Cabaret Voltaire: una editorial que es un gran rompecabezas | Letras Libres
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Cabaret Voltaire: una editorial que es un gran rompecabezas

Miguel Lázaro, editor en Cabaret Voltaire, habla en entrevista sobre la importancia del criterio y la coherencia, las bases de una mirada editorial a largo plazo. Esta es la cuarta entrega de una serie que explora los rasgos esenciales del pensamiento editorial de distintos editores: desde su filosofía de trabajo y su concepción de la edición hasta las ideas propias que han desarrollado en el camino.

Cabaret Voltaire es una editorial fundada en Barcelona, en 2006, por Miguel Lázaro y José Miguel Pomares. Hasta 2021 había publicado cien títulos de narrativa —unos siete al año en promedio.

 

¿Cómo establece un editor su criterio?

En el caso de editoriales que nacen por el empeño personal de un editor –y no como idea comercial de un grupo–, el carácter que el editor va a dar a su catálogo surge directamente de su bagaje intelectual. La edición es un proceso creativo en el que el editor marca, a través de las voces de sus escritores, toda una intención programática e ideológica.

 

En los libros publicados por Cabaret Voltaire, además de ese carácter, adivinamos una fuerte coherencia, sin duda reflejo de ese criterio inicial.

Sí, en nuestro caso siempre nos han interesado los autores que de una forma u otra se adelantaron a su tiempo, bien en su forma de vida, de enfrentarse al mundo, en su pertenencia a movimientos de vanguardia, en su denuncia social, en su inconformismo. Nuestros autores forman parte de las minorías o están con ellas. Son grandes observadores de lo que acontece a su alrededor, dotados de una extrema sensibilidad. Capaces de captar y transmitir belleza hasta de las situaciones más desgarradoras. Esa posición de alerta ante el mundo es lo que tal vez les lleva a escribir de una forma íntima. Quizá sea ese intimismo el que marque la literatura que publicamos en Cabaret Voltaire.

 

Esta esencia de inconformidad e intimismo: ¿cómo los coloca en el panorama editorial actual?

En la atenta mirada a las minorías que se lee en nuestros autores es donde para mí se atesora la sensibilidad, la belleza. De las minorías es de donde siempre surge una potente fuerza creativa.

 

¿Qué podrías decir sobre su filosofía de construcción de un catálogo a largo plazo?

Construir una editorial es para mí como hacer un gran rompecabezas. Todo tiene que acabar encajando. Con cada nueva pieza añadida se va enriqueciendo y dando forma a lo que al principio solo se intuía. La imagen va perfilándose con los años. En Cabaret Voltaire la relación entre unos y otros libros es muy evidente. Pero este es un rompecabezas de espero al menos mil piezas, y como buen aficionado a ellos se necesita paciencia, ir en busca de la pieza adecuada, la que finalmente encaje entre tantas otras.

 

¿Recuerdas cuándo fue la primera vez que tuviste esta idea?

Viene de la pasión por la lectura. Desde niños, es la lectura la que nos forma, la que nos da el conocimiento, la que abre nuestra mente, nuestros puntos de vista. Nos enriquece y hace libres. En mi caso me ha dado también la sensibilidad necesaria para crear este Cabaret Voltaire.

 

Criterio y coherencia son dos valores fundamentales para ti como editor y lector. Hay editoriales que no los tienen...

Hay editoriales que empiezan con una línea muy definida, pero al irse adaptando al mercado la van desdibujando. Otros parecen ir editando a prueba y error, buscando permanentemente un éxito editorial. Etcétera. Creo que los nichos están ya casi todos ocupados. La cuestión está más bien en ser muy coherente con las ideas que te marcas en un principio, hacer que los lectores reciban siempre lo que les gusta leer en un número de libros al año asumible para ellos. Es decir, fidelizar a tu lector e ir intentando ampliar campos.

Creo que lo importante es no traicionarse nunca; crecer en lectores, no en número de novedades. Es preferible editar quince títulos anuales –trabajados al máximo (desde la traducción a la producción) y a los que se les dará la promoción y difusión que se merecen– que publicar cuarenta títulos para mantener una presencia invasiva en librerías para un mercado que no puede absorber ese ritmo ingente de novedades –y todo ello en aras de una facturación (que no una venta) inflada. Hoy día hay muchos editores que parecen ocuparse exclusivamente de la comercialización.

Hecha la crítica (necesaria, ya que pienso que es un mal creciente), por supuesto que también hay numerosas editoriales con un criterio y una coherencia extraordinarias en su catálogo, de las que soy muy seguidor.

 

¿En qué momento un criterio tan cuidado podría llegar a ser limitante?

Yo no tengo la impresión de estrangular al catálogo por mi criterio. Sigo mi intuición. Nadie me dicta nada. Creo que no sabría hacerlo de otra forma. A lo largo de estos quince años no hemos parado de ganar lectores: Cabaret Voltaire es ya una editorial consolidada. No es mérito mío; todo el equipo de la editorial está haciendo un trabajo excepcional.

 

La paciencia también es un factor decisivo para lograr algo así.

Este tipo de editoriales tan personales son proyectos en los que hay que tener puesta la mirada en el futuro, a largo plazo. Se construyen lentamente y tardan años en consolidarse. Son proyectos de resistencia. Por eso para nosotros cumplir quince años es ya una garantía. Esto es solo el comienzo de Cabaret Voltaire, aún nos quedan muchos libros por editar.

 

¿Qué editoriales te gustan actualmente?

En español: Anagrama, Pre-Textos, Acantilado, Minúscula, Gallo Nero… En otras lenguas: Gallimard, Minuit, Peter Owen, Einaudi…

 

Los libros de Cabaret Voltaire se distribuyen en España, Latinoamérica y Marruecos. La producción promedio va de dos mil a cuatro mil ejemplares por título.

Este artículo es parte de una serie sobre editoriales literarias emergentes en español. Editoriales pequeñas pero sólidas, contenidas y centradas que publican pocos títulos al año con rigor y cuidado.