¿Microdosis para cambiar la mente? | Letras Libres
artículo no publicado
Foto: Alan Rockefeller, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=17995375

¿Microdosis para cambiar la mente?

Las drogas que marcaron a una generación por su poder para cambiar la percepción del mundo pueden ser ahora utilizadas para tratar la depresión, el trastorno obsesivo-compulsivo y las adicciones, o como atención paliativa.

“Progress is impossible without change, and those who cannot change their minds cannot change anything.”
George Bernard Shaw

 

Cuando alguien dice “¡cambia tu mente!” (o la mente de alguien más), por defecto pienso en los tips facilones que por “cambiar la mente” entienden engatuzar al otro; en aquellos que creen que es un asunto de “fuercitas mentales” en las que lo importante es que acabes autoconvencido de otra cosa o que simple y llanamente logres, bajo cualquier estratagema, ética o no, que un argumento se imponga sobre otro.

Curiosamente los materiales más interesantes sobre cambiar la mente son justamente aquellos que demuestran cuán increíblemente complicado es lograrlo. Por ejemplo, en este texto Elizabeth Kolbert habla de tres libros que tratan de explicar por qué nos aferramos tan intensamente a nuestras ideas. Algunas explicaciones tienen aspectos evolutivos (la razón se desarrolló no para permitirnos resolver problemas abstractos o lógicos, sino para resolver los problemas que plantea vivir en grupos de colaboración) y otras psicológicas (hay investigaciones que sugieren que las personas liberan grandes cantidades de dopamina cuando procesan información que respalda sus creencias). Y, en este podcast de Freakonomics Stephen J. Dubner repasa algunas de las grandes barreras para cambiar de opinión: ego, costos políticos y/o sociales, exceso de confianza y la ilusión de profundidad explicativa (imagino que ustedes también saben cómo funciona un excusado, ¿cierto?).

Pero si la evolución, la psicología y las ciencias del comportamiento ofrecen panoramas poco alentadores para cambiar, parece que hay luz al final del túnel… ¡en la psicodelia! En How to change your mind: What the new science of psychedelics teaches us about consciousness, dying, addiction, depression, and transcendence, Michael Pollan explora la historia y los efectos que los psicodélicos tienen sobre la mente, al permitir un “reinicio del cerebro” o “voltear nuestro tablero mental”. Y la promesa de sus bondades va mucho allá de tener un buen viaje y ampliar las redes neuronales (y dejar de ser tan cuadraditos mentales): este reset inducido por psicodélicos podría beneficiar a las personas que sufren trastornos caracterizados por la rigidez mental, como las adicciones, la depresión y la obesión.

Que las drogas que marcaron a una generación por su poder para cambiar la percepción del mundo, el estado de ánimo y los pensamientos de una persona puedan ser ahora utilizadas para tratar la depresión, el trastorno obsesivo-compulsivo y las adicciones, o bien como atención paliativa, es un renacimiento psicodélico fantástico.

P.d.

  • En noviembre de 2018, la FDA aprobó los ensayos clínicos de terapia con psilocibina para la depresión resistente al tratamiento. Las aprobaciones reglamentarias para los ensayos se otorgaron en Reino Unido, los Países Bajos y Canadá.
  • A principios de mayo de este año, Denver votó por descriminalizar el uso de hongos con psilocibina. Si bien no legaliza su uso, sí lo convierte en "la prioridad más baja de la ley en la ciudad y el condado de Denver".
  • ¿Conocen a los microdosers?