Cultura condensada | Letras Libres
artículo no publicado

Cultura condensada

Un recorrido semanal por debates y noticias relacionados con el mundo de la cultura.

La crítica cultural en el fin del mundo

En medio de la crisis ambiental que vivimos, hacer crítica cultural parece una tarea ociosa. Si miles de especies se encuentran en peligro de extinción, si la temperatura de los océanos ha aumentado y la cantidad de contaminantes crece, ¿por qué insistir en hablar sobre literatura y arte?

La crítica cultural toma una obra literaria, artística, cinematográfica o musical, la separa en sus partes para estudiarla y llegar a su médula, y analiza lo que la rodea y la coloca en relación con el mundo. En otras palabras, la crítica cultural consiste en brindarle al lector otras maneras de mirar y de entender el mundo. Como afirma Todd VanDerWerff, “Necesitamos la crítica cultural no solo para que nos digan qué películas ver y cuáles evitar, sino para que nos digan cosas que ya sabíamos, pero que no sabíamos cómo expresar. Si el periodismo puede explicar el mundo, la crítica cultural nos explica a nosotros mismos”.

Los críticos culturales abordan en sus indagaciones temas políticos, sociales y económicos, pero los asuntos ambientales suelen estar fuera de su órbita. Al menos esa es la perspectiva de Soraya Roberts, crítica cultural que denuncia una falta de interés y de acción de su gremio frente a la inminente destrucción del medio ambiente.

Algunos esfuerzos por teorizar y discutir la relación entre la cultura y el impacto ambiental han tenido un auge desde la década de los 90. La principal corriente de pensamiento es la ecocrítica, cuyo pionero fue el etnólogo y literato Joseph Meeker. En su texto The comedy of survival (de 1972) amplía su consideración de comedia y tragedia a partir de las ideas del biólogo E.O. Wilson, no como motivos dramáticos para el humor y la tristeza, sino más bien como formas de comportamiento adaptativo que promueven la convivencia armoniosa, la supervivencia o la explotación. El propósito de la ecocrítica es pensar desde las humanidades cómo el ser humano y la naturaleza pueden coexistir, cooperar y prosperar. Pese a lo atractivo y pertinente que suena, su debate ha ocurrido principalmente dentro de la academia europea y norteamericana y no ha tenido una mayor presencia en los medios culturales impresos y digitales.

Entonces, ¿cómo pasar de la teoría a la práctica?, ¿cómo demostrar el rol que tienen la literatura, el cine y el arte en crear formas de vida más sustentables y menos agresivas con el entorno? 

Por lo pronto, Roberts sugiere ampliar los horizontes a otros ámbitos y considerar también lo que sucede en el planeta al elegir sobre qué escribir y qué decir al respecto . Es probable que el cambio climático no pueda abordarse en todos los artículos de la sección cultural de un periódico, pero es precisamente la misión de la crítica desafiar las narrativas imperantes para señalar aquello que no se había querido señalar. Retomando a Foucault, la crítica consiste en “mostrar que las cosas no son tan evidentes como uno creía y que lo que se acepta como evidente ya no se aceptará como tal”. 

 

La corrupción en los premios literarios

En un intento por preservar el prestigio y garantizar la imparcialidad de sus premios literarios, el Instituto de Bellas Artes y Literatura volvió a lanzar la convocatoria de cuatro de ellos después de que se supo que las plicas de los participantes se habían abierto de manera ilegal. Los interesados tienen hasta el 30 de junio para mandar nuevamente sus manuscritos.

No es de extrañar que los escritores, sobre todo los más jóvenes, se muestren dudosos respecto a la legalidad y transparencia de los certámenes literarios. La elección del ganador puede depender de otros factores que nada tienen que ver con la calidad de su obra. Por ejemplo, la complicidad de los jurados y los organizadores, la influencia de las editoriales, la trayectoria de los participantes y sus éxitos comerciales. Ya lo advertía Don Quijote: “y si es que son de justa literaria, procure vuestra merced llevar el segundo premio, que el primero siempre se le lleva el favor o la gran calidad de la persona, el segundo se le lleva la mera justicia”. Por ello, las plicas son una garantía de que la identidad de los participantes se mantendrá oculta y que lo que se premia es a la obra sin considerar ningún otro elemento.

Los arreglos “en lo oscurito” o “bajo el agua” en los premios literarios han sido denunciados por editores, críticos y agentes en numerosas ocasiones.

En un artículo del 2012, Gabriel Zaid recomienda a los organizadores de los premios literarios mantener la claridad y seriedad para evitar escándalos: “Las fechas y tiempos para recibir candidaturas, estudiarlas, discutirlas y dictaminar deben estar bien pensadas. Todo el proceso, incluso la discusión que desemboca en el veredicto, debe sujetarse al escrutinio público”.

España es uno de los países que cuenta con más premios literarios, ya sean organizados por editoriales o por el Estado. Pero esto no significa que sus procesos sean los más transparentes. Constantino Bértolo recupera algunas conversaciones que sostuvo con miembros del sistema literario español acerca del amaño de los certámenes.  

El agente literario Guillermo Schavelzon, quien en 1997 se vio en medio de un escándalo por la supuesta manipulación del Premio Planeta de ese año, también ha examinado lo que hay detrás de los premios literarios convocados por las editoriales, cuyo prestigio es inversamente proporcional a la recompensa económica.

 

Bicentenario de Walt Whitman

El día de hoy se cumplen 200 años del nacimiento de Walt Whitman, considerado el padre de la poesía norteamericana. Defensor de la libertad, la democracia y de la vida, Whitman también innovó en la métrica al crear el verso libre y preferir el habla coloquial frente al lenguaje sofisticado de sus contemporáneos decimonónicos. A pesar de la distancia, su poesía mantiene la vitalidad con una voz en tiempo presente que comparte su anhelo de formar una comunidad: “todos se proyectan en mí, y yo me proyecto en todos; / y sea bueno o malo formar parte de ellos, yo formo parte de ellos; / y con todos y cada uno voy tejiendo el canto de mí mismo”.