Cultura condensada | Letras Libres
artículo no publicado

Cultura condensada

Una mirada semanal a las noticias y debates que involucran a la cultura en sus distintas expresiones.

¿Los robots sueñan con lienzos en blanco?

El 5 de marzo llegó a su fin la exposición Faceless portraits transcending time, que exhibió dos series de imágenes producto de la colaboración entre el Dr. Ahmed Elgammal y AICAN, un algoritmo de inteligencia artificial. A partir de una base de datos de 100,000 imágenes con el canon del arte occidental de cinco siglos, AICAN puede crear obras nuevas decidiendo su color, estilo, composición y textura sin intervención humana.

Así como en el siglo XIX Marcel Duchamp desafió el concepto del arte al exhibir un urinario en una galería, ahora los programadores están llevando sus creaciones a galerías y subastas. AICAN ya había expuesto en bienales, ferias de arte y festivales de robótica, pero esta fue su primera exposición individual en una galería. La elegida fue HG Contemporary, ubicada en el corazón del arte contemporáneo en Nueva York. Sus piezas tenían un precio de venta que oscilaba entre 6 mil y 18 mil dólares.

En octubre del 2018, la casa de subastas Christie’s se convirtió en la primera en vender una pintura hecha por un sistema de inteligencia artificial. “El retrato de Edmond de Delamy”, del colectivo francés Obvious, alcanzó un precio de 432,500 dólares, 45 veces superior a su valor inicial. El cuadro se asemeja a un retrato del siglo XVIII, pero con la particularidad de que el rostro del clérigo aparece borroso y la firma es una ecuación y no un nombre. Aunque el objetivo de sus creadores era ilustrar la manera en que los algoritmos emulan la creatividad, para Elgammal esta no estaba presente en la obra, pues faltaba la intención artística. Según su análisis, más que un deseo por crear un cuadro abstracto, se trató de un error de la programación.

Elgammal es fundador y director del Laboratorio de Arte e Inteligencia Artificial de la Universidad de Rutgers, cuyas líneas de investigación están orientadas a responder si las piezas creadas a través de inteligencia artificial pueden considerarse arte. De acuerdo con el científico, hay dos técnicas en el uso artístico de la inteligencia artificial: el Generative Adversarial Network (GAN) y el Creative Adversarial Network (CAN). El primero se refiere a un software que se alimenta de obras previamente seleccionadas por los programadores y a partir de sus patrones crea una imagen nueva. “El retrato de Edmond de Delamy” es un ejemplo de esto. En contraste, la tecnología CAN incorpora aprendizaje automático o machine learning para analizar la composición y evolución de las obras almacenadas en la base de datos y hacer una pieza original. Para el desarrollo de este algoritmo, Elgemmal y su equipo partieron de los estudios del psicólogo Colin Martindale acerca de la relación entre creatividad y estética, los cuales demostraron que los espectadores se sienten más atraídos ante aquello que es novedoso, pero dentro del margen de lo que es aceptable. A diferencia del algoritmo GAN que requiere de la guía y creatividad del programador, el CAN actúa de manera autónoma, es decir, puede juzgar qué tan creativas son sus obras y bautizarlas.

El uso de esta tecnología plantea una pregunta acerca de la autoría de la pieza. Elgemmal responde sin titubeos: “Como científico, yo creé el algoritmo, pero no tengo control sobre lo que la máquina va a generar”. Por lo tanto, AICAN no es un medio o una herramienta, sino un colaborador. “Se trata del proceso creativo, uno que involucra al artista y la máquina trabajando juntos para explorar nuevas formas visuales de maneras revolucionarias”.

Sin embargo, Elgemmal admite que en el proceso falta la interacción con otros creadores. Mientras que los artistas humanos se pueden inspirar en otras personas, lugares o circunstancias, los artistas robots están aislados y no hacen arte para expresar sus sentimientos, contar historias o tratar de comprender el mundo. Son los humanos los que dotan de sentido sus piezas y valoran si se trata de arte o no. De acuerdo con Hugo Caselles-Dupré, está claro que las máquinas no quieren plasmar emociones en sus imágenes, por lo que “la idea de que un robot tenga una experiencia de mundo abierto y pueda usarla para crear algo nuevo, es pura ciencia ficción, por ahora”.

Con mayores similitudes con el arte conceptual que el tradicional, para Ian Bogost, editor de tecnología de The Atlantic, lo atractivo de estos sistemas no está en las imágenes que crean, sino en la manera en que trabajan. Más que percibirlos como una amenaza, los artistas, pueden utilizarlos para poner a prueba sus propios procesos creativos en favor de obras más atractivas.

