Al extranjero: la intimidad de una migrante | Letras Libres
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Al extranjero: la intimidad de una migrante

Parte de la programación del festival Ambulante en casa, esta cinta de la directora Sung-A Yoon se asoma al complejo entramado emocional de mujeres que han decidido buscar trabajo fuera de su país.

En su documental Al extranjero, Sung- A Yoon, directora nacida en Corea del Sur y radicada en Bélgica, busca desentrañar las emociones en constante negociación de una docena de mujeres filipinas que son capacitadas en un centro de formación para trabajadoras domésticas que serán contratadas fuera de Filipinas. Estos centros son casas donde las mujeres aprenden a lavar, a poner la mesa, a cocinar, a atender niños y ancianos. Las entrenan también en los modos serviciales con que deben dirigirse a sus empleadores y a cómo reaccionar ante los abusos verbales y físicos que muy probablemente enfrentarán. Este entrenamiento además consiste en juegos de roles donde ellas mismas personifican a la empleada y al empleador y recrean situaciones de abuso y humillación. La directora aprovecha estas puestas en escena y las entreteje con monólogos donde, en lo individual, las mujeres reflexionan sobre sus miedos y expectativas. El efecto es contundente: nos da una puerta de acceso al complejo y desordenado entramado emocional de quien está por tomar una difícil decisión. 

Al extranjero aborda el fenómeno de la migración de millones de trabajadores filipinos en el extranjero (overseas filipino workers, OFW por sus siglas en inglés), que cada año son empleados como fuerza de trabajo principalmente en Medio Oriente y Asia. Los OFW constituyen el mayor producto de exportación de Filipinas, que ha sistematizado y legalizado el modelo a través de oficinas gubernamentales que regulan el flujo con contratos temporales a través de agencias.

Sung-A Yoon aborda esto desde una perspectiva anclada en lo micro y lo individual, lo femenino, lo emocional. Con la cámara casi siempre fija y cuidadosamente encuadrada, nos muestra lo que sucede con un grupo de mujeres al interior de una de las agencias: se solidarizan entre sí y comparten dudas, consejos, frustraciones, orgullos y anhelos. Algunas de ellas ya tienen varios años de experiencia realizando este trabajo, para otras será la primera vez. Las puestas en escena, que no son provocadas por la directora pero sí aprovechadas como espacios de ficción contenidos al interior del documental, son la puerta de acceso a cómo las mujeres proyectan, negocian y asimilan su experiencia.

Las puestas en escena se vuelven también el marco a través del cual los espectadores accedemos a eso otro que se nombra constantemente pero que nunca vemos: los empleadores. Los vemos tan sólo como las mismas mujeres los imaginan, los recuerdan, los recrean, los representan, incluso los ridiculizan, como estereotipos invertidos. De este modo el documental, ese género cinematográfico al que le solicitamos realidad, nos descoloca en nuestras expectativas y nos devuelve una realidad subjetiva pasada por el filtro de la representación y el montaje. Nos ofrece un universo emocional contenido y negociado en las paredes del centro de formación, un espacio de transición donde las expectativas se amalgaman con rememoraciones y advertencias, lágrimas y risas en complicidad. “Ahora sonríen, pero cuando estén en esa situación, esa sonrisa no existirá”, les dice la mujer que las alecciona.

Como en un mise en abyme, las mujeres de Al extranjero son, a su vez, representadas con gran dignidad. Lejos de ser expuestas como víctimas, son retratadas como mujeres que han hecho una elección acompañada de innumerables e inimaginables dificultades, que no desaparecerán si deciden quedarse en casa. “Quiero demostrar a mi familia que puedo tener éxito”, confiesa una de ellas entre lágrimas. Otra pregunta: “¿Cómo podemos ser héroes si tenemos que irnos a trabajar a otro país para alimentar a nuestras familias?”, cuando su compañera hace referencia a la declaración de Rodrigo Duterte, presidente de Filipinas, de que los OFW son héroes nacionales. “Somos héroes de la economía porque mandamos dólares que nuestras familias cambian por pesos”, responde con convicción la otra. 

En este, su segundo largometraje documental, Sung-A Yoon continúa con la exploración de los efectos de la migración y la separación familiar, tema que abordó en su primer documental Full of missing links, del 2012. En él regresa a Corea del Sur en busca de su papá, a quien no ha visto en 25 años, luego de que, tras el divorcio de sus padres, su mamá huyera con ella y su hermano a Francia. Si en ese debut reflexionaba sobre su propio sentimiento de pérdida, en Al extranjero vuelve la mirada en dirección contraria y se adentra en el complejo mundo emocional de las mujeres que deciden, por una mezcla de necesidad y voluntad propia, alejarse de sus familias para proveerles de lo necesario para vivir.  

 

Al extranjero forma parte de la programación de Ambulante en casa. Estará disponible para ver en línea el 14 de mayo de 2020 durante todo el día.

 

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