recordatorio palpable de la condenable situación de violencia en nuestro país, y que por ende ninguna deberá ser removida hasta que no se atienda y se dé solución al problema de la violencia de género en nuestro país”. En su segundo punto pidieron que se documenten las pintas “con el objetivo de enfatizar y mantener viva la memoria colectiva sobre este acontecimiento y sus causas”. Junto con esto hicieron un llamado a la sociedad civil para unirse en la erradicación de la violencia de género y pidieron a sus compañeros del gremio no participar en la remoción de los grafitis hasta que se noten “resultados visibles en la reducción y castigo de la violencia de género en todas sus expresiones”. Finalmente, solicitaron que las tareas de restauración las realicen expertos a partir de un diagnóstico integral. “Las vidas perdidas no pueden restaurarse, el tejido social sí”, concluye el manifiesto que firmaron más de 200 expertas.

Las últimas tendencias en preservación y restauración del patrimonio evitan estrategias que solo se enfocan en un periodo histórico en particular y que aíslan al bien de su contexto actual. En su lugar, pretenden conservar las diferentes capas de significado que tiene el inmueble. Un ejemplo es el Muro de Berlín. Si bien no es un monumento propiamente, sino una barda que funcionaba como frontera, las intervenciones de los ciudadanos los convirtieron en un referente de la lucha por la libertad y unión. Antes de su caída, Thierry Noir evadió a la policía del lado oeste para realizar pintas con latas de aerosol que sacaba de la basura. En aquel entonces, para el joven veinteañero pintar el muro cumplía un doble propósito: “llevar el arte a las calles y no solo a los museos y galerías” y “mostrar a la gente que ese mítico muro no había sido construido para siempre y que podría cambiar”.

Con la caída, más artistas fueron invitados a pintar el lado este del muro. Sus restos aún conservan las pintas y se exhiben en Berlín y galerías de todo el mundo.

Los grafitis en la base y columna del Ángel invitan a pensar sobre la manera en que las intervenciones ciudadanas dotan de nuevos sentidos al monumento. Ya no es simplemente una columna conmemorativa del centenario de la Independencia o el punto de encuentro para celebrar los triunfos futbolísticos: ahora es un signo de protesta y un recordatorio del hartazgo que la ciudadanía siente ante la inacción de las autoridades. Los monumentos son elementos vivos dentro de las ciudades. Las pintas y frases sobre sus piedras son huellas del presente violento que vivimos en México. Discutir si está bien o mal intervenir el espacio público evita enfocar la atención en lo verdaderamente relevante: las víctimas de violencia.

 

Fanzines y talleres en la Merced

Del 30 de agosto al 1 de septiembre, en el Centro Cultural Casa Talavera de la UACM, se realizará la Feria del Libro Independiente de Tenochtitlan (FLIT). Editoriales, fanzines y revistas que no reciben ningún apoyo por parte del gobierno o grupos empresariales presentarán sus proyectos y realizarán talleres abiertos a todo el público. A lo largo del fin de semana habrá lecturas de poesía, cuentacuentos, sesiones de escritura creativa y presentaciones de libros. Una oportunidad para conocer lo que se está escribiendo y publicando en el circuito independiente.