 

Escapar de Nunca Jamás

El 3 de marzo se estrenó Leaving Neverland, el documental de HBO sobre los supuestos casos de abuso sexual que cometió Michael Jackson en los años 80 y 90. Ante los testimonios detallados expuestos en el documental, estaciones de radio, series de televisión y museos han tomado la decisión de eliminar material relacionado con el "Rey del pop".

No es la primera vez que el nombre de Jackson aparece en los tabloides debido a acusaciones de pedofilia. En 1993 y 2005 enfrentó acusaciones de abuso sexual, de las que fue absuelto. En esas ocasiones Wade Robson y James Safechuck, en cuyos testimonios se centra el documental, defendieron a Jackson. Ahora, casi una década después de su muerte, decidieron relatar la manera en que el cantante de pop abusó de ellos durante años.

El documental dirigido por Dan Reed expone en cuatro horas los testimonios de Robson, Safechuck y sus familias sobre la cercanía que tenían con Jackson, a quien consideraban un integrante más. El documental no contempla puntos de vista contrarios y se enfoca en comentarios gráficos que fueron calificados por los espectadores como “incómodos” y “repulsivos”. Reed aclaró que para él era importante conocer la voz de las víctimas porque durante años solo se escuchó la voz de la estrella musical, quien se defendió bajo el argumento de que convivía con niños pequeños porque a través de ellos podía vivir la infancia que no tuvo por dedicarse al trabajo.

En la era del #MeToo, las acusaciones contra figuras públicas por acoso y abuso sexual se han vuelto temas recurrentes en documentales que exploran la vida de las víctimas en vez de enfocarse en los acusados. Un ejemplo es Untouchable, sobre las mujeres que señalaron a Harvey Weinstein como su violador. A diferencia de Weinstein, Michael Jackson ha sido admirado y querido incluso después de su muerte.

El documental ha logrado lo que los juicios anteriores no pudieron: modificar su imagen y opacar su genio musical. Con respecto a la eliminación del episodio donde Jackson prestó su voz a uno de los habitantes de Springfield, James L. Brooks, productor ejecutivo de Los Simpson, declaró que, a pesar de ser uno de los episodios más memorables y mejor realizados, era lo único que se podía hacer, “Estoy en contra de la quema de libros de cualquier tipo. Pero este es nuestro libro, y podemos quitar un capítulo”.

Si bien Jackson no puede defenderse, sus herederos intentan mantener su reputación y legado vivos. Los abogados de Jackson emprendieron una lucha legal en enero para impedir la transmisión del documental. Sin embargo, la demanda a HBO por 100 millones de dólares no fue suficiente para que la cadena no lo diera a conocer. En el podcast Today Explained,  Jonathan Steinsapir, abogado de Jackson, fue cuestionado sobre la posibilidad de que Jackson abusó de menores de edad, a lo que respondió: “Todo es posible, pero basado en la evidencia no”.

 

Una nueva era en el premio Nobel de Literatura

Después del escándalo que impidió que el año pasado se entregara el premio Nobel de Literatura, la Academia Sueca anunció que en octubre dará dos premios.

Durante siete décadas el premio fue entregado de manera ininterrumpida, pero el escándalo que involucró a Jean-Claude Arnault, esposo de la poeta y académica Katarina Frostenson, provocó la interrupción. Arnault fue acusado de desviar recursos de la Academia, de filtrar información confidencial y de acosar sexualmente a dieciocho mujeres. En diciembre, fue condenado a dos años y medio en la cárcel por el delito de violación.

La mancha en el prestigio de la institución provocó la renuncia de varios miembros y la pérdida de la confianza del público. Ante este panorama, la Academia Sueca modificó sus estatutos sobre la vigencia de las membresías de sus integrantes y expulsó a aquellos con conflictos de interés o que estuvieran relacionados con las acusaciones del año pasado.

Además, en un intento por hacer más transparente la elección del ganador, a partir de este año, un jurado de cinco expertos independientes participará en el proceso de selección. Aunque no se ha especificado cómo se elegirán ni qué tanto podrán influir en la votación.

Con los cambios y la inclusión de nuevos miembros, la Academia Sueca busca “dejar atrás el año pasado” y “convertirse en una organización que funcione mejor en el futuro”. Pero para los representantes del medio cultural sueco, la decisión de restablecer el premio fue precipitada. En entrevista para el New York Times, la creadora del New Academy Award, Alexandra Pascalidou, calificó a la confianza en la academia como “inexistente” y a la situación de “vergonzosa”; mientras que Björn Wiman, editor del Dagens Nyheter, el diario que destapó la polémica, opinó “Realmente siento lástima por los escritores que serán premiados. Siempre estarán asociados con un escándalo”.