Sangre, de Amat Escalante | Letras Libres
artículo no publicado

Sangre, de Amat Escalante

Es muy probable que Sangre le parezca repulsiva. Abrace el reto por lo que es: un derechazo a la noción aceptada de que una película debe, por principio, gustar. Personajes grises y feos, encuadres sin composición aparente, y el retrato de vidas tediosas que sólo se alteran con la irrupción de la brutalidad vuelven más elusivos los parámetros de calidad. El mexicano Amat Escalante, de veintiséis años, entra firme al debate y se inscribe con su primer largometraje en la veta que conjuga el feísmo con la disección de personajes ahogados en su mediocridad. Es la veta de Carlos Reygadas y del francés Bruno Dumont, vinculados a Escalante en otros planos de la realidad: el primero coprodujo Sangre y el segundo es el director que Escalante cita como inspiración. Efectiva en oposición a efectista, Sangre obtuvo el Premio Internacional de la Crítica FIPRESCI del Festival de Cannes en 2005. ~